«El término más acertado es violencia de género, pero no es unívoco»
La fiscal de violencia de género en la región, María Boado, y la profesora y especialista en la materia, Fátima Arranz, protagonizan las Jornadas sobre Violencia contra las mujeres en los medios de la UBU

María Boado Olabarrieta y Fátima Arranz durante la charla impartida ayer en la Universidad de Burgos.-RAÚL OCHOA
El tratamiento de la violencia de género por parte de los medios de comunicación se puso ayer sobre la palestra dentro de las jornadas ‘La Violencia contra las mujeres en los medios de comunicación. Estado de la cuestión’, que organiza la Unidad de Igualdad de Oportunidades de la Universidad de Burgos y el Instituto de la Mujer, en una mesa redonda protagonizada por la fiscal coordinador de violencia de género en Castilla y León, María Boado Olabarrieta, y por Fátima Arranz, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, especialista en género y medios de Comunicación.
Inició su exposición la fiscal quien comentó en su intervención que, tras haber revisado artículos de prensa e informativos, «he determinado qué podría aportar un fiscal al tratamiento de la violencia de género desde los medios de comunicación». Entre esos aportes, destacó «la importancia de usar una terminología adecuada para el tratamiento del problema, ya que en ocasiones, desde los medios se usan palabras inadecuadas, que no reflejan lo que es esta lacra» y aseguró que «es fundamental que los medios reflejen en sus noticias el problema pero también los recursos con los que cuentan las mujeres».
En este sentido, la fiscal hizo una clara distinción entre términos como violencia machista, violencia sexista, violencia contra la mujer, doméstica y violencia de género, abogando por esta última como la más correcta para denominar el problema. «La violencia de género tiene múltiples causas y no sólo se centra en una mentalidad machista», comentó Boado, quien determinó que, además de una educación machista, pueden ser causa de la violencia de género «los problemas económicos, se ha demostrado que la crisis ha provocado casos de violencia de género; los trastornos psíquicos, las adicciones; los trastornos del comportamiento o una combinación de algunas de ellas». Para la fiscal, los medios de comunicación «en muchas ocasiones, sólo limitan la violencia de género a una educación machista, lo que implica un visión limitada del problema».
La fiscal explicó en su intervención que «por los juzgados pasan muchos tipos de hombres y no todos los maltratadores son machistas, de ahí que el término no sea correcto». Tampoco lo es violencia sexista porque la violencia de género, tal y como indica su nombre no implica una razón de sexo, sino de género». En el caso de la violencia contra la mujer, la legislación recoge «cualquier violencia contra la mujer, por el hecho de serlo y por parte de cualquier persona». Tampoco es correcto violencia doméstica porque «engloba la violencia dentro del hogar, que puede ejercerse de padres a hijos o de hijos a padres».
De ahí que Boado considere que el término más acertado es violencia de género aunque «no es unívoco a nivel europeo o mundial». Principalmente porque el término europeo es más amplio que el español y es que «en Europa se considera violencia de género a cualquier acto de violencia contra la mujer independientemente de quien sea el sujeto que la ejerce, por ejemplo, el acoso laboral a una mujer o la trata de blancas se consideran violencia de género». No así en nuestro país, en el que «es condición indispensable que la violencia provenga de una pareja o expareja, se legisla de una forma independiente por ser uan violencia especialmente grave por su mayor nivel de impunidad».
Por otra parte, Boado aprovechó para remarcar el papel fundamental que han tenido los medios de comunicación como instrumento visualizador. «Nos han llenado vacíos legales y se han creado tipos penales gracias a la repercusión que han tenido determinados casos en los medios». En este sentido, recordó que «los medios no sólo tiene un papel fundamental en la sensibilización, sino, sobre todo, en la información a las víctimas, es fundamental que todos los nuevos instrumentos que se crean para luchar contra la violencia de género les lleguen, y ahí los medios juegan un papel importante».
Por su parte, Arranz se centró en el contexto para determinar cómo están informando los medios de comunicación sobre la violencia de género. «Los medios participan en la construcción del fenómeno de la violencia, en esa construcción no son autónomos porque tiene una fuerte dependencia del poder político y desde ahí se limitan». En este sentido, la profesora explica que «el enfoque que los medios dan a la violencia de género es coyuntural, como un problema que se puede resolver, cuando en realidad es un estructural, deben colaborar todos los agentes sociales para solucionar la violencia de género y en general, la violencia».
Asegura que los medios «tienen un doble discurso, por un lado muestran preocupación por la violencia, pero por otro hacen apología de la violencia».Puso como ejemplo, «un periódico en el que se publica una noticia sobre violencia de género y al lado hay un aviso de una cadena de televisión anunciando una película violenta». Como solución propone, en el caso de la películas, que «se haga una presentación crítica previa anunciando que aparece violencia».
En cuanto al tratamiento de la violencia de género por parte de los medios de comunicación, Arranz explica que «lo importante es dar a la información la dimensión política que requiere» y lo comparó con el tratamiento informativo del terrorismo de ETA, «aún estamos predispuestos a considerar esta violencia sin el mismo grado de preocupación o gravedad que fue asignado en su día, por ejemplo, a la violencia desarrollada por ETA y no tiene sentido alguno».
EVOLUCIÓN
Boado rescató entre los aspectos positivos «la evolución en materia de violencia de género que nuestro país ha tenido desde el año 2004, con el desarrollo de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género», a pesar de que «las estadísticas son sólo la punta del iceberg porque sólo reflejan las casos más graves, los de muerte, mientras que otros tipos, como la mujer que recibe palizas diarias, no aparece».