El Obispillo pide por «las familias que no tienen trabajo ni vivienda»
David Vicario también se acordó de los «afectados por los atentados terroristas y de las personas hospitalizadas» / Recorrió las calles a lomos de un caballo blanco

El Obispillo llega en un caballo blanco a la Plaza Mayor.-RAÚL G. OCHOA
David Vicario, de 9 años, fue, en esta ocasión, el encargado de recorrer las calles del casco histórico burgalés a lomos de un caballo blanco vestido con el tradicional traje de obispo. Una costumbre que se remonta al siglo XV y que consiste en que un niño tome el mando con motivo de la festividad de los Santos Inocentes, y cuente a la ciudad y a las autoridades municipales lo que más preocupa a los pequeños de la ciudad.Esta tradición dejó de realizarse durante un largo periodo de tiempo debido a la desaparición de la Escolanía, pero volvió al calendario burgalés gracias al Cabildo, que en 1996 dio vida de nuevo a esta fiesta. Así las cosas, el representante de la Escolanía Pueri Cantores salió de la iglesia de Las Salesas pasadas las 11.30 horas para después saludar al arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, y visitar el belén de Transmisiones ubicado en el claustro de la Catedral y llegar por el Paseo del Espolón a eso de las 13.30 horas. Ya en la Plaza Mayor, se abrió paso ante la multitud entre aplausos y vítores, mientras sus compañeros de Escolanía repartían caramelos entre los niños presentes.En el Salón de Plenos le esperaba el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, y allí se acordó de «todas las familias que lo están pasando mal por los últimos atentados terroristas, de todas las familias que no tienen trabajo o una vivienda digna que les permita dar a sus hijos la calidad de vida que se merecen» y para quienes solicitó «las ayudas necesarias». El pequeño también quiso tener unas palabras de apoyo para «los niños y mayores que tiene que pasar estar fechas hospitalizados».En clave municipal, el Obispillo le sugirió al primer edil «la mejora de las orillas de los ríos de la ciudad ya que, en algunas zonas, la vegetación no deja ver el agua». Con la vista puesta en el futuro recordó al alcalde que «somos niños pero vamos creciendo y necesitamos lugares de ocio donde pasar el tiempo con los amigos y donde divertirnos, faltan alternativas para los más jóvenes».No quiso olvidarse de él y de sus compañeros y es que aseguró sentirse «muy orgulloso de pertenecer a la Escolanía y esperamos que nos ayude a seguir con esta tradición durante muchos más años».El primer edil asveró tomar buena nota de las peticiones del Obispillo y se comprometió a realizar las mejoras requeridas. La jornada finalizó, como es habitual, con una actuación de los niños de la Escolanía Pueri Cantores.