TROTABURGOS / MEDINA DE POMAR
Aliada con la belleza y la cultura
El patrimonio monumental es uno de sus fuertes, pero en la época estival conviene buscar refugio en sus zonas verdes

El Alcázar de los Condestables, que fue mandado construir por Pedro Fernández de Velasco, acoge el Museo Histórico de Las Merindades.-ISRAEL L. MURILLO
La silueta del Alcázar de los Condestables hace inconfundible a Medina de Pomar. El palacio, conocido en la localidad como ‘Las Torres’ y que alberga el Museo Histórico de las Merindades, es sólo un ejemplo del patrimonio que se conserva en uno de los municipios más destacados de esta comarca burgalesa.
La ermita de San Millán y el Monasterio de Santa Clara son otras de sus joyas más valoradas, pero lo mejor para descubrir Medina de Pomar es adentrarse en su casco histórico y callejear. El itinerario puede comenzar en la plaza Somovilla, que es la más urbanita por la cantidad de movimiento que tiene. Desde ahí, puede caminar para encontrarse con la plaza Mayor y sus arcos típicos castellanos, con la plaza del Alcázar y con la plazuela del Corral. En esta última se encuentra un tramo de la muralla interior que rodeaba la ciudadela. Todas ellas están llenas de vida y durante el verano son escenario de actividades culturales, pero también deportivas.
Medina de Pomar es tierra noble y su casco histórico ha sido zona de paso para reyes. Se conoce de la presencia de Alfonso VIII, de Isabel la Católica y, por su puesto, de Carlos V. De hecho, vinculado al recuerdo de este último monarca, conocido como Carlos I de España y V de Alemania, que pasó varios días en la villa allá por 1556, se celebra todo un fin de semana con desfiles, bailes y mercados que merece la pena conocer. El tercer fin de semana de octubre la localidad recupera su aire renacentista del siglo XVI para honrar la llegada del Emperador. Los vecinos salen a la calle para participar del cortejo y de una de las fiestas que se ha convertido en imprescindible desde que se recuperó esta tradición, no hace tanto, en 1999.
Como dato histórico, este TrotaBurgos quiere señalar que es en el año 1107 cuando aparece la primera mención a la ciudad. Entonces, se llamaba Medina de Castella Veteris pero en la época de la Reconquista se cambió por Medina de Pumar para distinguirla de otras Medinas que estaban inclusas en la ya extensa región de Castilla la Vieja. Así lo recogen los libros que hablan de la extensa historia de la localidad.
Conocido su casco urbano y su amplia riqueza patrimonial, en Medina de Pomar también destacan sus zonas verdes, que son un buen lugar de escape cuando suben las temperaturas. Las riberas del río Trueba son un buen ejemplo y además se llega dando un paseo desde el centro. La Chopera y el parque de Villacobos son el complemento perfecto para disfrutar en verano. La primera está situada junto al complejo escolar, el polideportivo municipal y las piscinas climatizadas en el Paseo de La Virgen. Hay parques infantiles y zonas habilitadas como merendero.
Por su parte, Villacobos es el pulmón verde de la ciudad por su extensión también con merenderos y zonas infantiles. Uno de sus elementos más destacados es la pasarela de madera que atraviesa el río y acerca hasta el parque de Villamar. Desde el puente se pueden disfrutar de las vistas del Pozo de la Peña, la zona de baño que se utiliza en los meses de verano.
Medina de Pomar es conocida por sus fiestas. Este TrotaBurgos ha mencionado el fin de semana de octubre que se dedica a conmemorar la Ruta de Carlos V, pero un poco antes de esta cita, entre el primer fin de semana de octubre y el segundo, están las más conocidas Fiestas de Nuestra Señora del Rosario. Los medineses homenajean a su patrona en unos días que toman protagonismo las peñas. Y vengo a visitar tu Santuario / Porque tengo ansias locas de quererte,/ Mi medinesa Virgen del Rosario. Con estos versos termina este paseo por la bella Medina.