SEGURIDAD CIUDADANA / USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
‘Sexting’ a edades más tempranas
La Guardia Civil recuerda a los padres que dan un teléfono móvil a sus hijos la importancia de incurcarles una serie de normas tras dectectar casos de menores cada vez más pequeños que comparten información sensible

Móviles de una investigación.-RAÚL G. OCHOA
El número de casos de ‘sexting’, el envío de contenidos, sobre todo imágenes y vídeos, de tipo sexual a través del teléfono móvil, entre menores no es cuantitativamente preocupante ni relevante. Sin embargo, sí que inquieta que lleguen a los cuerpos y fuerzas de seguridad casos de niños cada vez más pequeños, incluso menores de 10 años.
Una situación, obviamente, directamente relacionada con el hecho de que los padres dan teléfonos móviles a sus hijos a edades cada vez más tempranas. Y sin inculcarles una serie de normas y controles mínimos. «Hay padres que dan un teléfono móvil a menores con 9 años y no les orientan sobre unas normas que seguir, ni hacen un seguimiento del uso», explica el cabo primero Peña, responsable del Equipo de Investigación Tecnológica (Edite) de la Guardia Civil. Estos menores envían imágenes o vídeos comprometidos a amigos o conocidos sin saber que puede ser el comienzo de una espiral perversa. Hasta que un día, bien por ellos o por los padres que han hecho un seguimiento ven que su hija o su hijo han compartido lo que no debían.
Este experto de la Guardia Civil insiste en la prevención y en la información como las principales herramientas para evitarlo. «Hay que instruirles en el buen uso del terminal, que se les dé alguna serie de normas, instalar algún tipo de malware, incluso un control parental», explica. Recomendaciones que se hacen extensibles a uso de los ordenadores.
El ‘sexting’ está relacionado con la sobreexposición de muchos menores en las redes sociales, donde, en algunos casos, dan cuenta de cada cosa que hacen. Unas actitudes sobre las que se incide de forma especial en las charlas que la Guardia Civil imparte en los colegios de la provincia.
Esas charlas comienzan con una pregunta que suele descolocar a los alumnos de entre 10 y 16 años a los que suelen ir dirigidas. Los agentes que las imparten, cuando llegan al aula, se muestran extrañados de que no hayan visto en la plaza del pueblo fotos de los estudiantes, con sus DNI pegados en las paredes y contando todo lo que hicieron el último fin de semana. La pregunta se responde sola. Los agentes utilizan este ejemplo para explicar a los menores que tienen que ser muy cuidadosos con las imágenes y con la información que comparten en la red y con quién.
Lo que más les sorprende a los agentes es que «no valoran la intimidad cuando manejan y ceden datos, sobre todo íntimos, que luego les pueden pasar factura».Es llamativo que un alumno que puede tener «cerca de 15 amigos en el pueblo, pueda llegar a tener hasta 1.500 ‘amigos’ en las redes sociales, entre los que se les pueden colar algún ciberdelincuente como un depredador sexual». Ya hay empresas que para buscar y seleccionar a los candidatos a un puesto de trabajo tienen en cuenta la ‘biografía digital’ del aspirante, llegando a contratar a servicios que rastrean esa información en la redes sociales, por lo que lo que se ‘cuelga’ en la red también deja un rastro.
El cuidado de su intimidad no es el único aspecto en el insisten los agentes especializados en esta materia. También se les recuerda que se debe ser respetuoso con los demás. «Y ante cualquier duda, que se pongan en contacto con sus padres para poder resolver cualquier duda o problemas que, por graves que sean, pueden tener solución».
La resolución de esta clase de delitos a través de las redes sociales son«prioritarios» en el trabajo diario de los integrantes delEdite, que forma parte de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de la GuardiaCivl. «Se da prioridad, lógicamente, a los delitos contra las personas, y prioridad absoluta al tema de menores», señala este agente.
Las investigaciones de este equipo «no difieren» de las convencionales, es decir, buscar datos y testigos que ayuden a esclarecer la investigación. La diferencia es que «no son testigos físicos, son máquinas, que están en la nube, tan de moda ahora».Según la complejidad del delito, lo asume alguno de los equipos de Policía Judicial, el propio Edite o se puede elevar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
El tipo de delito más común es la estafa, en todas sus modalidades. Los delincuentes «se van a servir siempre en inducir a error a la víctima, a través de lo que se llama ingeniería social». Bien sea haciéndose pasar por su banco o por algún servicio que tenga contratado, «inducirle a error, de que ha habido un problema y que necesitan resetear y le conducen a un ‘url’, un link para incluir sus contraseñas». A veces es directamente un ataque general, como cuando hace unas semanas se cayó Twitter.