Un mercado pasado por agua
San Pedro de la Fuente rememoraba su pasado medieval con un mercado de unos 30 puestos y actividades lúdicas pero las constantes tormentas de los tres días programados deslucieron uno de los eventos del barrio

Durante el fin de semana, cuando la lluvia lo ha permitido, se desarrollaba el calendario de actividades, especialmente destinadas a los más pequeños.-ISRAEL L. MURILLO
Suena la campana con fuerza en uno de los 30 puestos dispuestos en el Mercado Medieval de San Pedro de la Fuente. Es el aviso. El tintineo suena más que las gotas de lluvia que golpean con fuerza el suelo rojo de la Plaza de la Madera, convertida a media mañana del domingo, en un inmenso charco. Los pocos clientes que esperan a que escampe se apartan. El dueño del puesto, con traje medieval, golpea la lona con fuerza y un jarro de agua fría acumulada en la lona cae al suelo.
San Pedro de la Fuente tiene dos fechas marcadas en su calendario festivo. El reparto de la cecina para venerar a San Pedro de Antioquía en una gran carpa y el mercado medieval que se traslada a junio para disfrutar de días más largos y sol. Se hace desde hace ocho años y como recuerdan algunos peñistas de San Pedro de la Fuente es el primero que llueve así.
Esto ha hecho que, al unirse a otros rincones festivos de la ciudad, la campa frente a la avenida de la independencia no esté llena de coches como otros años, ni la gente se agolpe entre puesto y puesto para ver qué venden, oler pequeñas bolsas de piedras aromáticas o observar extraordinarios utensilios para la cocina hechos en madera de roble. Las joyas y abalorios son otra constante. Así como la comida chorizo, queso, dulces... Un total de 30 puestos empezaron en el mercado el pasado viernes. Con las primeras tormentas, que continuaron el sábado, algunos optaron por irse. Otros no. «Hay que mirar el mal tiempo con buena cara, dejamos la mercancía en alto y a servir porque venimos desde Jaén y el fin de semana hay que echarlo», afirma uno de los participantes vestido como un mercader medieval mientras enseña un arco con flechas a una niña. «Yo estoy acostumbrada» asume otra de las vendedoras mientras sella nombres en un cuadro de madera. «Soy de Santander y estoy acostumbrada y no queda otra que salvar la mercancía para que no se estropee», señala esta artesana que también acude a los mercados medievales de Gamonal, donde este año también sufrieron la lluvia, y el del Espolón en el fin de semana cidiano.
La lluvia también dejó a medias el trabajo de las dos peñas que disponen barras para beber y comer morro bien asado, chorizo, morcilla o tortilla de patatas. Este año la Peña de la Alegría se sumaba a la barra que cada año ha puesto la Asociación Recreativa y Cultural de San Pedro de la Fuente. «La lluvia nos ha dejado todo a medias, bastante mal y es una pena porque es un evento bonito para el barrio pero el fin de semana nos ha caído mal por primera vez en ocho años», señala. Las peñas consiguen con estos encuentros fondos para organizar actividades, hacer más asequibles los bonos de toros, los bocadillos para San Pedro. Aún así «seguiremos, tendremos medio fuego cuando llueva, dos cuando nos acompañe el buen tiempo hasta que acabe el día», decían. Ellos saben lo que es hacer fiesta a pesar de todo. Sólo miran al cielo «al menos que nos respete para el Parral». La cita está organizada por la Asociación de San Pedro de la Fuente y la Asociación de Comerciantes del barrio.