La Espuela / Fernando de la Varga Íñiguez, dueño de la Vermutería Victoria
«He nacido en una época mala. Ojalá hubiese vivido la de la Ley Seca de EEUU»

Fernando de la Varga Íñiguez.-Raúl Ochoa
Pregunta- ¿De qué victoria presume el Victoria?
Respuesta- De la victoria del vermú.P.- ¿Y de qué derrota?
R.- Cuando no salen las cosas como yo quiero o hemos previsto, me siento derrotado. Quiero controlar todo tanto que los pequeños fallos me sientan mal. Sé que no existe la perfección, pero quiero llegar a la máxima posible.P.- ¿En qué situación tirante tiró de tirantes?
R.- Me gustan las tensiones, trabajarlas, que haya chispa, por lo que siempre voy con los tirantes muy apretados.P.- ¿Qué locura transitoria le llevó a abrir una vermutería?
R.- Si lo hubiese pensado, nunca la habría abierto. Yo vengo de otro mundo, de otros oficios, y nunca pensé que acabaría siendo hostelero.P.- ¿Qué diría su abuelo del vermú de autor de su nieto?
R.- Curiosamente, la fórmula es de él. Yo aquí traslado el recuerdo de aquellos culitos que el abuelo me daba de niño los domingos cuando salíamos de misa. Me decía ‘toma niño, échate el culillo’. Mi vermú traslada aquella sensación que tenía en la cabeza de cuando era niño.P.- ¿Qué quiere ser Fernando de la Varga de niño?
R.- Me hubiese encantado ser guitarrista.P.- ¿Y de mayor?
R.- Ser feliz, poder disfrutar de la vida, sin más.P.- ¿Qué parte del negocio está birlando a Calleja y Zurita?
R.- Ninguno, al revés, hemos difundido su himno no solo a los burgaleses, que ya lo conocían, sino a mucho turista español y, sobre todo, a mucho peregrino del Camino de Santiago.P.- Cenicienta se convierte a las doce en calabaza. ¿Y el Victoria a las diez?
R.- En una locura.P.- ¿Con quién aprendió usted a cantar a ‘nuestra tierra’?
R.- Con los jesuitas, en el colegio. Muchas de las cosas que hacemos aquí son pequeños recuerdos de la infancia, posos que se quedan y después de los años quieres transmitir.P.- ¿Qué cariños ardorosa su alma encierra?
R.- Mis hijos.P.- Sus piedras sagradas que son fortaleza y escuela y alcázar y trono y altar... ¿Cambiamos altar por bar?
R.- Ahora mismo el bar también es un templo donde vienen los fieles a disfrutar.P.- ¿Qué se reza?
R.- No se reza, se da alegría al alma, al espíritu, al corazón...P.- ¿Y en qué se tiene fe?
R.- La fe no se tiene, se construye y es a base de dar felicidad para que la gente la recoja y pueda repetir.P.- ¿No hay como el calor de un cántico en un bar?
R.- Por supuesto. Un bar no es solo ir y consumir, debe transmitir emociones, que quien venga sienta algo especial. En España nos diferenciamos porque nuestros bares son lugares de socialización. Aquí hay un vínculo en el que puedes entrar solo en un bar y acabar hablando con todos los que están allí.P.- ¿En esta casa solo el vermú recibe más atención que el cliente?
R.- No. Por encima de todo está el cliente.
P.- ¿Y siempre tiene la razón?
R.- No, pero tienes que sabérsela dar aunque no estés conforme o hacerle entender que está confundido.P.- ¿Martini se la tiene jurada?
R.- No. Nos llevamos muy bien, hasta el punto de que la semana pasada me invitaron a un gran evento con Albert Adriá y su equipo. Les voy a diseñar una historia.P.- El mejor vermú se lo han puesto...
R.- En Venecia, es la cuna del vermú y hay pequeños productores locales que hacen auténticas maravillas.P.- ¿Llegarán las góndolas al Arlanzón?
