El número de fallecidos en la N-I repunta pese a las obras de mejora
Finalizados los trabajos en esta vía, los accidentes mortales suben más del doble tras siete años de reducción de los siniestros / Solo ha bajado el número de muertos durante los periodos de obras

Imagen de uno de los nuevos accesos a Briviesca desde la N-I.-G. G.
El trágico balance del pasado julio en el que perdieron la vida cinco personas en el tramo convencional de la N-I entre Burgos y Miranda ha vuelto a poner sobre la mesa tanto la eficacia de las medidas adoptadas hasta la fecha como la solución a la alta siniestralidad del tramo.
Las cifras de la última década, sin haber finalizado el presente año, muestran una inasumible cifra de siniestros que ha causado 70 muertos y 500 heridos concentrándose la mayoría en el tramo entre Quintanapalla y Pancorbo.
Finalizadas las obras de mejora enfocadas principalmente a garantizar la seguridad vial de la N-I con las variantes Monasterio-Cubo y Santa María Ribarredonda con una inversión cercana a los 50 millones de euros, su resultado ha sido prácticamente irrelevante en cuanto a reducción de víctimas.
Esto es así ya que desde su finalización formal en 2015 la cifra de fallecidos en la N-I ha retornado a los dos años más negros de la carretera, 2006 y 2007, en que perdieron la vida 17 personas 5 de las cuales en los tramos mejorados.
Este retroceso contrasta con el descenso de fallecidos producido a lo largo de los años intermedios especialmente 2013 y 2014 en los que fallecieron dos personas cada año coincidiendo con las obras en la carretera.
Lo más destacado del aumento de la cifra de siniestros mortales es su coincidencia precisamente con los tramos donde se realizaron las citadas obras ya que el pasado año tres de los seis fallecidos se produjeron en el tramo mejorado y en lo que va de año cuatro de los cinco.
Otro dato, oficial, es la causa de los accidentes registrados en la provincia de Burgos en general aplicable de forma directa al tramo convencional de la N-I.
En el informe se constata que los accidentes por colisión, con once, encabezan muy destacadamente a los que registraron víctimas mortales el pasado año siendo la causa principal la distracción y/o somnolencia. Los dos principales factores a los que se asignan a nivel general los siniestros mortales, el binomio alcohol/drogas y velocidad inadecuada, ocupan en el caso de Burgos un papel marginal con solo dos siniestros.
Extrapolando los datos se constata que de los once accidentes mortales de 2015 debidos a colisiones en el tramo de la N-I entre Monasterio y Cubo de Bureba perdieron la vida cinco personas.
Lejos de mejorar en lo que va de año, de los tres accidentes mortales registrados en la N-I dos de ellos, con cuatro fallecidos, se produjeron en tramos teóricamente mejorados que ya fueron objeto por usuarios de la carretera de fuertes críticas al entender que no se había mejorado la seguridad vial con las actuaciones.
En el primero de la negra lista figuraba la ‘ratonera’ construida en Briviesca suprimiendo el arcén en la entrada sur de la ciudad que en caso de cualquier situación, distracción o similar, eliminaba cualquier posibilidad de evitar un accidente.
También la falta de adecuación de señalización sobre una traza que quedo prácticamente intacta, salvo puntos concretos, en las obras de mejora fue duramente criticada y ampliamente documentada desde la Plataforma de Vecinos Afectados por la Nacional I.
Precisamente el escenario del último siniestro mortal, el kilómetro 275 en Prádanos de Bureba, fue escenario en 2006, el peor del histórico de la N-I en los últimos años, de otro siniestro en el que perdieron la vida dos personas tras una colisión frontal.
Las cifras demuestran que la reducción del nivel real de riesgo de la carretera estatal se ha reducido en forma mínima e incluso en determinados puntos se han creado potenciales nuevos riesgos incluso para salidas de vía.
Esto ya fue anunciado por el informe elaborado por el RACC en 2014, junto con otros clubes automovilísticos europeos miembros de la Federación Internacional del Automóvil.
En el mismo se identifican, por parte de EuroRAP un consorcio europeo independiente, los tramos de mayor riesgo de accidentalidad grave o mortal de la red vial, relacionando la accidentalidad de un tramo concreto con su intensidad media diaria de tráfico (IMD).
Tras los análisis la carretera N-I, dividida en dos tramos, en la comarca burebana fue señalada con el Nivel Rojo, elevado, en cuanto a las posibilidades de que los conductores sufran un accidente grave o mortal.
Así en el caso del tramo más peligroso de toda la red de carreteras del Estado en Burgos, 22, 6 kilómetros entre Prádanos-Santa María Ribarredonda, se ha extrapolado una media de accidentes graves de 4,3 anuales y una IMD de 8.229 vehículos día.
Por su parte el segundo tramo de la N-I en la zona roja es el comprendido entre Monasterio de Rodilla y Prádanos, 11,4 kilómetros, con una media de dos accidentes anuales y una IMD de 9.016 vehículos día. Cabe recordar que el citado informe incluía los datos de siniestralidad correspondientes a años previos donde los siniestros mortales eran más bajos que los ocurridos en 2015 y 2016.
Pese a manejar datos inferiores a los actuales la N-I se encontraba ya en aquellas fechas entre las diez más peligrosas de España siendo el objetivo del estudio «intentar ir más allá, proporcionando a las administraciones la información necesaria para determinar las prioridades de actuación en la red vial y monitorizando el progreso en la mejora de la seguridad en carretera».
La calificación que obtendrá en los próximos informes EuroRAP, ya con las cifras de 2015 y 2016, será aún más negativo que cuando se redactaron los precedentes al haberse superado en más del doble las víctimas mortales en los mismos tramos analizados.
Cabe recordar que según el RACE es cuatro veces más peligrosa una carretera convencional con una IMD por debajo de los 10.000 vehículos/día que una vía de alta capacidad como sería en este caso la AP-1. Según los expertos el riesgo se acentúa además si «es utilizada por muchos tipos de usuarios distintos como tráfico pesado o tractores al existir diferencias de velocidad entre ellos», incide el informe.