GUARDIA CIVIL / LABORATORIO CRIMINALÍSTICO
En busca de las señales delatoras de los delincuentes
Recorrido por el trabajo que realizan los agentes de Criminalística de la Guardia Civil

Imagen del Sistema Automático de Identificación Dactilar.-RAÚL G. OCHOA
El acrónimo en inglés CSI, popularizado por la famosa serie de televisión norteamericana, hace referencia a criminalística, al trabajo de investigación que realizan los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en el lugar en el que se ha cometido un delito, desde un crimen hasta un robo. Esta popular serie, sin embargo, ha contribuido también a desvirtuar en gran medida el trabajo diario que realiza un laboratorio de criminalística. Eso lo saben muy bien los agentes que forman parte del laboratorio de criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos.
Un departamento especializado adscrito a la Unidad Orgánica de Policía Judicial que se encarga de la recogida y de la identificación de los vestigios en los escenarios en los que se ha cometido un delito. El laboratorio criminalístico lleva en funcionamiento desde comienzos de la década de los 90.
Dentro del Servicio de Criminalística hay diferentes departamentos, como el de Identificación, especializado en la identificación de personas, a través de restos como huellas dactilares; Balística, que analiza la armas y las municiones; Grafística, centrada en el análisis de documentos; Química y Medio Ambiente, que se centra en analizar cualquier residuo de incendios y explosiones, así como de sustancias toxicológicas; Biología es el área que analiza el ADN, e Ingeniería, un departamento que se centra en las nuevas tecnologías, con áreas como la acústica, la imagen, la informática y la electrónica.
Dos de los agentes que trabajan en el Laboratorio de Criminalística de Burgos explican el funcionamiento de un área que, en el caso de la Comandancia de Burgos, está especializada en la identificación. Especialmente de las huellas dactilares. Un trabajo que se hace en el denominado laboratorio de revelado. «La identificación de huellas se hace aquí, una vez que se han recogido las muestras», explica uno de los guardias. El trabajo está muy protocolarizado. Se deben seguir de manera estricta y exhaustiva una serie de pasos en cada actuación, ya que en caso contrario se puede romper la denominada cadena de custodia, el procedimiento que garantiza que la recogida y la identificación de los restos. «Es una hoja en la que queda reflejado el agente, la muestra que ha recogido y por qué manos ha pasado». Los agentes del laboratorio acuden al lugar en el que se ha registrado un delito. Un escenario que previamente han acordonado y custodiado los compañeros de seguridad ciudadana. Es en ese momento en el que comienza la inspección ocular. «La búsqueda conlleva una rutina», apunta uno de dos agentes, «hay que ir paso a paso». Para empezar, se traza un pasillo de seguridad «para no contaminar» el escenario.
A continuación, se toman fotografías del escenario, ya que «son fundamentales» a la hora de reconstruir lo sucedido y de situar las muestras en el lugar. El siguiente paso es la recogida de muestras biológicas o de residuos, aquelllos primeros «vestigios que pueden desaparecer».Los tiempos han cambiado y las técnicas no tanto. Aunque con más medios, las huellas se recogen con elementos similares -salvando, por supuesto, las distancias- al maletín dactiloscópico de 1904 que aparece en estas páginas, cedido por el teniente coronel jefe, MiguelSalom. En la recogida de muestras se señaliza con un marcador cada una de las que se recoge. Se pueden recoger todo tipo de indicios, desde botellas hasta restos de puertas, que posteriormente se someterán a su análisis en el laboratorio. Para ello cuenta con maletines con todos elementos necesarios para que no quede ningún vestigio sin recoger.