El Correo de Burgos

Los hogares con todos en paro vuelven a cifras precrisis

Septiembre cerró con 3.800 familias con todos en paro / En 2016 eran 5.000 y en 2014 se alcanzó el tope / Se triplica el empleo de baja intensidad laboral

Los hogares con al menos un activo caen un 5%.-ISRAEL L. MURILLO

Los hogares con al menos un activo caen un 5%.-ISRAEL L. MURILLO

Burgos

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El empleo llega a quien lleva meses o años buscando volver a la normalidad laboral. El problema está, según denuncias sindicatos y asociaciones que trabajan con personas en riesgo de exclusión social, en que el trabajo que se genera no permite abandonar la rueda de la exclusión. «Además de mirar las cifras de quienes abandonan el paro habría que preguntarse a qué tipo de trabajo están accediendo y los grados de precariedad y temporalidad laboral que eso no se refleja en las cifras», explica la coordinadora de Acción Social de Cáritas, María Gutiérrez.

Así las cosas, los datos confirman la mejoría. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) en Burgos el número de hogares con todos sus integrantes activos en paro ha caído un 66% en un año. Septiembre cerró con 3.800 familias con todos sin empleo cuando en el mismo periodo de 2016 lo había hecho con 5.000. La cifra no ha hecho más que caer desde 2014 cuando se alcanzó el tope de hogares con todos sus activos sin empleo que ascendió a 12.200 personas. Las cifras registradas en 2017 permiten mirar a las cifras de 2007 y 2006. En los años pre crisis el número de hogares con todos en paro oscilaba entre los 3.400 y los 3.700 en toda la provincia. Años atrás, en 2002, el drama apenas golpeaba a 1.800 hogares en la provincia.

Hoy el número de familias sin ingresos por desempeñar su trabajo se ha reducido hasta el 3,5% cuando llegó a estar en más del 11%. Pero quienes vuelven al redil laboral no lo hacen como quisieran. Sobre el terreno, las cifran reflejan una realidad de contratos en horario parcial y una alta temporalidad. Así se refleja en el indicador de Hogares con Baja Intensidad de Trabajo (BITH) que mide aquellas personas que trabajan menos de lo que podrían realizar para poder cubrir sus necesidades. Este indicador se sitúa en el 14% cuando antes estaba en el 4%. «Se ha multiplicado por tres el número de personas que trabajan un 20% menos de lo que necesitan para vivir», señala Gutiérrez. De esta manera muestra que son muchas las familias que acuden a los servicios de Cáritas porque «trabajando dos o tres horas al día, igual tienen trabajo dos meses al año y estas ofertas lo único que logran es que la cifra de empleo mejore pero su situación es la misma», denuncia.

Para los servicios de Acción Social de Cáritas es complicado atender a este tipo de personas. «La atención de los servicios que prestamos debe ser puntual, no se puede normalizar», señala. Por otro lado si la persona a la que se presta atención para evitar su situación de riesgo de exclusión ya tiene empleo, logra el objetivo final de quienes están abocados a este servicio. «Al final con estos empleos que se están generado tras la crisis el trabajo pierde su función de integración total», reflexiona.

Otro de los asuntos que golpean al denominado trabajador pobre, que no puede cubrir sus necesidades básicas aún con empleo, son las coberturas de empleo o pensión que con los bajos ingresos o la temporalidad no permitirá tener cuotas de inserción. «Pienso que se debería mirar menos a corto plazo porque aumenta el trabajo y parece que solo interesa políticamente bajar el dato del paro pero qué mejora traerá esto a largo plazo», preguntan desde Cáritas.

En el otro lado de la balanza se sitúan los hogares donde todos sus activos trabajan. La cifra ha bajado casi un 8% en el último año. Se situó en septiembre de este año en 89.300 personas frente a las 97.000 del ejercicio pasado. Aún así es la mejor cifra desde 2009 cuando 90.500 familias tenían a todos sus activos con empleo. El descenso está vinculado, también a la caída de los hogares. La EPA reflejó para Burgos la existencia de 152.500 hogares lo que supone un descenso de 4.000 en el último año. La cifra es inferior al pico que alcanzó la ciudad en 2011 con 156.600 familias. Aún así sigue siendo superior al ritmo de hogares con los que arrancó la provincia el milenio. En 2002 residían 124.800 familias.

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