La caravana motera reúne 400 kilos de alimentos
La tradicional cita navideña del Real Moto Club Burgalés resultó ayer tan espléndida como una jornada de diciembre soleada y con agradables temperaturas / Participaron alrededor de un millar de moteros

En esta imagen de mediados de los 80, con menos participantes.-ECB
Tan extraordinario como un día de Navidad con más de diez grados centígrados en la capital burgalesa, fue la participación en el tradicional aguinaldo del Real Moto Club Burgalés. Entre 900 y 1.000 motos, con sus correspondientes pilotos y acompañantes, visitaron ayer las residencias de ancianos de las Hermanitas de los Pobres y de las Hermanas Hospitalarias.
El resultado de la fantástica acogida fue un multitudinaria caravana que llevó alegría, villancicos y 400 kilos de alimentos a ambos asilos. El presidente del Real Moto Club, Eugenio Navarro, aseguraba ayer que el día invitaba a salir a pasear por la ciudad sobre dos ruedas y a hacer partícipes de estas fechas navideñas a los residentes de ambos hogares. «Les gusta que nos acerquemos casi a la hora de comer y que compartamos un rato con ellos, ven las motos y cantamos todos juntos», aseguraba Navarro, que destacaba que esta cita tan entrañable que cumple más de 60 años en la capital burgalesa. Según explicaba, existen imágenes antiguas como la que acompaña a este página que se corresponde con 1958 y creemos que incluso en 1950 pudo comenzar esta forma de celebrar la Navidad.
Para llevar el aguinaldo a las residencias en la mañana del 25 de diciembre, el Real Moto Club se moviliza un par de semanas antes, aunque luego «todo se junta» en el último momento. Así, se logra la participación de empresas de la provincia como varios fabricantes de morcillas y la colaboración de decenas de particulares. Entre los 400 kilos de comestibles han logrado reunir alimentos frescos como frutas y otros envasados como leche, zumos y dulces navideños. Además, durante el recorrido de una residencia a otra han repartido caramelos y globos entre los más pequeños.
La concentración de los motoristas comenzó a las 11.00 horas en el bulevar, entre las calles Crucero y Santa Cruz, para luego, a partir de las 12.00, iniciar el recorrido por las calles de Burgos. La primera parada es en la Carretera Poza, en el asilo de Santa Teresa de Jornet que regentan las Hermanitas de los Pobres. Tras la visita a los ancianos, los moteros continuaron el trayecto hasta el siguiente centro, ubicado en la calle Delicias, la residencia de las Hermanas Hospitalarias. De nuevo, allí se repite la feliz rutina de cada Navidad de entregar el aguinaldo y pasar un rato con los mayores que residen en este centro. Para el próximo año, prometen nueva edición porque en la de este año «hemos salido impresionados».