TOROS / CONFERENCIA DE JOSELITO ADAME
«La tauromaquía une culturas y pueblos»

Imagen de la charla celebrada ayer en elInstitutoCastellano y Leonés de la Lengua.-RAÚL G. OCHOA
Llegó envuelto en esa sonrisa tan personal que lleva escrita en su rostro desde niño. Una mueca a medio camino entre la inocencia de aquel muchacho de catorce años que llegó a España con una maleta llena de sueños y ese hombre hecho y derecho que es en la actualidad. «En la verdad de mi toreo y en mi verdad como persona, vivo todos los días», reconoció. «Mi toreo es el que habla por mí y a base de sacarlo a la luz al final se deben derribar esas puertas que ahora tengo cerradas a cal y canto en algunos sitios», subrayó en la charla que ayer ofreció en el InstitutoCastellano y Leonés de la Lengua.
No dudó en saludar a los aficionados que le arroparon. Fotos. Autógrafos. El carisma eterno de los héroes del siglo XXI. «Me gusta compartir conversaciones con los aficionados que son los que sostienen la fiesta y a los que debemos el máximo respeto», explicó sin tapujos. Mexicano de cuna. Su tez, su voz y en gran medida la versatilidad de su toreo le delatan como un torero iberoamericano. El recuerdo vivo del gran Armillita, de Carlos Arruza, de Manolo Martínez, de Silverio Pérez – Don Silverio Pérez- , de otros grandes como Silveti, Jorge Gutiérrez. México, siente el toreo. Esa América tan colorista y tan sutil. Los grandes de México redujeron una velocidad eterna al muletazo.
Tuvo tiempo de ver Burgos. Visitó La Catedral. Paseó por el Espolón se fotografió en la ribera del Arlanzón. De su actuación en San Pedro, Adame recordó: «Fue algo muy intenso, uno de esos días en los que uno siente por dentro que tiene que apretar el acelerador. La corrida fue exigente pero pude imponer la pureza y la raza e incluso al último lo toree muy despacio y muy relajado». Tuvo palabras de elogio y agradecimiento para el cirujano Juan Manuel Aguado que le operó de la cornada sufrida al entrar a matar al sexto: «Son los peajes que debemos pagar en esta profesión. Las cornadas son un orgullo de nuestro esfuerzo».
Su presente es el apretar los dientes. Adame en plenitud. Ahora más que nunca. «Se está viendo al Joselito Adame más rotundo, más redondo que nunca. La plenitud completa no ha llegado todavía. Sigo buscando más claves en mi concepto y continuo una progresión que estoy convencido terminará de poner a todos de acuerdo», admitió.