LA ESPUELA / MAR VARA Presidenta de la Asociación Castilla y León Travel bloggers
«Las fronteras mentales dan mucho más miedo que las físicas»
Quedarse sin empleo abrió nuevos horizontes en la vida de esta burgalesa que cuando se vio mano sobre mano se entregó a su pasión: viajar.

Mar Vara es la protagonista de La Espuela.-ISRAEL L. MURILLO
Pregunta- ¿Qué clic dio el pistoletazo de salida a la aventura?
Respuesta- Quedarme sin trabajo. Empecé a pensar qué era lo que realmente me gustaba hacer en la vida y era viajar. Entonces empezaban los blogs, vi que había mucha gente que compartía sus viajes por internet y me animé.P.- ¿Cuál es el peor enemigo de un bloguero?
R.- A veces un periodista porque piensa que nos hemos metido en su mundillo. Aunque cada vez hay más con blog, en la asociación tenemos unos cuantos, muchos no nos comprenden. Creen que somos unos advenedizos.P.- ¿Qué romances abundan en un viaje con un marido al lado?
R.- (Risas) ¿Romances? Solo queda que te enamores del destino, el amor ya lo tienes.P.- ¿Para qué viaje no hubieran hecho falta tantas alforjas?
R.- (Piensa mucho). Para el único viaje que hicimos en un tour preparado, por Escocia e Inglaterra. No nos gustó nada ir detrás como ovejas. Fue la única y última vez.P.- Se sintió una extraña en...
R.- Israel. Es un mundo totalmente diferente, parece que estás en otro planeta, cambias de un barrio a otro, el de los judíos ortodoxos, el de los cristianos, el de los árabes... Vas pasando de uno a otro y tú no formas parte de ninguno. Es un sitio muy especial.P.- Y encontró su sitio en...
R.- En Francia me siento muy cómoda, pero me gustó mucho el desierto de Jordania. Es el sitio ideal para una aventura.P.- ¿Un lugar imperdible?
R.- Petra. Desde el momento que llegas te sientes como en una película de Indiana Jones.P.- ¿Las chicas blogueras son guerreras?
R.- Mucho.P.- ¿Cuándo empezó el cuento de Érase una cámara de fotos pegada a una mujer?
R.- Tendría 15 años, hice mi primer curso de fotografía y desde entonces procuro tener una cámara cerca.P.- ¿Cuál es siempre el objetivo de su objetivo?
R.- Todo. Naturaleza, monumentos... Cualquier cosa puede ser objeto de mi objetivo.
P.- ¿Todos los caminos llevan a Roma?
R.- Sí, lo he comprobado. Roma es un ente, una meta, a la que si tú quieres llegar lo consigues, da lo mismo los pasos que des, si tardas más o menos, al final siempre alcanzas tu objetivo. Yo siempre quise viajar y ahora me dedico a ello.P.- ¿Será Cataluña su próxima escapada internacional?
R.- Espero que no, que siga siendo España y no necesite el pasaporte para llegar.P.- ¿Si Willy Fog se jugó con honor la vuelta al mundo, qué se jugaría Mar Vara?
R.- Me encantaría dar una vuelta al mundo sin fecha de retorno, no como Willy Fog. Tranquilamente, sin un plan específico, con más tiempo en unos sitios, planeándolo poco a poco.P.- ¿Cuándo soltó ‘más vale destino malo conocido que bueno por conocer’?
R.- Todavía no lo he dicho nunca. Todos los destinos tienen algo especial. Aún no he conocido ningún sitio que diga ‘esto no me gusta nada’. Siempre le sacas algo.P.- ¿Y a qué sitio tardó más en sacarle ese algo?
R.- A alguna ciudad industrial en Inglaterra tipo Manchester, Liverpool, Glasgow... Les sacas cosas, pero no son de las que a priori me encanten.P.- ¿Cuándo vivió su particular viaje al infierno?
R.- (Ríe). Cuando me quedé sin trabajo.P.- ¿A cuánta distancia se encuentra su País de Nunca Jamás?
R.- Muy lejos y muy cerca.P.- Entramos en el Ministerio del Tiempo. ¿Qué puerta cruzaría?
R.- Me encantaría ir a Egipto en la época de los faraones.P.- Egipto es su destino pendiente...
R.- Muy pendiente. Se resiste un año y otro.P.- ¿Qué carretera se convirtió en infinita?
R.- Cuando fuimos a Aigüestortes la primera vez se nos hizo eterno. Nosotros estábamos en Torla y en el mapa parecía que estaba cerca, pero se nos hizo infinito. En los Pirineos parece que todo está muy cerca, piensas que vas a llegar pronto, pero no acabas de hacerlo nunca porque tienes que rodear montañas. Pero se compensa con el paisaje que ves. Se hizo largo pero valió mucho la pena.P.- ¿Cuándo soltaron ‘con la iglesia hemos topado amigo Sancho’?
R.- En una iglesia en Broto, también en el Pirineo, íbamos con mucha prisa, teníamos que llegar a otro lugar, entramos en la iglesia para verla un momento solo. Llegó el cura, estaban apagadas las luces, y nos dijo que si queríamos verla encendida debíamos hacer la visita, pero teníamos prisa y nos dejó estar un instante a oscuras. En ese mismo momento entraron unas personas, le pagaron la entrada, encendió la luz y yo aproveché para hacer una foto. Se puso como un histérico, como un energúmeno, y nos echó de la iglesia.P.- ¿Cuándo se torció su rumbo?
R.- Cuando íbamos a ir a Kenia y Tanzania unas revueltas nos hicieron suspender el viaje una semana antes. El Ministerio de Exteriores recomendó que no se viajase. Llevábamos un año preparándolo y nos quedamos en tierra.P.- ¿La luna de miel tornó en de hiel?
R.- No, porque luego cambiamos a otro destino mejor: Israel y Jordania.P.- ¿Qué camino hizo con pan y vino?
R.- ¡Muchos! Nos encanta el senderismo y siempre vamos en plan pastor, con el bocata.P.- ¿Y la bota de vino?
R.- No, porque no somos de vino, pero podría haber sido (ríe). Vamos por montañas, cualquier camino nos viene bien.P.- ¿Hay viaje imposible?
R.- No, los hay difíciles, pero imposible para mí solo es Marte o la luna.P.- ¿Qué fronteras dan más miedo?
R.- Las mentales, mucho más que las físicas.P.- ¿Qué aventura aparece en su particular Libro de las Maravillas?
R.- La de Jordania. Fue hace muchos años, en una época en la que nadie viajaba allí y no era como ahora. Tú vas a Petra y hay un centro de interpretación enorme, pero en 1997 no había nadie. Te encontrabas a un señor con un burro vendiendo una artesanía que había hecho él y nada más, y ahora, según me han contado, es una marabunta de gente.P.- ¿Qué urbe gozó sin moverse del sillón?
R.- París antes de conocerlo, había leído mucho y visto películas.P.- ¿Y qué ciudad literaria querría patear?
R.- Estocolmo, protagonista en tantas novelas negras.P.- Colgará las botas el día que...
R.- El día que no pueda caminar ni moverme, aunque hay gente muy mayor que sigue dando vueltas por el mundo. Espero no tener que colgarlas nunca.