Cuatro novicias ingresarán antes de la nueva fundación de Iesu Communio en Godella
La congregación alcanzará las 214 religiosas después de que profesen en los próximos días otras cuatro novicias

Foto de familia de la congregación.-IESU COMMUNIO
Lidia Sierra / Ical Burgos
No suben fotos a Instagram, se alejan de la moda de los youtubers e influencers y ninguna tiene un perfil en las más que nombradas redes sociales donde colgar sus últimas fiestas o salidas nocturnas. Han decidido consagrar su vida a Dios y a la oración conformando lo que para la Santa Sede constituye todo «milagro vocacional». Iesu Communio- la congregación de clausura con más vocaciones del mundo- extiende su milagro fuera de Burgos fundando su primera congregación fuera de Castilla y León en la localidad valenciana de Godella.
Cincuenta religiosas de la congregación que habita desde hace años en la localidad ribereña se desplazará en el mes de junio hasta este pueblecito de Valencia con la intención de sembrar la semilla que tanto fruto y vocaciones ha dado en tierras burgalesas. Así lo dio a conocer hace apenas unos días la congregación a través de su página web; la única ventana al mundo para una orden religiosa poco dada a la exposición mediática y al contacto con la sociedad.
«Dios abre a Iesu Communio un nuevo camino». Con esta frase la orden desvelaba uno de sus últimos proyectos evangelizadores. El de morar un antiguo convento valenciano que quedó deshabitado hace unos meses y que repoblarán monjas jóvenes e ilusionadas «apegadas al siglo XXI» como el hábito de tela vaquera que desde sus inicios portan las seguidoras de Sor Verónica.
Fue el Arzobispado de la Diócesis de Valencia quien contactó hace unos meses con la congregación sita en La Aguilera para ofrecerle un nuevo lugar en el que extender su obra. Se trata del antiguo monasterio de Salesas de Godella, habitado hasta este año por un grupo de religiosas que decidió trasladarse a Madrid después de llevar a cabo una misa de acción de gracias el pasado 12 de marzo en la que participó el cardenal Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares.
Monasterio de Salesas
Situado en el camino viejo de Godella, el monasterio de la Visitación abrió sus puertas en 1943 en la localidad valenciana después de que la orden se asentara en Valencia a finales del siglo XIX. Desde ese día hasta hace pocos meses han vivido en su interior un grupo de religiosas salesas que ahora conviven con otras religiosas de su misma orden en la capital española. La ausencia de vocaciones y la avanzada edad de muchas de las hermanas propició el traslado de las que quedaban, apenas una decena.
El espacio monacal que desde este verano ocuparán las hermanas del Iesu Comunio está formado 72 habitaciones, lo que hace posible que el de Godella, como pasó con el de La Aguilera, sea un nuevo lugar de vocaciones. Así lo confirmaron fuentes de la Diócesis de Burgos que entienden que lo que ha conseguido Iesu Comunio es «algo insólito que demuestra que esta congregación tiene el carisma que demanda el siglo XXI y que la juventud llama a la juventud».
Sin ir más lejos, las mismas fuentes, indicaron que en los próximos días ingresarán en el convento de La Aguilera cuatro nuevas religiosas cerrando la cifra de seguidoras de Sor Verónica en 214 hermanas. Algo impensable hace apenas siete años cuando se fundó la orden.
‘Milagro’ de Verónica
Lo que algunos sectores han apodado como ‘el milagro de sor Verónica’, a tenor del aumento de solicitudes a comienzos de los años 90 que llevó a decenas de jóvenes universitarias a sentirse llamadas a servir a Dios, se ha convertido con el paso de los años en un movimiento cristiano llamado al cambio que hoy aglutina más de 200 mujeres.
El también denominado ‘milagro de Lerma’- como se llamó hasta su traslado a tierras ribereñas por falta de espacio- reúne a jóvenes de entre 18 y 35 años, que hasta el año 2010 formaban parte de la Orden Franciscana de Santa Clara y que ahora trabajan, desde su convento, con un espíritu distinto.
El cambio se originó años atrás, cuando Verónica María Berzosa, una joven arandina de 18 años llegó a finales de los años 80 a un convento situado en Lerma en el que la hermana más joven tenía 40 años y hacía 23 que no se producía ningún nuevo ingreso. Pudo obrar ella misma el milagro y poco a poco, la Iglesia vislumbró el cambio.
Diez años después de su admisión, sor Verónica fue nombrada maestra de novicias. A los dos años de su nombramiento, tenía a su cargo a siete novicias y once postulantes. Tal fue el flujo de jóvenes llamadas a aquella forma de vida religiosa, que dicho monasterio resultó ser insuficiente para acogerlas a todas estableciéndose finalmente en el santuario de San Pedro Regalado, situado en La Aguilera, cerca de Aranda de Duero.
El 8 de diciembre de 2010, quedó decretado que el monasterio autónomo de la Ascensión de Lerma se transformaba en un nuevo instituto religioso de derecho pontificio denominado ‘Iesu Communio’. Nacía una nueva congregación y decenas de vocaciones.
La desbordante alegría de estas monjas del siglo XXI, buena parte de ellas con estudios universitarios y procedentes de familias de clase media-alta, viajará el 10 de junio hasta la población de Godella. Está previsto que el 10 de junio se celebre en el monasterio una Eucaristía a la que asistirán, entre otros, el ex arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, y casi con total seguridad el arzobispo de Ciudad Rodrigo y hermano de la fundadora, Raúl Berzosa.
Fuentes del Arzobispado de Burgos aseguraron que el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, no podrá acudir el día 10 por tener que presidir una reunión pastoral, por lo que viajará más adelante para poder conocer el lugar en el que, con seguridad, brotarán nuevas vocaciones porque el nombre de Iesu Comunio está tocado por la mano de Dios.