SEGURIDAD VIAL
La AP-1 registra un 52% más de accidentes que la N-I
Pese a tener un mayor número de accidentes con víctimas la N-I se cobró 14 vidas más entre 2006 y 2015

Imagen de la autopista de peaje AP-1-G. González
El horizonte de noviembre de 2018 en el cual finaliza la actual concesión de explotación de la autopista de peaje AP-1 ha puesto de actualidad la necesidad de conocer las consecuencias y necesidades de la futura vía tras la supresión del peaje.
Dado que la seguridad vial es uno de los puntos de especial relevancia en el eje Burgos-Miranda la comparativa entre la AP-1 y la N-I resulta clave para conocer el estado de la situación.
Así, con los datos oficiales de los años comprendidos entre 2006 y 2015 se constata una situación que apunta a la necesidad de una profunda mejora en la capacidad de la autopista ante el presumible incremento del tráfico.
De hecho el índice de accidentes con víctimas de la AP-1 en el mencionado periodo de diez años supera al de la carretera convencional en un 52% sumando 479 siniestros por 315 la N-I.
Esta abultada diferencia se ve constatada de igual forma en las cifras de daños personales resultantes de los accidentes según las dos vías de comunicación.
Así en la autopista se contabilizaron 217 heridos de gravedad por 124 en la vía convencional creciendo exponencialmente respecto a heridos leves con 726 la AP-1 y 383 la N-I.
En el cómputo global se constata que durante los últimos diez años la autopista sumó 983 víctimas de accidentes de tráfico mientras que la carretera convencional llegó a las 561 víctimas.
La disparidad de las cifras no muestra que la seguridad para los conductores es menor en la autopista, ya que el dato de fallecidos coloca a la N-I como la más mortífera con 54 muertos mientras que en la AP-1 esta se fija en los 40 fallecidos.
Este menor índice de fallecidos pese a una siniestralidad más elevada responde a los dos factores claves que se vinculan con la accidentalidad como son el tipo de vía, volumen de tráfico y velocidad autorizada.
Por ello el accidente habitual en la autopista, salida de vía o alcance, dejan un número superior de heridos de distinta entidad que en la carretera de doble sentido en la que las colisiones frontales acarrean más mortalidad.
La supresión del peaje en la AP-1 incrementaría la cifra de vehículos de forma sustancial pudiéndose calcular, en el caso de los camiones con la referencia del tramo libre Ameyugo-Miranda, de un 80% más pasándose de los 3.000 actuales a casi 6.000 en un plazo muy corto.
La gran diferencia respecto al número de turismos que circulan habitualmente por la AP-1, 18.586 de media, por los 4.708 de la N-I hace que este incremento sea mucho menor pero importante en la estimación de siniestralidad.
El aumento de volumen de tráfico en una carretera con los niveles de trafico de la AP-1 que en el informe EuroRap de 2014 la situaban en el Nivel Amarillo, bajo riesgo, en los tramos entre Briviesca-Pancorbo y Briviesca-Burgos, puede cambian notablemente.
Cabe destacar que el citado informe se realiza mediante una fórmula de análisis de riesgo potencial para el conductor utilizando la media respecto a número de siniestros graves o mortales consolidadas en las dos carreteras paralelas entre Burgos y Pancorbo.
Por ello en su declaración de intenciones el estudio recalca que se trata de «valorar la probabilidad de sufrir un accidente con muertos o heridos graves en un tramo de carretera».
Utilizando para ello técnicas de estadística «en función de la longitud del tramo y su intensidad de tráfico calculando los tramos de vía donde hay una concentración más elevada de accidentes por kilómetro».
Así afirman que «el objetivo final del estudio, en definitiva, es que el usuario disponga de una guía del riesgo de la carretera por la que circula, para que pueda adaptar su conducción a las condiciones de la vía».
Manifestando que «también se intenta ir más allá, proporcionando a las administraciones la información necesaria para determinar las prioridades de actuación en la red vial y monitorizando el progreso en la mejora de la seguridad en carretera».
La preocupación por este escenario a dos años vista llegó el pasado año al Congreso de los Diputados de la mano del grupo socialista que mediante una Proposición No de Ley solicitó la realización de un estudio informativo del corredor de la AP-1 entre Burgos y Miranda de Ebro del tráfico, tanto ligero como pesado, que soportaría a partir de noviembre de 2018.
Esta propuestas incidía en la necesidad de «un estudio informativo que permita elaborar un diagnóstico de las necesidades del tráfico, así como un ejercicio de planificación de las actuaciones, entre las que se encontrarán nuevos enlaces, nuevos accesos o nuevos carriles».
La petición fue rechazada en marzo del pasado año y la actual diputada socialista por Burgos, Esther Peña, anuncio la intención de repetir esta iniciativa en cuanto fuera posible llevarla a la comisión parlamentaria correspondiente.
A nivel cívico esta petición también es objeto de demanda por la Plataforma de Afectados de la N-I que reclama desde hace años tanto la ampliación de capacidad como la habilitación de al menos cuatro nuevos accesos en La Brújula, Castil de Peones, Briviesca, para comunicar con el polígono, y en Cubo de Bureba.