El Correo de Burgos

TRIBUNALES

Condenado a 2 años de cárcel por abusar de una amiga de su hija

El acusado, que ha llegado a un acuerdo con la Fiscalía, que pedía una pena de 7 años, aprovechó que la menor se había quedado a dormir en su casa

Publicado por
M. R.
Burgos

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La Audiencia Provincial ha condenado a D.G.I., a una pena de dos años de prisión por abusar sexualmente de una amiga de su hija de 12 años. La sentencia, de conformidad entre las partes, prohibe al acusado acercarse a menos de 300 metros de la víctima, así como cualquier tipo de comunicación durante ese mismo periodo. El condenado deberá estar durante cinco años en libertad vigilada e indemnizar a la menor con 5.000 euros. La Fiscalía había solicitado siete años de cárcel.

En el escrito de conformidad, se recogen como hechos probados que en junio del año pasado había ido a dormir a la casa del acusado la amiga de su hija, también de 12 años. Aprovechando esta circunstancia, D.G.I. entró en la habitación en la que estaban las menores, a las que preguntó si querían jugar a las prendas, explicándoles que el juego consistía en hacer preguntas y si mentían tenían que quitarse una prenda.

En ese momento, el acusado comenzó a hacer preguntas a las dos niñas como«alguna vez habéis tenido novio», si «alguna vez habéis besado a un chico» o si «alguna vez habéis tenido un orgasmo». Después el D.G.I. les quitó el pantalón del pijama a las dos menores, momento en el ellas se lo volvieron a poner y la hija del acusado le dijo que se fuera.

Ese mismo día, las niñas volvieron a casa después de haber estado en la piscina y mientras se cambiaban de ropa en el dormitorio, el acusado entró y les preguntó si querían que les diese un masaje. La víctima dijo que sí, momento en el que el acusado la cogió de la muñeca, la llevó a su dormitorio y cerró con llave.

Una vez dentro de la habitación, le dijo que se quitara el bikini y la tumbó boca abajo sobre la cama, momento en el que comenzó a masajearle la espalda hasta llegar al pecho hasta que la menor se protegió. A continuación le masajeó y tocó los glúteos, instante en el que la menor gritó y le pidió que se quitara de encima. El acusado paró y le pidió a la niña que no dijese nada de lo ocurrido. Cuando la víctima llegó a su casa se puso a llorar delante de su madre, a la que contó lo que pasó.

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