TOROS
Juan Bautista en plenitud, primer triunfador de Aranda
Dos orejas para el francés del cuarto ejemplar de Alcurrucén, al que toreó con intensidad y ligazón / Pasearon un trofeo Joselito Adame y Ginés Marín / Dos tercios de plaza en la inauguración del ciclo

Juan Bautista toreando al natural al primer Alcurrucén de la tarde.-ALBERTO CALVO
ARANDA
Se abrió la feria en honor a la Virgen de Las Viñas con una variada corrida de Alcurrucén y salida a hombros del francés Juan Bautista que se convirtió en el primer nombre propio del ciclo. Un trofeo pasearon el mexicano Joselito Adame y el extremeño Ginés Marín, dos debutantes en el Coliseo Taurino de Aranda.
Alcurrucén lidió una corrida desigual de hechuras pero con plaza y entidad. Corrida muy Núñez en sus hechuras y de dispar juego. Tuvo nobleza el encierro que desarrolló codicia y fijeza aunque tuvo desigual clase y raza. De caras bien puestas y expresión en su cuajo, el acento caro de la divisa de los hermanos Lozano se dejó sentir en plaza y en personalidad, más allá del juego concreto y uno a uno de los animales. Los toros de mejor nota fueron el segundo, el tercero, el quinto y sobre todo el cuarto, un animal importante de clase y entrega.
Abrió un torero en plenitud que llegaba hasta Aranda tras haber dictado la tarde anterior en su plaza de Arles una tarde magistral: Juan Bautista. A hombros el francés que cortó las dos orejas al cuarto tras una exhibición de calidad y planta encajada, entendiendo muy bien a su oponente. El francés cuajó una tarde donde puso en valor su clasicismo y su fondo de torero maduro y con poso. Dos faenas de un patrón similar. Equilibro, rigor y precisión. La sabiduría del temple, la naturalidad y la despaciosidad que dan los años. Exhibición de entereza del arlesiano. Juan Bautista se estrelló con el deslucido primero y le cortó con toda justicia las dos orejas al cuarto que fue un buen toro frente al que Bautista se mostró en plenitud.
Gustó en su presentación en Aranda el extremeño Ginés Marín, una de las novedades de la temporada. Nuevo en la cubierta arandina y nuevo como diestro de alternativa en plazas burgalesas. Redondeó una tarde de notable determinación. Muy bien plantado en la plaza, muy sereno, sabiendo resolver frente a sus dos oponentes. Sensación de torero preparado y ambicioso. Anduvo variado y dispuesto con el capote, queriendo mucho y llegando al público. Con la muleta destacó por dos aspectos: el trazo y la manera de enganchar por delante. Concepto clásico del extremeño que conectó con el público por su firmeza de planta y su manera de buscar y exprimir a los toros. La frescura del torero recién llegado. Dinamismo y capacidad. Cortó una oreja del tercero tras estocada y dos descabellos.
El mexicano Joselito Adame demostró en Aranda la amplia tauromaquia que atesora y la brillantez de su resolución. Torero de notable suficiencia, facilidad y corazón en todos los tercios. El de Aguascalientes encontró siempre toro y por tanto rival. Dos faenas de distinto sello pero igual asiento. Adame logró compactar dos faenas de suma facilidad y diligencia. El colorismo del torero que sabe profundidad en la línea de la disposición y en la línea del toreo de vuelos y mano baja. Suya fue la primera oreja del ciclo tras pasaportar al segundo, al toreo muy variado. Al exigente quinto lo entendió muy bien pero la espada le jugó una mala pasada y perdió la salida a hombros.
PRIMER PLATO FUERTE
Un mano a mano entre Morenito de Aranda -que llega tras haber salido ayer a hombros de Arlés- y Alberto López Simón dará carta de naturaleza al tramo más importante y central del ciclo arandino. Un duelo entre el burgalés y el madrileño que supone el primer plato fuerte del abono taurino ribereño. El festejo es además el debut de López Simón en la cubierta ribereña y tercera comparecencia en tierras burgalesas, segunda esta campaña tras presentarse en Burgos como matador de toros en la pasada feria de San Pedro.
Para el espectáculo de esta tarde, los astados a lidiar lucirán el hierro de Charro de Llen. Tal y como avanzó este periódico, es el cartel de más fuerza argumental del ciclo, el que más cosas hay en juego y el de mayor trama de las cuatro funciones programadas en un abono cargado de alicientes.
Morenito de Aranda y Alberto López Simón son toreros radiantes. Imperfectos por sistema, geniales en su concepto y transversales en su expresión. Dos toreros con distinta posición en el escalafón pero un notable margen de mejora artística y profesional.
El tercer episodio del abono arandino será mañana martes y tendrá acento ecuestre. Festejo de rejones con la presencia del navarro Pablo Hermoso de Mendoza. Se jugarán toros portugueses de Rosa Rodríguez para el propio Hermoso de Mendoza, Manuel Manzanares y la presentación en la provincia de la amazona francesa Lea Vincens. La francesa es una de las grandes novedades del escalafón de rejoneadores tras firmar un curso en que ha tenido notables actuaciones.
Tras una pausa de tres jornadas, se clausurará el abono con un cartel fuerte el sábado 17 de septiembre. Se lidiarán toros de Victoriano del Río para una terna con solera: Juan José Padilla, José María Manzanares y Alejandro Talavante. Tres figuras. El jerezano Padilla vuelve a orillas del Duero tras el percance sufrido el curso pasado. José María Manzanares tras el faenón de Madrid es uno de los toreros de mayor predicamento de la temporada, mientras que Alejandro Talavante es uno de esos artistas sin patrón, de incalificable y pasional tauromaquia.