EDUCACIÓN / UNIVERSIDAD DE BURGOS
El fin de los planes antiguos triplica las tesis doctorales
La media anual ronda las 40 y hasta el 10 de febrero se leerán 120 / La extinción de los programas desborda a la UBU con días con 10 presentaciones

La alumna Teresa Alonso, doctora desde este lunes, presenta la tesis ante su tribunal.-ISRAEL L. MURILLO
El ritmo de presentación de tesis doctorales en la Universidad de Burgos se encuentra este enero en el momento álgido, después de un noviembre y un diciembre igual de intensos. Hasta 120 doctorandos de la UBU, que iniciaron los estudios de tercer ciclo en programas regulados por normativas anteriores al RD 99/2011, de 28 de enero, están presentando sus trabajos de investigación y tienen como fecha tope este 10 de febrero.
De esta manera, en los años 2014 y 2015 se batirán todos los récord de presentación de tesis ya que la media anual ronda las 40, según explica el director de la Escuela de Doctorado, Luis Sarabia.
El pasado 31 de octubre concluía el plazo para que los doctorandos acreditarán que podían dar el paso de lectura ante el tribunal y, desde entonces, los servicios administrativos de la escuela, apoyados por el servicio de investigación, ultiman todo lo necesario. Desde la búsqueda del lugar para la defensa de la tesis, cosa que a veces se complica porque hay días en los que se están juntando hasta 10 defensas, hasta la convocatoria del tribunal ya que cinco personas participan en cada una de las presentaciones, en muchas ocasiones por videoconferencia, ya que solo un máximo de dos miembros pertenecen a la misma universidad que el doctorando.
120 tesis implican también como mínimo 120 directores de tesis, porque algunas cuentan con varios profesores-directores, que están implicados al 100% en el resultado del trabajo de investigación y que están presentes en la defensa. Además, si la tesis consigue mención internacional se cuenta con colaboradores de centros de investigación en el extranjero en el tribunal.
Sarabia explica que la Escuela de Doctorado de la UBU articuló un mecanismo para facilitar que los alumnos de los planes antiguos pudieran cambiarse al nuevo, pero aún así la mayoría de los doctorandos han preferido concluir sus trabajos y pasar a la fase de defensa de la tesis, en especial los que ya la tenían más adelantada. El objetivo de habilitar esa transición era impedir que se perdiese ningún trabajo y algunos alumnos sí que se han cambiado de plan.
El director de la escuela explica que en estas 120 tesis hay trabajos de todas las áreas del conocimiento Derecho, Ciencias Sociales, Humanidades, Educación, Ciencias, Ingeniería, Economía, aunque reconoce que sí que hay un número mayor vinculado a temáticas sin prácticas en laboratorio.
Cum Laude
Un 98% de las tesis defendidas obtendrá la calificación de sobresaliente Cum Laude, que es la más alta. Este suele ser el porcentaje habitual en el sistema universitario español, según explica el director de la Escuela de Doctorado, que indica que al acabar la presentación los miembros del tribunal depositan, «de manera secreta», un sobre donde indican si conceden ese sobresaliente laureado.
Luis Sarabia destaca el grado de internacionalización de los programas de doctorado de la Universidad de Burgos. Cada vez son más los alumnos extranjeros que vienen se matriculan en la UBU tanto de países europeos como latinoamericanos. Este año son 70 los alumnos extranjeros que están matriculados en alguno de los programas. Por otro lado, Sarabia asegura que la empleabilidad de los doctorados alcanza cotas muy buenas como demuestran las estadísticas que indican que el paro entre los doctorados no supera el 5%.«Estos cinco años de trabajo han merecido la pena»
Teresa Alonso Pedrosa es una de las doctorandas que tras cinco años de trabajo, este lunes, defendía su tesis en el salón de actos de la Facultad de Educación. Un sobresaliente Cum Laude ha sido el broche perfecto tanto para esta investigadora como para su directora de tesis, la profesora de la Facultad de Educación, Rosa María Santamaría Conde.
‘Los materiales curriculares en el segundo Ciclo de Educación Infantil de los centros públicos de Burgos y su incidencia en las estrategias metodológicas’ es el título del trabajo de esta alumna de doctorado, que a su vez, trabaja como profesora de Infantil en un colegio de Burgos.
Se matriculó en el programa de doctorado en el año 2011 y, precisamente, el cambio en la regulación de estos estudios fue el acicate definitivo para decidirse a defenderla antes del 10 de febrero. «Como en el doctorado te marcas tu los plazos, no hay nadie que te obligue, pues a veces es complicado ponerse una fecha, pero ya tenía el trabajo muy avanzado y este ha sido el momento después de cinco años», asegura esta profesora, que destaca que «la experiencia merece la pena».
Su tesis está muy pegada a su trabajo diario ya que ha estado estudiando los materiales curriculares de Infantil, de 3 a 6 años, «cómo es su introducción en las aulas, sus características y cómo a través de ellos los profesores llegan a los alumnos». Piensa que con esta investigación le será más fácil reconocer los materiales curriculares que son más adaptables a las necesidades de los escolares.
Teresa Alonso quería cerrar el ciclo de su etapa en la universidad con el doctorado. Así, se lo planteó en el año 2011 y, finalmente, ha logrado su objetivo. «En principio no quiero trabajar en la universidad, con los niños estoy fenomenal y como mi tesis está muy relacionada con mi trabajo en Infantil quería mejorar el día a día en el aula con mis alumnos», explica.
Teresa Alonso estudió Maestro en Educación Primaria y después Pedagogía en la Universidad de Burgos. Tras aprobar la oposición de maestro, hizo varios cursos de especialización en la Universidad de Salamanca relacionados con la educación especial.
El tribunal que evaluó su presentación este lunes estuvo compuesto por dos profesores de la UBU y otros tres procedentes de las universidades de Valladolid y Logroño. Los cinco emitieron ese voto secreto a favor del Cum Laude.