Magosto, una tradición ancestral de castañas, mostos y fuego
El Centro Galego de Burgos repartió 150 kilos de castañas para celebrar esta fiesta

Dos hombres asan castañas mientras los presenten disfrutan de la música de ‘Foles e Ferreñas’.-ISRAEL L. MURILLO
Las castañas asadas son sinónimo de otoño, pero en algunas comunidades y provincias del norte de España es, además, sinónimo de tradición. Es el caso de la comunidad gallega, donde cada año se celebra el tradicional Magosto. Se trata de una fiesta con mucho arraigo en Galicia y que tiene su origen en Samhain celta, que significa literalmente ‘el final del verano’ y que en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta.«El Magosto se vincula con el Día de Todos los Santos y la tradición dice que la castaña simboliza el alma de los difuntos, por eso, con cada castaña que saltaba en la lumbre de esta celebración un alma se liberaba del purgatorio», explica Ángel Ferreiro, presidente de la Asociación Centro Galego de Burgos, donde como cada año desde hace veintiuno celebraron esta tradicional fiesta.Ciento cincuenta kilos de castañas se asaron ayer en la sede de la asociación mientras los presenten disfrutaban «de unos buenos mostos y vinos y de la música del grupo ‘Foles e Ferreñas’». Ferreriro explica que el Magosto «se celebraba en los montes, con hogueras y eran los mozos quienes se encargaban de llevar los primeros mostos del año mientras que las mozas llevaban las castañas y allí disfrutaban de la festividad con el sonido de las gaitas».El truco para hacer unas buenas castañas asadas «reside en el producto, que según las lluvias será más o menos seca y más o menos pequeña y en el tiempo de asado», explica el presidente, quien añade que «es una tradición muy bonita que nos une con nuestra tierra, nuestros orígenes y con nuestras familias aunque adaptándola a los tiempo que corren», asegura.