TOROS
Aranda cierra una feria triunfal donde se han cortado 21 orejas
Talavante, nombre propio de un abono donde todas las tardes se ha abierto la Puerta Grande

Talavante, Manzanares y Padilla saliendo a hombros en el triunfal festejo que cerró la feria el sábado.-ALBERTO CALVO
Se finiquitó el sábado la feria en honor a la Virgen de las Viñas de Aranda con un balance numérico de 21 orejas cortadas y una nómina de triunfadores formada por Alejandro Talavante, José María Manzanares, Juan José Padilla, Morenito de Aranda, López Simón, Juan Bautista y la rejoneadora francesa Lea Vicens.
Aranda ha vivido un ciclo singularmente triunfal. Un guion muy clásico de la personalidad del coso arandino. Cuatro festejos donde se han lidiado ejemplares de armónicas hechuras, que han derrochado posibilidades de éxito y donde han embestido un alto porcentaje de toros. Han destacado, por encima del resto, las corridas de Acurrucan y Victoriano del Río. Por calidad y ritmo, también por fondo y metraje, han sido las dos ganaderías que mejor juego han ofrecido en un abono donde el público ha respondido. Ninguna tarde, el coso ha bajado de los dos tercios de entrada, cifra notable, con fuerte presencia de las peñas de la localidad que han venido a poner de manifiesto que los espectáculos taurinos son una pieza esencial dentro del engranaje y del modelo festivo actual de la capital ribereña.
El sábado se cerró el ciclo con un encierro de Victoriano del Río que fue triunfal y donde se vivió la faena más sobresaliente del ciclo a cargo de Alejandro Talavante. Dos orejas cortó el extremeño al tercero, toro premiado con la vuelta al ruedo. Salió a hombros junto con José María Manzanares y Juan José Padilla en lo que fue el espectáculo de mayor argumento de un ciclo extraordinario.
Triunfal resultó hace justo una semana el mano a mano que dirimieron Morenito de Aranda y López Simón. Cada uno jugó con sus armas. Morenito paseó tres apéndices tras un derroche de entrega frente a su gente y en su plaza. Un trofeo le cortó al manejable primero de Charro, tras una faena de buen compás. Le falló la espada frente al buen tercero y le cortó las dos orejas al quinto, un gran animal de Victoriano del Río, con el que cuajó una obra con momentos suculentos.
López Simón dio replica a sus tres oponentes a base de mucho carácter. Exprimió a su primero que no tuvo fuelle. Ligó una faena plena de continuidad y trazo frente al cuarto y toreó con profundidad al sexto. Cortó tres orejas, una a cada ejemplar.
El ciclo se inició con una buena corrida de Alcurrucén que puso en liza un conjunto definido por la nobleza y por clase. Hasta cuatro ejemplares de buena conducta, uno de ellos, el cuarto, aprovechado por Juan Bautista que toreó a placer. La dimensión más auténtica del francés que cuajó una faena muy ligada, de series empacadas y reunidas. Brilló el toreo en redondo, de planta relajada y el colofón de un soberbio estoconazo en la suerte de recibir.
Un trofeo cortaron esa jornada el mexicano Joselito Adame y el extremeño Ginés Marín. Los dos se presentaban en el coso y firmaron pasajes de interés. Vibrante la faena de Adame al segundo, al que entendió bien. Y lúcido Ginés Marín que combinó a partes iguales la capacidad que atesora, con el clasicismo y la entrega.
En el festejo de rejones triunfó con fuerza la amazona francesa Lea Vicens que salió a hombros con el navarro Pablo Hermoso de Mendoza. Tres orejas cortó Lea que sorprendió por entereza. Muy bien Pablo Hermoso de Mendoza que dictó magisterio frente a su primero. Buen encierro de José Rosa Rodríguez.