Latas que relucen
El Museo de la Evolución Humana exhibe las creaciones de Javier Muñoz, artesano del reciclaje que convierte materiales cotidianos en vehículos de juguete de todas las épocas

Esta curios muestra estará expuesta en el Museo hasta finales de febrero.-RAÚL OCHOA
burgos
La expresión dar la lata cobra desde ayer una nueva dimensión en el Museo de la Evolución Humana (MEH). Y es que el complejo alberga una singular muestra en la que precisamente este material, la lata, no solo luce, más bien reluce (por aquello de la nueva vida que protagoniza) a manos del burgalés Javier Muñoz Quintana, coleccionista y artesano del reciclaje empeñado en convertir materiales cotidianos en piezas de museo, como es el caso.
En concreto, la exposición Juguetes. El reciclaje no es una lata reúne un total 38 vehículos de transporte de distintas épocas realizados a partir de envases de bebidas y de otros elementos reutilizables. Habitan ya en una de las salas de talleres del Museo de la planta -1 y podrán contemplarse hasta finales del mes de febrero. La entrada es gratuita.
Muñoz Quintana ha dedicado años a dar forma a las motos, camiones, coches, furgonetas, vehículos de transporte escolar que esta iniciativa comparte. Así, su empeño obra ‘milagros’ como transformar recipientes vacíos de refrescos en coches clásicos como un Jaguar S-100 de 1954, un taxi Ford-A de los años 30, un escarabajo de 1962 o un Citröen 2CV de 1976 o motos como la Vespa 125 de 1957.
En otro apartado de la muestra se incluyen otros ‘aparatos’ de excepción como aviones de combate como el que utilizó el Barón Rojo en la primera Guerra Mundial, un coche Fórmula 1 o el típico autobús londinense de dos plantas.
Para construirlos el autor de la exposición, además de ‘tirar’ de creatividad, paciencia y precisión, emplea también materias primas como palitos de cafés, chapas de bebidas, tapones de botella, rotuladores, anillas, palillos, pinceles, cables eléctricos, cucharillas de café, tenedores de plásticos, palos de helados…
Todo lo a priori inservible sirve en este reciclaje con arte. Y es que precisamente la exposición busca concienciar de la importancia de esta práctica, «directamente ligada con la ecología y con el concepto de sostenibilidad que supone que el ser humano aproveche los recursos que el planeta y la naturaleza le brindan sin generar daños en el planeta», según explica el comunicado de prensa difundido por el Museo de la Evolución Humana al respecto.
En este sentido, se trata de una actividad vinculada a su programa ResponsabilizaMEH, que propone actividades de carácter solidario en colaboración con instituciones privadas y públicas.
El origen
Para ubicar el elemento protagonista en su contexto histórico cabe señalar que en 1810 se patentó la primera lata de conservas realizada en hojalata. Años más tarde, Bryan Donkin y John Hall iniciaron la fabricación comercial de enlatados envasando alimentos para la Armada Británica.
Las primeras latas para bebidas aparecieron a principios del siglo XX, pero no es hasta la introducción de la tapa de apertura fácil, en 1965, cuando inicia su despegue comercial. A finales de la década de los ochenta se presenta la anilla no desprendible stay-on tab, que es la más utilizada en la actualidad.
Según recuerdan desde el MEH, hoy en día, el uso de latas para elaborar juguetes se ha generalizado en muchos lugares del mundo como Cuba, Senegal, Vietnam o Tailandia.