La falta de personal aboca a Primaria a su verano más caótico
El Sindicato Médico denuncia la inacción de la Junta, tras anunciar medidas que «no se cumplen o no sirven», y acusa a Sanidad de maquillar los datos de presión asistencial

Varias personas permanecen en la sala de espera de un centro de saluda de la capital burgalesa a la espera de ser atendidos.-RAÚL G. OCHOA
Si ha visitado recientemente su centro de salud a buen seguro habrá visto, incluso ‘sufrido’, uno de esos carteles que han proliferado estos meses en las puertas de las consultas advirtiendo que, por ausencia temporal de su médico de siempre, los pacientes de su cupo serán atendidos por otro compañero. Este los sumará, claro, a su agenda ordinaria.O puede que haya pedido cita por internet o en la aplicación gratuita disponible para móviles y, para su sorpresa, haya obtenido turno una semana después, llegando a desistir si la visita no urge para aguardar el regreso de su facultativo.Estas situaciones -ya típicas de periodos vacacionales en Atención Primaria a causa de la falta de sustituciones- se han agravado este año y ‘coronan’ al verano de 2017 como el «más caótico» de la historia, a juicio de los profesionales. «Nunca habíamos vivido una situación así, es un verdadero disparate y una vergüenza total», asevera el representante del Sindicato Médico (CESM) en Burgos, Fernando García Picón, que indica que la mayoría de los pacientes que cada médico de Familia recibe en estos meses «no son suyos». La consecuencia: los sanitarios, también el personal de Enfermería, están «desbordados, por los casos ajenos que requieren más tiempo de atención para conocer su historial» y por guardias interminables añadidas a su jornada diaria para no desatender los puntos de atención continuada.Afirma que, en esta situación, la desmotivación y el empeoramiento de la calidad asistencial, por el incremento de la carga de trabajo, «son inevitables» y atribuibles únicamente a la «inacción» de la administración «que no refuerza las plantillas y opta por esperar a que llegue octubre sin buscar soluciones, obligando a cubrir las bajas y las vacaciones entre los propios compañeros». Y todo, pese a anunciar en junio, sin ir más lejos, una batería de medidas que «o no se han cumplido, o no sirven de nada», afirma García Picón para referirse, por ejemplo, a la prolongación de la vida activa de los galenos en edad de jubilación. «Habida cuenta de la situación, serán pocos los que soliciten quedarse más tiempo en su puesto», señala.No le vale al representante de CESM el argumento de que no se encuentra personal para sustituciones: «Es que si solo ofrecen contratos para cuatro semanas al año y en zonas rurales muy poco atractivas sin incentivo alguno es imposible encontrar a gente que lo acepte, no les compensa y no van a estar esperando a que Sacyl los llame. Es un problema que no se solventa permitiendo trabajar a profesionales extracomunitarios pues rechazarán las ofertas precarias de igual manera. El día a día demuestra que los refuerzos son necesarios durante todo el año, con contratos estables que sí despierten interés. Así se le ha trasladado a la Consejería de Sanidad y no lo han contemplado», critica.El gran problema surge en el medio rural: «Su población se multiplica hasta por cuatro en estos meses y no solo no se amplían las plantillas, sino que tampoco hay sustitutos», relata García Picón que califica de «despropósito» una realidad que además no se refleja en los datos asistenciales que Sanidad publica anualmente y de los que se sirve para «justificar» que la situación no esta tan mala.
En concreto, hace apenas un par de semanas la web de Sacyl compartía las cifras de 2016, que atribuyen a los médicos de Primaria de la provincia de Burgos una presión asistencial -número de citas por día- de 30,95. Si bien está cuatro puntos por encima de la media regional, lo que ya debiera preocupar, el CESM afirma con rotundidad que ese número «no se ajusta a la realidad».García Picón señala al respecto que, aunque desconoce cómo mide estos indicadores la Consejería, «basta conocer que casi ninguno de las atenciones a pacientes desplazados a zonas rurales durante los meses de verano, por ejemplo, quedan reflejadas en el sistema, así como aquellos que en cualquier centro de salud se trasladan de consulta porque su médico está de vacaciones». Estos figuran como atendidos por el facultativo que no está pues su agenda sigue abierta pero no es así y eso la estadística no lo contempla, por lo que la media resultante dista del día a día en Primaria, especialmente en estas temporadas: «Son números maquillados que ocultan un desbarajuste sin precedentes que, de hecho, se percibe en la calle».Con todo el CESM advierte que «o cambian las cosas o el próximo verano será aún peor pues no hay relevo para la plantilla de Primaria».Esta merma de personal sí se percibe en las cifras del documento elaborado por Sacyl, en el que se registran menos consultas en 2016 respecto a 2015 al tiempo que se mantiene la presión asistencial media. «Es decir, las citas bajan pero se reparten entre muchos menos», ‘traduce’ García Picón. De los 15,4 millones de consultas atendidas por médicos de familia en el conjunto de la región el año pasado -casi dos millones menos que en el ejercicio anterior-, 2,2 millones corresponden a Burgos, siendo tras Valladolid y Salamanca la zona con mayor actividad.A estas se sumarían -siempre según la versión de la Junta, ‘edulcorada’ según el CESM- 1,2 millones de consultas en Enfermería, 219.000 de Pediatría y 68.000 de otros profesionales, que junto a la Atención Domiciliaria y las Urgencias de Primaria elevan a 4 millones las atenciones en este nivel asistencial.Otro indicador reflejado en el citado informe es el de la frecuentación, es decir, el número de visitas al médico de Familia por paciente al año que en Burgos rondaba en 2016 las 6 en zonas urbanas y la decena en el medio rural.Más allá de medidas puntuales que solventen los problemas que asedian a los profesionales sanitarios de Primaria, García Picón urge «replantear el modelo de atención» y sobre todo «aumentar la inversión en este ámbito, pues lleva muchos años sin recibir ni un euro y no es que siga en crisis, es que cada vez está peor», apostilla.