R.- Góndolas no, pero hay un comercial por ahí que se va a tener que bañar con triquini a rayas este mes de febrero en el Arlanzón. Hicimos una apuesta y la perdió. Son locuras que me gustan. Tengo peligro. Me van los retos fuertes. Hasta hay previsto que venga un autobús desde Italia y otro desde Barcelona porque la historia ha trascendido. Empezó entre él y yo y...P.- ¿Coge todos los guantes?
R.- Sí, y también sé retirarme a tiempo.P.- ¿Cuál es el desafío que aceptó y se arrepintió?
R.- No me arrepiento de nada. Cuando fallo, asumo mis errores. No puedes acertar siempre.
P.- ¿Qué hierba tiene prohibida la entrada en su brebaje?
R.- Cualquier hierba o flor puede aportar algo. Simplemente hay que saberlo analizar. Yo ahora mismo estoy enamorado del gusano rojo del mezcal, es un producto descomunal para hacer un vermú picante que tengo en mente y que va a encantar. A veces son más las barreras psicológicas que nos ponemos.
P.- ¿Y cuál es su producto fetiche?
R.- El ajenjo. Y me encantaría el té verde de roca y la manzanilla, pero está prohibido recolectarlas. Es una pena porque te lo da la naturaleza y tiene una potencia increíble. Yo, vuelvo a la infancia, me acuerdo de ir con mis tíos a coger manzanilla y, lejos de agotarla, cuando la cortabas bien expandías las esporas.P.- ¿Qué vinilo se le resiste?
R.- Grandes ediciones americanas. Se me resisten por los grandes precios.P.- ¿Hay más peligro en el vestuario de un equipo de fútbol o en la barra de un bar?
R.- Los dos son entretenidos. Peligros no hay, son situaciones diferentes, divertidas. Una barra es saberla llevar y un vestuario, igual.P.- ¿Cuándo le pillaron con el carrito de los helados?
R.- Cuando estás trasteando con una o dos y te pilla la que no quieres que te pille.P.- ¿Qué combinado prepararía para poner orden en el gobierno de España?
R.- Tendría un tercio de cava para dar chispa al PP; otro tercio de Cinzano rojo 1757 para darle cuerpo al PSOE, que ni se desmarca por arriba ni por abajo; 0,50 de un licor de flor de saúco a Ciudadanos, para darle más flower, que no sea todo tan políticamente correcto; y el golpe de apio para Podemos, que es el que más desentona, en una línea más radical, más diferenciada.P.- ¿Después de salir en el Hola ya se siente de la yet set?
R.- Para nada. He salido en muchos medios. Hasta en Inglaterra. No tengo miedo a los retos.P.- ¿Nunca dice ‘no’?
R.- Me cuesta, soy muy echado para adelante.P.- ¿Cuál es el no que más le ha costado?
R.- Un día que les tuve que decir a mis padres que no iba a hacer algo que ellos querían. Tenía 20 años y ellos esperaban que yo tomara un camino y yo prefería otro.P.- ¿Toda su fuerza se esconde en su pajarita?
R.- Los tirantes, la pajarita y el gorro sirven para generar un personaje.P.- ¿Cómo es ese personaje?
R.- Todo lo contrario a lo que en realidad soy.P.- ¿Y cómo es?
R.- Tímido, reservado, intento pasar desapercibido...P.- ¿Qué nuevo sueño sacará de la chistera?
R.- Acabaré teniendo un pequeño club de jazz, un sitio en el que el que venga disfrute de la mayor calidad de destilados que hay en el mundo. Siempre dije que he nacido en una época mala. Ojalá hubiese vivido en la de la Ley Seca de Estados Unidos, en aquellos sitios negrunos, feos, un poco underground, llenos de humo, con música en directo, con el respeto a lo que se servía, ese bien vestir de la gente... Esa época me fascina. Y acabaré teniendo un local muy similar a los de los años treinta, donde prime el buen destilado, el buen ambiente y la buena música. Es mi gran reto y mi gran sueño.