FIESTAS DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
Unidos en torno a la bota de vino
El actor burgalés Diego Martínez fue el encargado de lanzar la bota de metro y medio a las peñas / En su pregón abogó por «dar alas a la cultura porque una ciudad culta es una ciudad viva»

El actor burgalés Diego Martínez sujeta la gran bota antes de lanzarla a las peñas.-ISRAEL L. MURILLO
El ‘fresquito’ burgalés hizo acto de presencia, pero las ganas de fiesta y jolgorio fueron más grandes que la pereza de tener que ponerse la chaqueta a sólo cinco días de iniciar el mes de julio. Las blusas de colores llenaron, un año más, la Plaza Mayor y decenas de peñistas dieron su particular bienvenida a las fiestas de San Pedro y San Pablo, con el ‘Lanzamiento de la Bota’. Una cita que, desde el año 2014, quiere simbolizar la petición de las peñas de la ciudad a las autoridades, para dar inicio a la fiesta.
Como en los dos años anteriores, desde las once y media de la mañana y con el recuerdo de la primera noche de fiestas aún en la memoria, los peñistas empezaron a llenar la Plaza Mayor, junto a las notas musicales que marcaban las tradicionales charangas. En la Casa Consistorial, mientras tanto, se iban colgando todas las blusas de las peñas creando una especie de ‘tendedero’ de vecindad, todos los colores unidos, que un año más, volvían a recordar la buena sintonía que hay entre los peñistas de la capital burgalesa.
Llegadas las doce en punto y una vez pasada la ‘lista de asistencia’, el actor burgalés Diego Martínez tomaba el micrófono e iniciaba su pregón. «Es un honor ser burgalés y este momento lo guardaré siempre como un bonito recuerdo, cuando uno vive fuera hay momentos que añora su casa, a sus amigos, la morcilla y el chorizo», bromeó, a la vez que pedía a los presentes que «olvidaran las penas y se llenaran de la buena energía que hay estos días». El actor quiso hacer un guiño a la «cultura creciente que hay en la ciudad, Burgos es una ciudad con mucho talento» y abogó por «dar alas a la cultura porque una ciudad culta es una ciudad viva».
El pregonero tuvo unas palabras especiales para los peñistas. «Las fiestas han dejado una huella en mí y de eso tenéis mucha culpa las peñas, sois es alma de la fiesta» y pidió a niños y jóvenes que «no dejen perder las tradiciones». Finalizó haciendo un recorrido por la historia de la bota y con el acto clave de la cita, su lanzamiento a las peñas.
Además, se tiró una bota por cada una de las peñas, una acción que «en los dos años anteriores se hacía desde la sede de la Federación de Peñas, Fajas y Blusas, pero que hemos decidido traer a la Plaza Mayor porque es aquí donde nos juntamos todos», explicó el concejal de fiestas, José Antonio Antón. El edil recordó que «esta cita, que surgía en 2014, va cogiendo forma cada año» e hizo un llamamiento a los burgaleses, que «vayan cogiendo este sentimiento de pertenencia a las peñas, porque las fiestas se viven de otra manera dentro de una».
La bota de metro y medio partía junto a los peñistas hasta el Arco de Santa María, donde permanecerá hasta que finalicen las fiestas, el próximo domingo con la celebración del Burgalés Ausente. La música de las charangas y el tradicional reparto del vino puso el broche de oro a una cita que año a año va sumando adeptos.