El arte del buen sumiller
La V edición del curso de sumiller organizado por la Cámara de Comercio celebró ayer su acto de clausura con la presencia de Javier Ramírez, director general de Turismo de la Junta

Parte del alumnado del curso de sumiller con sus diplomas en el acto de clausura.-ISRAEL L. MURILLO
Cinco ediciones lleva la Cámara de Comercio organizando este curso destinado a la actividad de la sumillería, una especialización cada vez más demandada por la importancia que tiene desde el punto de vista turístico. «La figura del sumiller es un elemento fundamental de la promoción de un destino turístico», afirmó Javier Ramírez, director general de Turismo de la Junta, que asistió ayer al acto de clausura. Asimismo señaló la importancia del personal de sala y de los sumilleres en esa percepción y en la imagen de cara a la fidelización del turista, y «eso pasa por una formación de calidad y especializada».
Como dato importante Ramírez resaltó el impacto económico que tuvo el sector de la restauración y de la hostelería en Burgos en el 2015, con 35,1 millones de euros, lo que ha supuesto un crecimiento del 26,9% respecto al año anterior. Y esto se vio reflejado también en el grado de satisfacción de los turistas, estando el servicio en el ámbito de la restauración por encima de la calidad del producto. Así, valoraron con 8,06 puntos la calidad de la atención recibida y con un 7,96 la propia elaboración del producto, ambas puntuaciones sobre 10. Por eso abogó por seguir apoyando este tipo de formación.
Jose Antonio Cabañas, miembro del comité técnico nacional de la Unión de Asociaciones de Sumilleres de España y docente del curso, apuntó que es un privilegio para Burgos que la Cámara de Comercio apueste por este curso. «Burgos es un punto de encuentro de turismo, y si la atención no es buena, si cuando viene el visitante no se le acoge debidamente, si no ve profesionalidad, no vuelve». Insistió en dar a la figura del sumiller la relevancia que le corresponde porque es «muy rentable». «Es alguien que te mueve la carta, que te da imagen, y sobre todo que hace feliz al cliente para que vuelva».
En esta edición el curso ha contado con 12 alumnos, la mayor parte relacionados con el mundo de la hostelería y restauración. Como novedad han traído a grandes profesionales especializados a nivel nacional como Javier Pulido, dentro de los destilados, o Juancho Asenjo, que habló sobre vinos italianos y vinos españoles o Paco Berciano, que trató el tema de vinos franceses. Para el proceso de selección lo que se exige es que sean personas interesadas en el sector, tanto del vino como del servicio, explicó Natalia Ortega, coordinadora del curso. Además, la salidas profesionales de la sumillería no solo abarcan el trabajo en la sala, el servicio o la elección de los vinos, sino que se puede ampliar en cadenas de distribución, seleccionando los vinos en los lineales, o en bodegas.
Después de 250 horas impartidas, tuvieron que realizar un proyecto final sobre una denominación de origen, y un examen teórico con una decantación. De ahí salieron los tres mejores de esta edición, aunque todos se llevaron su diploma.
Rodrigo Benito, Antonio Miranda y Jesús Izquierdo decidieron hacer el curso para aprender y mejorar sus conocimientos en la sumillería. Los tres trabajan en el sector de la restauración, y lo valoraron de forma muy positiva. «Hemos aprendido todo lo relacionado con el mundo del vino pero aparte hemos profundizado en otros temas, como diferenciar aceites, aguas, panes, quesos o cafés», explicó Benito. Aunque han adquirido conocimientos nuevos coinciden en que esto es el principio y que necesitan aprender mucho más, «de ahora en adelante a mejorar y a seguir prosperando. Esto ha sido un comienzo», aseguró Miranda.