Emociones compartidas para una lucha visible
La asociación de afectados por fibromialgia prosigue en la UBU con la ‘gira’ de la exposición fotográfica de Diego SU con la que buscan informar sobre una dolencia que afecta a más de 3.000 burgaleses

La asociación Afibur, que agrupa a burgaleses afectados por fibromialgia, completó el programa con una charla en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Salud.-ISRAEL L. MURILLO
Empeñados en visibilizar su realidad, los afectados por fibromialgia y astenia crónica han decidido recorrer la ciudad y contar a sus vecinos en qué consiste esta enfermedad que padecen 3.100 burgaleses. Y como una imagen vale más que mil palabras escogían las instantáneas del fotógrafo local Diego SU para protagonizar una campaña de sensibilización que, principalmente, busca informar y romper mitos en torno a esta dolencia crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado.
Así nacía la muestra Fibromialgia: experiencias compartidas, que se estrenaba en el espacio de Cajacírculo a finales de 2016. En su siguiente parada, este mismo mes de febrero en la sala Consulado del Mar, superó las 2.000 visitas en apenas dos semanas. Desde ayer ocupa un espacio en la Facultad de Ciencias de la Salud, en el Hospital Militar, que será hasta el 6 de marzo el tercer escenario de otros muchos. Tras su paso por el campus, hasta finales de abril, paseará por los cívicos. Después saltará a la sala de exposiciones del Teatro Principal y posteriormente a la del Hospital Universitario de Burgos.
La presidenta de Afibur, la agrupación burgalesa de aquejados por esta enfermedad, Laura Pascual, confía en que la iniciativa logre su objetivo. Para conseguirlo la muestra se acompaña de charlas divulgativas. La de ayer, que remató la inauguración en territorio universitario, se dirigía específicamente a los profesionales del mañana. Estudiantes de Enfermería, Terapia Ocupacional y Trabajo social pudieron conocer en detalle los rasgos y síntomas de la fibromialgia y las necesidades que presentan quienes la sufren. Así, cuando en el futuro se topen con estos casos sabrán cómo actuar. «Hay que reconocer que la detección y la asistencia han mejorado mucho en los últimos años pero aún es preciso trabajar en este sentido», indicaba Pascual, satisfecha no obstante por la «implicación» de Atención Primaria y la existencia de la Unidad del Dolor en el HUBU, «pese a que cuenta hasta la fecha con muy pocos recursos -de tiempo y de personal- que limitan el trabajo de sus excelentes profesionales», añadía.
Afibur atiende a 300 afectados y nacía precisamente para cubrir un vacío de atención que, con su lucha, han contribuido a paliar. De hecho, Pascual recordaba ayer que la provincia de Burgos es la única de la región que cuenta con un protocolo específico para el manejo de esta enfermedad, así como una escuela de hábitos que ofrece a los diagnosticados -cada vez más jóvenes- «pautas y ejercicios para llevar mejor los síntomas» de una dolencia cuyo origen se desconoce. Por este motivo los tratamientos se dirigen a aliviar los síntomas que, no obstante, son diversos y de intensidad variable, «lo que afecta enormemente a nuestro día a día social y laboral», añadía.
Las sensaciones que suscita este padecer -seis, una por cada síntoma más prevalente- inspiran y articulan las obras rubricadas por Diego SU, cuya colaboración -junto a la de Fundación Cajacírculo- destacaba Pascual. El fotógrafo -que subraya el tinte social de su mirada- impulsaba esta campaña y ponía a disposición de Afibur todas las instantáneas que configuran esta muestra, escogidas a partir de testimonios de los propios pacientes.
Las obras están a disposición de empresas y particulares que deseen sumarse a la lucha de Afibur con sus donativos. A cambio de su ayuda recibirán una de las imágenes. Los fondos recabados se destinarán a sufragar las terapias que la asociación ofrece a los afectados para mejorar su calidad de vida.