MUNICIPAL
Donde hubo fuego...
La edil no adscrita fue dura con Lacalle al asegurar que fue «indigno» haberse reunido en Valladolid con C’s / Opinó que no se puede confiar en los tres concejales
La no moción de censura estuvo muy presente en la sesión plenaria de la mañana de ayer. El portavoz municipal socialista, Daniel de la Rosa, pronunció de nuevo la palabra «zanjada» para referirse al proceso para buscar un equipo de Gobierno alternativo al de Javier Lacalle.
Mientras, Raúl Salinero, de Imagina Burgos, invitaba al alcalde a no reavivar las «ascuas» de la moción de censura con comportamientos «prepotentes» como califica el hecho de llevar ayer el presupuesto sabiendo que iba a ser rechazado, en lugar de retirarlo buscando alguna clase de diálogo.
Por su parte, el socialista Antonio Fernández Santos daba la bienvenida al Pleno a los nuevos concejales de Ciudadanos. En tono irónico recibía a Albert Rivera, a Luis Fuentes y a José María Espejo dado que estos cargos nacionales y regionales han llevado la voz cantante en el proceso, en detrimento de Gloria Bañeres, Vicente Marañón y Jesús Ortego, los tres corporativos por Burgos, que se han limitado a «acatar» órdenes.
Sin embargo, fue Silvia Álvarez de Eulate, concejal no adscrita al quedarse fuera del grupo Ciudadanos, la que echó un buen rapapolvo a quienes fueron sus compañeros de lista por la formación naranja. Así, les acusó de haber protagonizado un nuevo «capítulo esperpéntico» al abrir la puerta a una moción, para después acabar de la manera que ha concluido. Según dijo, «a estas alturas los burgaleses tienen claro cuáles son los comportamientos y actitudes de cada uno». También fue dura con el alcalde. Así, le acusó de cometer «torpezas indignas de su cargo» al reunirse en Valladolid con responsables regionales de Ciudadanos. «Estamos más cerca de ser una película de Berlanga o un chiste de Gila que de ser un Ayuntamiento serio», opinó. A su juicio, tanto PSOE como Imagina estaban en su derecho «legítimo» de intentar buscar una alternativa de Gobierno. Sin embargo, les recordó que no se podía dar «credibilidad y confianza a aquellos que la perdieron en el minuto cero del presente mandato».