El Correo de Burgos

La crisis lleva la igualdad a las ayudas para el empleo

Cruz Roja inició el programa de empleo hace 15 años con inmigrantes y ahora sube la población autóctona

Uno de los jóvenes que participan en los programas de apoyo de Grupo Mahou San Miguel. La hostelería es un perfil interesante para introducir a jóvenes con proyectos a largo plazo.-R. OCHOA

Uno de los jóvenes que participan en los programas de apoyo de Grupo Mahou San Miguel. La hostelería es un perfil interesante para introducir a jóvenes con proyectos a largo plazo.-R. OCHOA

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MARTA CASADO / BURGOS
Burgos

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Las cosas han cambiado mucho en la Unidad de Empleo de Cruz Roja desde que se lanzó el servicio hace 15 años. Lo ha hecho tanto como la sociedad y la situación económica se ha dado la vuelta en el país en la última década. El servicio arrancó siendo un recurso sociolaboral para personas inmigrante que llegaban al país. «En Burgos no hubo grandes flujos de llegada sino que fue algo progresivo y constante en el tiempo pero quienes llegaban tenían necesidades de apoyo en el idioma, en competencias profesionales y en la necesidad de encontrar trabajo porque venían sin nada y sin redes de familiares y conocidos y muchas veces con la dificultad del idioma», señala la responsable de la Unidad de Empleo de Cruz Roja, María José Abajo. Entonces el porcentaje de población española que acudía a este servicio era minoritaria. Los porcentajes oscilaban entre un 80% de usuarios inmigrantes y un 20% de población local. Hoy la situación ha dado un giro y el 45% de las 880 personas que han pasado a lo largo de 2016, sin cerrar el año, son españolas.

No sólo eso ha cambiado. «Antes todos tenían un itinerario laboral bastante parecido pero hoy tenemos unos procesos muy personalizados y especializados en función de las necesidades de cada grupo de trabajo», señala Abajo. De esta manera lo que hace 15 años estaba establecido como un inicio de acogida, orientación, unas pinceladas de formación, orientación grupal e intermediación se ha transformado en lasta 14 itinerarios y programas diferentes adaptados a las necesidades de cada grupo que suele acudir a la ayuda de Cruz Roja. Una llamada de auxilio que realizan ellos mismos «por el boca a boca, por otros conocidos saben que aquí se puede dar una salida laboral» pero también por el funcionamiento transversal de Cruz Roja a donde puede llegar un usuario para el programa de alimentos y de ahí se deriva a la unidad de empleo o a través de los Centros de Acción Social, parroquias y otras asociaciones”.

Un 24% de ninis

Uno de los colectivos que más preocupa son los jóvenes sin formación. Existen varios itinerarios de atención a menores de 25 años que supone el 24,5% de los 880 usuarios. Se les incluye, en función de sus perfiles, al servicio de orientación y acompañamiento sociolaboral con jóvenes el sistema de Garantía Juvenil, se establecen medidas específicas para el acceso al empleo o la impartición de formación para que obtengan las competencias básicas para el empleo.

Pero los perfiles de estos 216 usuarios son muy diversos. «Son personas con poca formación o sin finalizar la ESO o que arrancaron primero de Bachillerato pero no terminaron, acabaron en educación de adultos por el interés de la familia en que siguieran estudiando y están unos cuatro años dando tumbos y cuando quieren empezar a trabajar, como lo hacen sus conocidos, ven que no tienen una formación importante y no encajan en el mercado laboral».

Para ellos es muy importante conocer el ámbito laboral en las visitas que Cruz Roja organiza a empresas, las entrevistas con responsables de recursos humanos porque «necesitan tener un contacto con el trabajo real, alguien que les cuente la importancia de tener un certificado de formación profesional para arrancar».

Y es que el problema a la falta de formación es doble. No sólo tienen dificultades para acceder a un empleo sino que, también, están excluidos de muchos de los cursos formativos que organiza el Servicio de Empleo de Castilla y León (Sacyl).»Tenemos muchos casos de chavales que dominan a la perfección sistemas de comunicación, que hacen sus pinitos en programación pero que al no tener las competencias o la formación no pueden acceder a ello».

De ahí que se trabaja mucho no sólo la autoestima de que «vena que ellos pueden» sino también que recuperen el interés por la formación. «El objetivo con estos chavales es que vuelvan al sistema educativo para tener un títul». Pero hay casos donde no lo consiguen y trabajan en competencias profesionales. «Para este perfil de jóvenes la hostelería o el comercio son una buena salida y preparamos con ellos formación muy intensa, de muchas horas y de prácticas en empresas que tienen muy buen resultado».

Reciclarse a los 45

Otro perfil preocupante son los mayores de 45 años. En otros tiempos encontrar trabajo no era tan complicado. «Entraban en una empresa y tenían un historial laboral muy largo en la misma empresa pero, de repente, con la crisis se ven fuera», resume Abajo. Ahí es donde todo su mundo se desmorona. Tienen cargas familiares, hipotecas y pocas habilidades para la búsqueda activa de empleo. La solución pasa por reciclarse pero cuando llegan con el paro agotado, más de dos años de desempleo, y en muchos casos percibiendo la Renta Garantizada de Ciudadanía, con lo que han agotado todas las ayudas posibles, llegan «muy bajos de autoestima y motivación». Por ello este perfil necesita que se trabaje mucho el refuerzo emocional para que «puedan replantearse su mapa competencial con formación en un trabajo distinto», señala.Más información en la edición impresa

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