SEMANA SANTA
Devoción al calor de la calle
La emoción vuelve a llenar el centro histórico con el Vía Crucis y el Rosario Penitencial

Imagen del Cristo Negro, tras salir de la iglesia de San Lesmes.-ISRAEL L. MURILLO
Hay que remontarse a unos años atrás para recordar el momento en el que el buen tiempo acompañaba a la devoción de los burgaleses. Y ayer se juntaron esas dos circunstancias, la unión del fervor con el calor, inusual para estas fechas, en la celebración del Vía Crucis Penitencial, organizado por la cofradía de Jesús Crucificado y del Santísimo Sacramento.
Como marca la tradición, alrededor de las 20.45 horas, con las puertas abiertas de par en par, de la iglesia de San Lesmes salía, en primer lugar, el Cristo Negro. Se trata de una réplica del original, de autor anónimo, que se quemó en Cataluña durante la Guerra Civil española. Se trata de una imagen que cuenta con una admiración entre los fieles de la cofradía de Jesús Crucificado y del Santísimo Sacramento.
A continuación, el paso de la Crucifixión del Señor. La creación de la cofradía de Jesús Crucificado y delSantísimo Sacramento es fruto de la unión de dos cofradías, la del Santísimo Sacramento, creada en 1540, y la de Jesús Crucificado, que nace después de que se le confíe el paso que se procesiona cada Semana Santa. Es una obra que data de 1902, del escultor barcelonés Ildefonso Serra. La imagen de Jesús Crucificado, cerca de ya de la muerte, es flanqueada, a sus pies, por la Virgen María y por San Juan Evangelista.
Casi sin solución de continuidad, las calles del centro histórico se volvieron a llenar de devoción con el Rosario Penitencial, con el sencillo pero a la vez bello paso de Nuestra Señora del Amor Hermoso, a la que los fieles esperaban a la salida de la iglesia de San Lorenzo, las 22.00 horas. Una procesión en la que participan al unísono las cofradías de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey y la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y de Jesús con la Cruz a Cuestas.