Los farmacéuticos reclaman más servicios para las boticas rurales
Apuestan porque desarrollen seguimientos farmacoterapeúticos y trabajos asistenciales remunerados que permitirían su sostenibilidad /También piden dispensar determinados medicamentos hospitalarios

Dos personas compran en una farmacia de la capital burgalesa.-ISRAEL L. MURILLO
Actualmente Burgos cuenta con una red farmacéutica compuesta por 204 farmacias, de las cuales 83 están en la capital y 118 partidas por la provincia. «Durante este mes se han abierto dos farmacias nuevas, cuatro en lo que vamos de año», comenta el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos, Miguel López de Abechuco, quien recuerda que el 10% de las farmacias- una veintena- «siguen estando en una situación de viabilidad económica comprometida».Son especialmente las farmacias rurales las más afectadas por esta situación que se debe, especialmente, «al bajo consumo de medicamentos y al control del gasto por la grave despoblación que sufren muchos puntos de nuestra provincia». En este sentido, López recuerda que en el medio rural, muchas farmacias «dan un gran servicio a la población como ‘centro sanitario’ estando muchas horas al servicio de una población cada vez más envejecida, más crónica y polimedicada». Lo óptimo «sería que un farmacéutico pueda desplazarse a su casa, controlar su adherencia terapéutica y realizar el pertinente seguimiento farmacológico, por ejemplo».Precisamente en este sentido, el presidente del colegio considera que el futuro de gran parte de las farmacias de provincia está en la posibilidad de prestar de servicios profesionales remunerados como el seguimiento farmacoterapeútico de los pacientes- que algunas ya están haciendo, porque decenas de localidades no cuentan con un profesional sanitario que esté disponibles tantas horas, la farmacia en cambio sí».La farmacia se ha convertido en muchos puntos de la provincia «en el único ‘centro sanitario’ acreditado con un profesional que puede ayudar a la población en muchos aspectos». Así, con el objetivo de dar un servicio sanitario al área rural y contribuir al mantenimiento de las farmacias rurales, el colegio propone que esas farmacias «puedan desarrollar los seguimientos farmacoterapeúticos y servicios o formaciones asistenciales en coordinación con la Administración y otros profesionales sanitarios de forma remunerada»Por otra parte, recuerda que actualmente hay determinados medicamentos hospitalarios «normalmente que acaban de salir» y que «se dispensan a los hospitales». Una circunstancia que «provoca un problema a la población rural, ya que «deben desplazarse para recogerlos, siendo medicamentos que no requieren un seguimiento hospitalario». El colegio reclama, en este sentido, que «vuelvan a la farmacias para que el paciente no tenga que desplazarse, a veces decenas de kilómetros».Esto implicaría también «una mayor sostenibilidad de las farmacias rurales».El control del gasto farmacéutico también se debe en parte «a la aparición de muchos genéricos, que marcan el precio de referencia». Precisamente sobre los genéricos, aunque la mayoría de la población se ha adaptado de forma favorable a la aparición de estos medicamentos, sigue habiendo quien rechaza el cambio de un fármaco de marca por un genérico. «Hay quien sigue siendo reticente especialmente cuando cambia el envase porque ya estaban acostumbrados a un formato y a veces eso les confunde».Sin embargo, uno de cada dos medicamentos que se venden en una farmacia ya son genéricos. «Cualquier persona que tome medicación habitualmente comprobará que alguno de sus medicamentos es de carácter genérico».Receta electrónicaLa adquisición de los medicamentos ha cambiado con la puesta en marcha de la receta electrónica, que en verano cumplía un año de implantación total. «La receta electrónica es una herramienta muy positiva en general para todos, para el paciente, para los médicos y para los farmacéuticos porque nos aporta más información y más control de la medicación», comenta López, quien recuerda que «ahora el paciente tiene sus tratamientos en una base de datos y van retirando esa medicación según sus necesidades».En el caso de los pacientes polimedicados, el presidente del colegio explica que «muchas veces sus medicamentos no vencen todos en las mismas fechas y tienen que venir a la farmacia en varias ocasiones, algo que les incomoda». Además, hay que sumar que los medicamentos denominados ‘visados’, que «son de especial control médico y necesitan un sello de inspección, un visado», por el momento «no están incluidos en la receta electrónica, por lo que se debe ir al médico a por ellos y a la farmacia a por el resto».La información sobre el funcionamiento de la receta electrónica «sigue siendo constante» en las farmacias, y es que «aunque la mayoría de los tratamientos caducan en un año mediante receta electrónica, hay algunos que necesitan mayor control y deben acudir a renovarlos cada tres meses, lo que crea algo de confusión».El gasto farmacéutico aumenta un 3% en 2016El gasto farmacéutico crecía en 2016 un 3,09% en la provincia, al pasar de 77,7 millones de euros en 2015 a 80,1 millones de euros el año pasado. Aumenta también el número de recetas y el gasto medio por receta. Pasaron de 6,4 millones en 2015 a 6,6 millones en 2016. El gasto medio de cada receta se incrementó de 12,02 euros a 12,15 euros.«El gasto se ha controlado mucho en los últimos años, en parte por la aparición de muchos genéricos, que por norma son los que marcan el precio de referencia y hay ajustes de precio siempre a la baja», comenta el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Miguel López, «cuando aparece un medicamento genérico se hace una bajada de precio porque se produce lo que denominados un ‘grupo homogéneo’ es decir un grupo de medicamentos iguales, donde quien marca el precio es el genérico».Los datos del primer semestre de 2017 se mantienen respecto a los dos años anteriores y es que, de enero a junio el gasto farmacéutico fue de 41,1 millones de euros, se dispensaron 3,3 millones de recetas y el gasto medio se ubicó en 12,2 euros.