El Correo de Burgos

Un formato educativo que combina la tradición y las nuevas tecnologías

El CEIPFuentes Blancas, con 340 alumnos de 50 localidades del Alfoz, combina en su programa educativo actividades medioambientales, talleres y la implementación de las TIC

El invernadero es uno de los espacios que más disfrutan los estudiantes.-RAÚL G. OCHOA

El invernadero es uno de los espacios que más disfrutan los estudiantes.-RAÚL G. OCHOA

Publicado por
V. MARTÍN
Burgos

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En un entorno privilegiado, rodeado de naturaleza, se ubica el CEIP Fuentes Blancas. Un colegio con 340 alumnos de Educación Infantil y Primaria provenientes de más de 50 localidades del Alfoz de Burgos. Este centro educativo ha sido capaz de aunar en un trabajo cooperativo el aprendizaje ‘tradicional’ y ‘humano’ gracias a actividades artísticas, proyectos integrados en la naturaleza y con los recursos naturales, y el uso de las nuevas tecnologías.El colegio «cuenta con un invernadero y una huerta donde los niños «aprenden a cultivar frutas y hortalizas» comenta su director, Pablo González. Además tiene la licencia para vender los productos en el mercadillo, pero normalmente «somos los profesores quienes compramos los productos que los alumnos ponen en un puestecillo durante el recreo». El dinero que los pequeños recaudan con esta venta «se destina siempre a acciones sociales». A los productos hortícolas se suma una variedad de plantas ornamentales ya que «el centro también tiene un aula de jardinería».Estas aulas y espacios permiten a los niños aprenden todo el proceso de cultivo y es que «gracias a las composteras que tenemos, también recogen las hojas del otoño y los desechos orgánicos del comedor y hacemos compost que luego usamos para preparar la tierra». Ya en febrero «empezamos a trabajar en los semilleros» y «para evitar el pulgón recogen ortigas que luego disuelven en agua y que tras fermentar usan como insecticida». Ahora, la Escuela de Empleo de la Diputación está trabajando en otro espacio verde del centro. «Lo están ajardinando y plantando árboles frutales de floración temprana para poder estudiarlos durante el curso». También contarán con un pérgola con un espacio de biblioteca de tebeos para que después de la comida se entretengan leyendo.«La formación de los niños no puede olvidar el aspecto humano, hemos nacido de la tierra y nuestros ritmos vitales están ligados a los ciclos naturales y a las estaciones», explica el director. Muchos se han sorprendido de que el colegio haga tanta incidencia en el trabajo con la tierra cuando todos sus alumnos son niños que llegan de pueblos pero «la realidad es que estos niños no saben nada del campo ni de sus herramientas porque la mayoría residen ‘aislados’ en urbanizaciones, no son ni niños rurales ni niños de ciudad, están en un limbo».Además Fernández señala que «muchos llegan sin socializar porque salen de las urbanizaciones cuando les sacan sus padres y no tienen oportunidad de participar ni de las actividades rurales ni de las actividades urbanas». De ahí que el centro trate de ahondar en la importancia del trabajo cooperativo y en la solidaridad.A parte de actividades en la naturaleza, los alumnos cuentan con un Aula Taller- subvencionado por la Diputación- donde «trabajan el cuero, barro, máscaras, madera, pirograbado, etc». Para González con este tipo de actividades «los niños desarrollan las emociones y es a través de ellas como se transmite el conocimiento. Las emocions llegan con las relaciones humanas, con el trabajo de las competencias transversales y con actividades manuales como el arte, la música, el teatro, etc».La misma importancia que los trabajos manuales tienen las TIC. «los niños de estas edades han nacido en plena cultura digital y para ellos es algo natural aprender con las nuevas tecnologías», comenta el director, quien considera que el trabajo de los docentes «no es introducirles en estas tecnologías porque ya están en ellas, sino guiarles de forma responsable, deben saber que son una herramienta más de aprendizaje». En este sentido, el colegio inició su camino hacia la inmersión en las TIC «con las pizarras digitales y las aulas virtuales y pasamos a subir toda la documentación a la red».Ahora el centro ha dado un paso más con las tablets y es que «además de los libros en papel, pedimos a las editoriales que nos proporcionaran las licencias de los libros digitales. El uso de esta herramienta varía dependiendo del curso. Las tablets- que pueden ser del centro o de los alumnos en el caso de los más mayores- están conectadas a un servidor de aula que «solo les permite usarlas para actividades docentes». Además cada aula tiene «un router propio que solo da servicio a ese espacio con una determinada contraseña, para que cada curso entre en sus contenidos» y las tablets «cuentan con los sistemas de control parental que nosotros instalamos».Por etapasEn el caso de Infantil su relación con esta herramienta digital se centra en realizar «ejercicios de series, asociación, extracción de información, etc. Es decir, aprenden lo que denominamos conceptos básicos». En 1º y 2º de Primaria siguen utilizando las tablets del colegio. «Hemos elaborado un horario para que las utilicen porque su desarrollo cognitivo y cerebral exigen sobre todo la lectura y la escritura». A partir de 3º de Primaria, los alumnos traen sus propias tablets, que «deben contar con unas características concretas». En las aulas, el profesor decide qué herramientas usan- tablet o libros- ya que «hay ejercicios que se hacen en cuaderno y otros en las tabletas».Para el director del centro, el dispositivo digital cuenta con innumerables ventajas y es que «es capaz de generar ejercicios adicionales, si un niño termina antes, o de refuerzo en caso de que un alumno necesite trabajar más un área concreta». De esta forma, el niño «tiene un mayor control sobre su aprendizaje y es que esta herramienta se adapta a su ritmo de aprendizaje, es más flexible». Además permite un mejor trabajo conjunto y es que «pueden enviar su ejercicio a la carpeta de tareas y el profesor exponerlo en la pizarra electrónica para compartirlo con el resto de la clase y ver los posibles fallos.Aunque al principio los padres «se mostraron desconfiados sobre el uso de tablet y preocupados por el coste, luego vieron que sus chavales se desenvuelven con soltura y que adquieren nuevas capacidades», comentó el responsable del centro. En el caso de los docentes ocurrió algo similar. «Los cambios siempre cuestan pero los pasos que se dan son lentos y firmes». Ahora «contamos con grupos colaborativos en los que compartimos información y material, la tecnología siempre enriquece», asegura.Sin duda, las nuevas tecnologías permiten «refundir lo anterior y adaptarlo a un nuevo contexto, no generan vacío», comenta, «lo bueno es que no tenemos que perder nada, ni el aprendizaje tradicional, ni el contacto con las tradiciones o la cultura, ni las emociones que generan el trabajo en equipo, el arte, la música o las anualidades».

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