ACCEM SERVICIO DE ATENCIÓN AL INMIGRANTE
Empoderar el valor de las personas
Accem presta servicio en la provincia desde 2002 con un equipo de 18 profesionales y 40 voluntarios / En 15 años han atendido a 9.000 personas de 80 países diferentes

Las clases de castellano son uno de los primeros programas a los que se deriva a las personas que llegan a Accem.-OLGA ZELENA / MARIAN ROMÁN
El lema de Accem es que las personas son un valor en si mismas. Su labor radica en que aquellas, independientemente de su origen, a quienes la vida les ha golpeado tanto vuelvan a creer en si mismas, que redescubran y recuperen el valor de sus singularidad. Que recuperen la confianza en si mismos para lograr una vida mejor.
La organización, integrada en una red nacional que presta servicio en doce comunidades autónomas, se instaló en Burgos en marzo de 2002. Desde entonces han atendido a 9.000 personas de 80 países diferentes. En este camino han logrado disponer de siete pisos de acogida, ahora completamente ocupados con 45 personas (36 solicitantes de protección internacional y 12 en situación de ayuda humanitaria).
Se necesitarían más servicios y más espacios. «El crecimiento de solicitudes de asilo está subiendo mucho y cada vez llegan más inmigrantes a estas alturas del año ya se han superado las cifras del año pasado que también fue de incrementos», refleja la coordinadora de Accem Burgos, Olga Aguilar. De ahí que todos los espacios gestionados por la entidad estén al completo. «Nuestra esencia es adaptarnos a la realidad del momento y, ahora mismo, es evidente hay un incremento de solicitudes al que tendremos que dar respuesta», señala.
Destaca, también, el carácter rural del servicio. Cuentan con un convenio con la Diputación para acercar todos estos servicios al medio rural a través de los Ceas rurales. «El objetivo es claro, promover la igualdad de oportunidades para las personas residentes en el ámbito rural de la provincia», destaca
Accem cuenta, para prestar este servicio de integración a cualquier persona en riesgo de exclusión aunque están especializados en la atención al inmigrante, con un equipo interdisciplinar de 18 personas. Los perfiles que se desarrollan van desde el trabajador social a educadores y profesores de Castellano porque «es vital para la inserción dominar el idioma». Además cuentan también con un abogado especializado en procesos de inmigración y nacionalidad, un psicólogo clínico y un orientador laboral. Junto a ellos Accem cuenta con un equipo de 40 voluntarios que «de manera altruista refuerzan la labor social que llevamos a cabo en la ciudad y la provincia», destaca Aguilar.
Toda persona que llega a Burgos a través de Accem lo hace en calidad de solicitante de protección internacional (para aquellos que por cuestiones políticas, de seguridad por el clima de violencia o guerra que se viven en su país son acogidos en España) o como beneficiario de ayuda humanitaria que son aquellos que huyen de la miseria de sus países. A todos ellos se les presta, en primer lugar, un servicio de acogida ofreciendo vivienda, alimento y comida a quienes han venido casi con lo puesto ya sea en familia o solos. Posteriormente se integran en un programa de atención directa que es «la base de nuestro trabajo diario con las personas refugiadas e inmigrantes». Aquí se atienden primero sus necesidades legales de estancia o reagrupamiento familiar pero también de dominio del idioma que es el que favorece la integración y de atención psicológica porque muchos han pasado por situaciones límite hasta llegar a España.
La formación es otra de las bases del trabajo cotidiano. Una vez asumido el idioma hay que trabajar aspectos formativos que permitan o faciliten su inserción laboral. Tras ese periodo de preparación se apuesta por un programa de inserción porque «el empleo es la vía más fiable y efectiva para la integración social de las personas migrantes».
De forma paralela en Accem Burgos se trabaja en programas de movilización social y la participación ciudadana para aprender a ver el valor de las personas como seres humanos y no por su color, su origen o sus circunstancias económicas o sociales. Como reza el lema de Accem, la persona es un valor por sí misma.