Mateu apunta que las necesidades del HUBU variaron entre 2005 y 2011
El exdelegado de la Junta en Burgos habla de una mayor inversión en un proyecto «dinámico» / Fernández Mardomingo aseguró que el hospital ha supuesto «un antes y un después»

Jaime Mateu.-ICAL
BURGOS
El ex delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, Jaime Mateu, aseguró ayer que el proyecto de la construcción del nuevo Hospital Universitario de Burgos (HUBU) era «dinámico» y que las necesidades de equipamiento en 2005 eran diferentes a las de 2011, previo a la puesta en marcha de la infraestructura sanitaria. Mateu confesó haber puesto «alma, corazón y vida»» para que Burgos y su provincia contaran con el mejor hospital posible al recordar que el viejo General Yagüe «no daba más de sí» por lo que urgía disponer de una infraestructura con más espacio para un mayor confort hospitalario de los paciente y dotado con la última tecnología.
Mateu, que fue delegado de la Junta entre 2003 y 2011, compareció en la comisión de investigación del HUBU para informar del papel que jugó durante el tiempo de licitación, adjudicación, contratación y hasta la casi apertura del hospital. En todo caso, dejó claro que sus competencias como delegado eran de representación y se limitaban a «ser los ojos y oídos» de la Junta, por lo que su mayor conocimiento en el territorio le servía para trasladar al Gobierno regional las necesidades de los ciudadanos. «Simplemente, hacía llegar estas cuestiones y oponiones como los retrasos en la obra a las personas que tenían un conocimiento más exhaustivo», afirmó. Además, huyó de utilizar la palabra sobrecoste y prefirió usar el término de mayor inversión.
Rubricó que no tomó ninguna decisión ejecutiva por lo que su intervención ayer en las Cortes era «subjetiva», algo que criticaron todos los grupos de la oposición que le preguntaron sobre cuestiones como quién fue el responsable de cumplir el plan de obra, si tuvo constancia de los retrasos que acumularon los trabajos del nuevo hospital de Burgos desde los primeros meses y si trasladó este hecho a la Junta en Valladolid, a quién correspondía evaluar el cumplimiento de las obras y la ausencia de sanciones a la concesionaria por los retrasos, entre otras.
Especialmente crítica fue la portavoz del Grupo Podemos en la comisión de investigación, Laura Domínguez, quien acusó al compareciente de «dar un mitin» sobre las bondades del modelo de concesión de obra pública y de la política de la Junta. «No me ha respondido a nada porque aquí se viene a responder a nuestras preguntas», le reprochó. No en vano, recordó a Mateu que en 2011 fue uno de los firmantes del acta de comprobación material de la obra.
Y es que el ex delegado de la Junta en Burgos destacó el modelo de concesión de obra pública que, además de ser legal, sirvió para liberar recursos para otras infraestructuras de Castilla y León. Tanto que declaró que sin esta fórmula de financiación que decidió el Gobierno regional, Burgos no dispondría de un «magnífico» hospital.
El portavoz socialista, Luis Briones, criticó la falta de previsión de la Junta e incluso dudó si «todo estaba previsto». Y preguntó si los sobrecostes acumulados hasta la fecha continuarán en el plazo de la explotación de la concesión.
En un sentido similar se pronunció Manuel Mitadiel, de Ciudadanos, quien apuntó «fallos graves de planificación» y lamentó la falta de evaluación de las necesidades de asistencia sanitaria.
José Sarrión, del Grupo Mixto, se interesó por la reacción de la administración regional al conocer en octubre de 2010 el informe del gerente de la UTE por los retrasos que acumulaba la obra del nuevo hospital de Burgos. Por su parte, el ‘popular’ Ángel Ibáñez destacó la «rentabilidad social y el interés público» que ha supuesto la infraestructura sanitaria frente al tiempo y el coste.
Por su parte, el actual delegado territorial de la Junta en Burgos, Baudilio Fernández-Mardomingo, en el cargo desde 2011, aseguró que el HUBU ha supuesto «un antes y un después» en la atención de las personas. No en vano, recordó la satisfacción «patente» de los usuarios que lo reflejan las últimas encuestas, donde una mayoría de los pacientes destaca como ‘buena’ o ‘muy buena’ los servicios que se prestan o recomienda el uso del hospital. Fernández-Mardomingo salió al paso de las «acusaciones gravísimas» expresadas por la socialista Mercedes Martín de que la Junta eligiera la oferta más barata y eficiente para luego primar a la concesionaria a través de los modificados y los sobrecostes de la obra y el equipamiento. El delegado de la Junta también calificó como «gravísimo» hablar de «chapuza» porque, a su juicio, son «cuestiones sobrevenidas», precisó, para incluir mejoras.
Recordó, informa Ical, que su primer contacto con el nuevo hospital fue el 30 de noviembre de 2011 con la firma del acta de puesta a disposición de la dotación, momento en que se comprobó que había defectos documentales y faltaba el acta de ocupación, donde la Junta no tenía responsabilidad alguna a la hora de solicitar esa licencia al Ayuntamiento de la capital. Unas deficiencias que fueron subsanadas a mediados de abril de ese año al constatar que todo el equipamiento estaba instalado, salvo lo relacionado al Servicio de Radioterapia que contaba con mayor margen para su puesta en marcha, entre otras cosas al necesitar de un tiempo de calibración.