SOCIEDAD
Alianza contra el desperdicio
El Banco de Alimentos reconoce como socia de honor a Campofrío, «empresa amiga» desde los inicios, hace dos décadas, que supera el medio millón de kilos aportados a la agrupación local

El director deRecursos Humanos, EduardoMiguel Orense, recibe de manos de José LuisHerrero el reconocimiento.-RAÚL G. OCHOA
El Banco de Alimentos de Burgos no está solo en su lucha contra el desperdicio, esa que emprendieron el 2 de enero de 1996. «Empresas amigas» como Campofrío siempre han estado ahí, junto a la agrupación local, durante las dos décadas que en este año recién estrenado se celebrarán por todo lo alto.
Por ese apoyo constante, traducido en más de medio millón de kilos aportados, la factoría cárnica es la primera en tener un hueco en el cuadro de honor que la organización social inaugura con motivo de su aniversario. Esta alianza es, de hecho, motivo de orgullo del Banco de Alimentos de Burgos ante el resto de entidades del país.
«Enviamos parte de lo que nos llega a otras sedes para aprovecharlo al máximo y como sus productos están muy bien valorados nos da cierto prestigio», relataba el presidente de la agrupación local, José Luis Herrero, ante una nutrida representación de instituciones y entidades de la ciudad, invitados al acto de reconocimiento.
Recordó Herrero que la colaboración entre ambas partes surgía de forma natural, al implicarse en el proyecto profesionales de la empresa. «Se trata pues de una relación casi personal», subrayó.
Las alabanzas no tardaron en emprender el camino de vuelta. Tras posar con la placa que acredita el reconocimiento a Campofrío, su director de Recursos Humanos,Eduardo Miguel Orense, destacó el «orgullo y la satisfacción» que suponía un nombramiento que calificó de «premio».
Detalló además que la colaboración con el Banco de Alimentos de Burgos les permite ejercer cumplir con el reto autoimpuesto de reducir el desperdicio. «Junto a la correcta planificación del proceso productivo sirve de palanca para hacer efectiva la responsabilidad que tenemos, y más aún en la actualidad», subrayó el representante de la factoría emplazada a escasos metros de la nave de la organización social, escenario ayer de esta cita.
Miguel recordó que España es el sexto país de la Unión Europea que más alimentos despilfarra y concretó que el 40% del total de excedentes desaprovechados corresponde a las empresas agroalimentarias y cadenas de distribución.
Para ‘redirigir’ esa pérdida y convertirla en alivio para quienes sufren carencias se creaba precisamente el Banco de Alimentos, como eslabón entre el exceso y la escasez motivada por la pobreza. El de Burgos fue, tal y como señaló su actual presidente ayer, uno de los pioneros del país y el primero en Castilla y León. Tras una trayectoria «lenta», en 2007 llegó la crisis y su labor cobró una relevancia «que nunca pretendimos», confesó José Luis Herrero.
Las cifras de productos recabados en 2014 y 2015, con más de 2,5 millones, apuntan a que han tocado techo. Eso esperan al menos. «También nosotros percibimos cierta recuperación en la economía. Además de haber reducido el número de beneficiarios y la cantidad de productos donados en la última gran recogida frente a la del año anterior, hemos detectado que estos son de más calidad por lo que cabe concluir que la capacidad de gasto es mayor, en consonancia con lo que el comercio en general ha constatado», explicaba Herrero.
Y eso, sin embargo, «no quiere decir que tras la crisis no haya vida para el Banco de Alimentos», pues su objetivo «se mantendrá» aunque, esperan ser menos imprescindibles.
Cabe recordar que del total de alimentos gestionados cada año por la asociación burgalesa un 60% lo aportan empresas agroalimentarias y cadenas de supermercados, el resto se reparte entre donaciones particulares y los excedentes que entrega la Unión Europea y el Gobierno para su aprovechamiento.