TROTABURGOS / Villadiego
Una villa con pasado medieval
Situada en el oeste de la provincia burgalesa, enclavada en la comarca del Odra-Pisuerga fue fundada en el siglo IX por Diego Porcelos

Representación de la Quema de Judas.-ISRAEL L. MURILLO
Villadiego es un municipio burgalés situado al oeste de la provincia de Burgos y que está enclavado en la comarca de Odra-Pisuerga. Su población supera los 1.600 habitantes y fue fundado en el siglo IX (los historiadores cuentan que en el año 880, 4 antes que la capital de la provincia) por Diego Porcelos. Destaca por su amplio conjunto monumental en torno a su casco histórico, en el que sobresale la Plaza Mayor, porticada en su totalidad y en la que los portales doblados son los principales protagonistas. El conjunto de la villa fue declarada ‘Bien de Interés Cultural’ en la categoría de conjunto histórico el 29 de diciembre de 1994.
La arquitectura medieval domina la localidad burgalesa y conserva varios ejemplos de ese pasado. Aunque el más representativo quizás sea el Arco de la Cárcel que originariamente fue puerta de entrada a la villa y que junto a las paredes aledaños del convento de las Agustinas forma el vestigio mejor conservado de laantigua muralla.
De entre sus monumentos destaca el Palacio de los Velasco, situado en la Plaza de los Mártires. Se trata de una gran construcción con escudos nobiliarios en sus esquinas y que aún conserva su estructura exterior. El convento de San Miguel de los Ángeles es otra de sus construcciones más relevantes. Está situado en las proximidades de la Plaza Mayor fue construido a mediados del siglo XV. La Iglesia del Convento es de traza gótica, con planta de cruz latina, tres naves y dos coros con bóvedas de crucería múltiple.
Una de las fechas que más turistas atrae a Villadiego es la Semana Santa. El sábado santo se celebra la Quema del Judas, representado en un espantajo de paja y tela que es ajusticiado como responsable de todos los males del mundo. El muñeco simboliza muchos de los problemas cotidianos que sufre la sociedad y con este acto se trata de espantar esos males. El pelele representa a Judas Iscariote, el discípulo traidor que entregó a Jesús. El trampantojo acaba en la hoguera después de que se celebre un grotesco juicio en el que se rememora la vida de Judas y todos los males cometidos.
Esta fiesta es una tradición popular que Villadiego recuperó en el año 2002 de la mano de Ernesto Pérez Calvo con el principal fin de mirar hacia el pasado y así revalorizar su historia, así como reunir a todos los vecinos en torno a un proyecto cultural común.
En Villadiego también se encuentra el museo etnográfico que se sitúa junto al de Pintura, en dos casas de arquitectura tradicional rehabilitadas. Por sus distintas salas, se exhiben los diversos objetos etnográficos, unos procedentes de la cesión realizada por Emilio González Peña y otros procedentes de las distintas donaciones realizadas por particulares de la villa y comarca.