BREXIT Visión desde Burgos
«Inglaterra representa la ‘Fisterra’ de Europa»
Ingleses residentes en Burgos aún confían en que se revierta el ‘Brexit’
BURGOS
El Brexit de Inglaterra sigue adelante un mes después del referéndum. La nueva ministra inglesa, Theresa May, está decidida a culminar un proceso que se antoja largo y su primer paso ha sido renunciar a la presidencia de la Unión Europea que le correspondería a Gran Bretaña en el primer semestre de 2017.
Ante la incertidumbre que genera la salida de Inglaterra de la Unión Europea, los ciudadanos ingleses reflexionan sobre el referéndum y sobre lo que podría ocurrir hasta que se culminara este proceso.
Es el caso de Antony. Lleva dos décadas afincado en Burgos. Sus hijos han nacido aquí y son ciudadanos españoles, que lo primero que lamenta es que él como otros súbditos ingleses que residen fuera de sus fronteras, «no haya podido votar».
Aunque personalmente hubiera votado por permanecer en la Unión Europea, entiende a los que han optado por el ‘Brexit’. «Gran Bretaña representa la ‘Fisterra’ de Europa y el país ha visto cómo la obstinación de la supuesta unión le ha hecho perder su carácter», argumenta este ciudadano británico. En este sentido analiza que en esa supuesta Unión no se han aplicado «las salvaguardas del principio de libre tránsito» entre ciudadanos de la Unión Europea y ahora ya no existe «esa libertad de tránsito de mercancías y personas» con el problema de la inmigración.
Explica que Gran Bretaña «ve que va perdiendo su carácter. Es un planteamiento en el sentido de que no queremos ser súbditos de un supraestado federal» que se concibe «como el fin del imperio británico. Y ese sentimiento ha crecido y se ha convertido en autodeterminación».
No obstante, Antony considera que esta salida va a ocasionar «muchos problemas, sobre todo a los que vivimos fuera». Y se abren cientos de incógnitas: ¿Voy a tener derecho a trabajar donde llevo haciéndolo aquí en Burgos desde hace 20 años? ¿Qué va a pasar con los funcionarios que trabajan en la Unión Europea, pues son cientos de trabajos que se pierden? ¿Tendré derecho a la pensión después de haber trabajado aquí?».
Asume que «siempre puedo pedir la nacionalidad española, pero ¿se va a tener en cuenta que mis hijos son españoles o puedo ser deportado y que no se me conceda?».
Por un millón de votos
Preguntas que como Antony se hacen muchos de los súbditos ingleses que residen fuera de su país.
«Es que no lo veo lógico que una decisión de tanta importancia lo decida un millón de votos. Para este tipo de asuntos debería exigirse el 70% de los votos como mínimo».
En una línea parecida se posiciona Pablo (nombre ficticio) quien plantea que ha ganado «el proletariado, la gente mayor conservadora y han perdido los jóvenes. Se ha impuesto la tradición sobre el futuro».
La incógnita de lo que a partir de ahora pueda suceder con los ingleses residentes en España tiene su recorrido inverso: burgaleses que viven y trabajan en Inglaterra.
Desde allí reflexionan sobre los resultados. Mientras que en barrios y regiones con poder adquisitivo y nivel cultural más elevado se ha impuesto con rotundidad mantenerse dentro de Europa (la City londinense o Escocia), en los barrios más pobres «y en los que más viven de los subsidios» se ha impuesto la salida de Europa, al entender que de ese modo las ayudas estatales se repartirán entre los súbditos ingleses y no con el colectivo inmigrante «sin pensar en el futuro, mirando sólo el presente». En cierto modo «ha ganado la intolerancia» y un sentimiento creciente de rechazo al inmigrante como se reproduce en otros estados miembros, que ya hay voces que piden comicios similares (Le Pen en Francia, por ejemplo). En ambos casos se censura «una mala gestión del Gobierno». Antony cree que todavía la situación «puede cambiar de rumbo. Veremos a ver porque hay todavía un largo camino que recorrer», concluye.