SANIDAD
El hospital reduce los ingresos pese al aumento de las urgencias
La Dirección lo achaca al buen funcionamiento de dispositivos alternativos que agilizan la atención
El fin de año, por tradición, es tiempo de balances. La fecha se presta a evaluaciones que sirvan para definir unos propósitos más realistas para el tiempo nuevo que, solo en teoría, arranca tras las doce uvas. Toca hacer recuento, bien para celebrar, bien para apretar los dientes en el futuro próximo. O para ambas cosas. El Hospital Universitario de Burgos despedía 2015 con los deberes hechos en este sentido, recogidos en un detallado informe de resultados de su actividad anual que permite conocer su evolución respecto a ejercicios anteriores y, sobre todo, detectar áreas de mejora en las que incidir en 2016.
El balance trasladado a los distintos jefes de servicio del complejo es satisfactorio. Así se desprende al menos de los datos que destaca la directora médica, Carmen Rodríguez Pajares. Cabe destacar al respecto, por llamativo, la reducción de los ingresos hospitalarios registrada el año pasado. La cifra caía un 2,2%, hasta los 28.000. Y aunque el descenso anual pueda parecer baladí la cosa cambia cuando la comparación se extiende a 2010, año que cerró con 32.000 pacientes ingresados, lo que supone una rebaja de las hospitalizaciones superior al 12% en apenas un lustro.
La tendencia a la baja se consolida pese al incremento de las urgencias recibidas, que crecían un 3% anual y superaban las 120.000, y al envejecimiento de la población y consiguiente auge de pacientes crónicos y con patologías múltiples, que, por cierto, protagonizan ocho de cada diez ingresos.
Pues bien, incluso en ese contexto ‘desfavorable’ las hospitalizaciones han bajado y la estancia media también, un 0,25%, para regresar a los 6,5 días sin que aumenten los reingresos, es decir, los casos que tras recibir el alta regresan por el mismo motivo en días posteriores.
¿La clave? La directora médica no duda: «Trabajar de manera programada y más ordenada facilita una atención adecuada y más ágil», sentencia. Eso, y, en concreto, la existencia de dispositivos asistenciales ‘de día’ «con un muy buen funcionamiento» que, de hecho, permitían recortar en 2015 los ingresos desde Urgencias en un 4,2% para suponer ahora el 15% de todas las hospitalizaciones.
Entre los citados dispositivos están la Unidad de Corta Estancia del Servicio de Urgencias, las de Continuidad Asistencial, Diagnóstico Rápido y Alta Resolución delServicio de Medicina Interna, los hospitales de día de Oncohematología, Pediatría, Medicina General, Oftalmología y Psiquiatría, la hospitalización domiciliaria y, a modo de refuerzo, la existencia de especialistas de referencia en diversas áreas, como Digestivo, Cardiología,Medicina Interna o Rehabilitación.
En el balance de 2015 destacan, entre otros, los datos de actividad de los hospitales de día, con 26.000 personas atendidas en el oncohematológico, cerca de 14.000 en el psiquiátrico, ubicado en Fuente Bermeja, y 3.400 en Medicina General, lo que supone un incremento anual del 8%.
Para Rodríguez Pajares la mejora general que evidencia esta ensalada de cifras es fruto del modelo de asistencia integrada por el que el complejo burgalés ha apostado y que ha supuesto un cambio en la estructura organizativa. Tal empeño «requiere identificar líderes, que corresponden con las jefaturas de servicio, potenciar el trabajo en red de una manera transversal y en equipo a partir de comisiones clínicas y grupos multidisciplinares de profesionales, que se reúnen fuera de su horario laboral para plantear protocolos de actuación y que en nuestro caso han cristalizado en iniciativas únicas o pioneras en toda la región», relata.
Incide también en que además de aumentar la calidad de la respuesta «otra de las ventajas de este modelo es la reducción de costes derivada de una mayor eficiencia».