Un manto de flores para recibir al mes de mayo
La agrupación de danzas María Ángeles Saiz representó la Fiesta de la Maya / Los más pequeños repartieron dulces y pidieron el aguinaldo a los presentes

Un momento de la Fiesta de la Maya.-ISRAEL L. MURILLO
Hablar del mes de mayo es hablar de primavera y la primavera es sinónimo de flores. Las mismas que ayer cubrieron a Esther Decimavilla de 6 años, para festejar la llegada de esta estación con la tradicional elección de la Maya. En su recorrido por el centro histórico burgalés, la pequeña estuvo acompañada por sus compañeros del grupo de danzas María Ángeles Saiz y es que, la que será pregonera de las Fiestas de San Pedro y San Pablo, ha sido la encargada de recuperar esta festividad, junto al folclorista y párroco Alejandro Céspedes, quien se ocupó de transmitir las características concretas de esta cita.
Aunque la temperatura no fue propia de la esperada primavera, el sol acompañó e hizo brillar a la pequeña Maya desde el inicio de su recorrido, en la Llana de Adentro, hasta su destino final, la Plaza Mayor. Durante el trayecto, los más pequeños de la agrupación acompañaron a la Maya a modo de comitiva, mientras repartían entre los presentes pequeños manjares y les pedían el aguinaldo, tal y como manda la tradición, al compás de un cántico que logró sacar la sonrisa de los presentes;‘Una perrita para la Maya, que no tiene manto ni saya’.
Con la llegada de la comitiva al final del recorrido, la Maya del año anterior ‘vestía’ a la pequeña Esther con flores y ella, a su vez, elegía a su Mayo, colocándole un pañuelo y cerrando el acto con un baile tradicional.
Recuperar la tradición
Hace décadas y durante años, «cada barrio de la ciudad escogía a una niña entre sus pequeñas, se la vestía con algo blanco, ya fuera la enagua de la Comunión o una sábana a modo de vestido y se la cubría con las margaritas que cogían el resto de niñas», explica Saiz, «después acudían todas juntas al Hospital de San Juan y allí, elegían a una de las niñas hospitalizadas , la vestían de Maya y un papá la llevaba en andas». La comitiva recorría las calles repartiendo dulces y cantando y con lo que sacaban del aguinaldo de los presentes, hacían una merienda.
Sin duda para Saiz, uno de los momentos más especiales de esta tradición recuperada se produjo en el año 2005, «cuando logramos reunir a cinco mujeres, todas ellas nonagenarias, quienes décadas atrás habían sido coronadas comoMayas en sus respectivos barrios».