El Correo de Burgos

ESTABLECIMIENTOS / TESTIMONIOS

«He invertido todos mis ahorros, arriesgué y creo que he hecho bien»

Sheila posa detrás de la barra del bar Chic.-SANTI OTERO

Sheila posa detrás de la barra del bar Chic.-SANTI OTERO

Burgos

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SHEILA MACHO / BAR CHICSheila Macho cumplirá en apenas un mes 29 años, aunque la aventura de gestionar su propio negocio comenzó dos años atrás. Aunque abrió el bar el 1 de marzo de 2015, junto a su hermano Abel de 20 años, el camino para llegar hasta ahí fue largo y difícil aunque «valió la pena», cuenta mientras se mueve de aquí para allá poniendo cafés.Antes de apostar por el trabajo por cuenta propia, «trabajé en una fábrica de producción durante 8 años, de forma intermitente, hasta que me di cuenta de que allí no tenía nada hacer, que no iba a progresar nunca», explica, «necesitaba cambiar y conseguir una estabilidad, aunque antes ganaba más los meses que trabaja que aquí o tenía más tiempo libre y menos preocupaciones, esto es lo que quiero hacer y lo que me gusta».No escogió precisamente un oficio fácil, y es que la hostelería es cuestión de ‘meter’ horas. «Ha sido un sector que siempre me ha gustado, de hecho cuando cerraba la fábrica en verano, mi trabajo estaba detrás de una barra, los tres últimos años en la cantina de Villasur, donde cogí especial soltura y experiencia, allí me transmitieron mi pasión por la hostelería».Ahí comenzó la búsqueda del local perfecto y en febrero de 2014 «ya estábamos aquí». «La búsqueda fue muy complicada, la mayoría de los alquileres son carísimos, a muchos locales les falta equipamiento o alguna instalación o no tienen licencias en regla». En su caso, pasó casi un año hasta que pudo abrir porque «hicimos una reforma del espacio y lo equipamos, creo que preparar el local es lo que más nos costó se me hizo muy largo». Para poner en marcha este negocio «invertí todos mis ahorros y además he tenido el apoyo de mi familia, arriesgué y creo que he hecho bien», asegura.Entre la parte positiva de dedicarse a la hostelería, Macho destaca «el contacto directo con la gente, conoces a muchas personas, consigues una experiencia de vida muy importante» y «aprendes a negociar y de cosas que antes no tenías ni idea». En el lado contrario de la balanza, esta hostelera destaca precisamente «la paciencia que hay que tener en muchos casos con algunas personas, da igual como estés tú, si llega una persona que tiene el día torcido puede arruinarte el día, yo intento ser paciente y tener ‘psicología’ para dar la vuelta a la tortilla y que no me influya». A esas dificultades suma «el tema cocina, al principio nos costó dar con los pinchos idóneos, cogerlos el punto y que todo quede ‘bonito’» y «todo el papeleo que hay que hacer para poner en marcha un negocio».Afortunadamente, Sheila y su hermano no tuvieron la necesidad de ‘hacerse’ con clientela. «Es un barrio muy acogedor, en el que hay varios bares y en el que a la gente le gusta tomarse una caña o un vino aquí y allá». Cree que su futuro pasa por permanecer en el sector hostelero pero «de otra manera». «Me gustaría crecer, sí es mi profesión de futuro pero no quiero estar detrás de la barra todo el tiempo, sueño con algo más, con expandirme y crecer, tener un papel más gestor aunque sin dejar el trabajo detrás de la barra la 100%».Por dedicación no será y es que, desde que Macho y su hermano abrieron el local han cerrado seis días. «Estábamos mentalizados de que durante los dos primeros años tendríamos que meter muchas horas y hacer un gran esfuerzo para salir adelante».MARIPAZ MARTÍNEZ / MODA STIL«Cerrar será triste, es un proyecto en el que he puesto todas mis ganas»Durante mucho tiempo Maripaz Martínez trabajó en el sector comercial, en concreto en el mundo textil, por cuenta ajena, pero después de meditarlo, tomó una decisión que tuvo clara desde el principio, «quería ser mi propia jefa y tener mi propio negocio». Los años de experiencia y un conocimiento exhaustivo del sector fueron claves a la hora de poner en marcha su boutique de ropa de mujer en el centro de la capital burgalesa.Con Stil Moda se hacía realidad «un proyecto personal en el que puse todas mis ilusiones y mis ganas». Durante quince años de andadura el negocio da alegrías pero «también muchos quebraderos de cabeza» y es que, tal y como explica esta burgalesa, « cada mes hay unos gastos fijos a los que hay que hacer frente, hay que vender para ganar y en este sector, sabes los que tú tienes que comprar pero desconoces lo que vas a vender y cada mes hay que hacer frente al pago del alquiler del local, de los proveedores, de la luz, etc».Ahora Stil Moda echa el cierre. «Ha sido una decisión muy meditada y muy complicada de tomar», comenta Maripaz con cierta tristeza. «Las cosas han cambiado mucho desde que yo inicié esta aventura hace quince años hasta ahora», explica, «ha cambiado no sólo la forma de vender, que cada vez es más complicada, sino que además muchos clientes exigen cada vez más por menos, la misma calidad por menos dinero».En este sentido, Martínez pone el acento en las grandes cadenas de ropa, «han hecho mucho daño al comercio tradicional, al comercio de cercanía y es que ahora vale más comprarse una camiseta por 4 euros y a los dos lavados tirarla porque ya no sirve o se ha estropeado o simplemente ya no nos gusta, que gastarse un poco más en una buena prenda que va a permanecer en nuestro armario durante años».A este tenor, la comerciante asegura que «en los últimos 15 años las prioridades de la gente han cambiado». Considera que «el ocio y salir es a lo que se da más importancia, es lo principal» y añade que «el sector textil ha pasado a un segundo plano, ya no es algo prioritario, se ha convertido en algo secundario y más ahora, con toda la oferta de ropa low cost que existe».Cuando inició su camino de forma autónoma, para Martínez «lo más complicado fue hacer una reforma inicial al local» y es que «hay muchos espacios que no cuentan con todo lo necesario para poner en marcha un negocio, muchos requieren de obras de mejora o de equipamiento».

Cuando se le pregunta por el futuro, Maripaz lo tiene claro, «quiero seguir trabajando, tengo 30 años cotizados, pero para nada considero que mi vida profesional deba terminar aquí». En este sentido, desconoce si la vida «me seguirá llevando por la vía del trabajo por cuenta propia o si será por cuenta ajena» pero lo que tiene claro es que quiere «seguir trabajando». Por el momento no tiene decidido cuando echará el cierre definitivo en su boutique, pero lo que tiene claro es que llegado el momento «será algo muy triste porque he puesto mucho esfuerzo y muchas ganas en él».

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