ASOCIACIÓN RAYUELA
Recuperar las calles y plazas para el juego
La Asociación Rayuela es un movimiento ciudadano, gratuito y abierto en el que se desarrollan actividades para favorecer el juego y la convivencia entre familias

Los miembros de Rayuela posan en el Castillo preparados para un paseo interpretativo a través de los árboles singulares de Burgos. La excursión se celebró el pasado día 6.-ISRAEL L. MURILLO
Las tardes al sol en la plaza jugando un partido. Los ratos de conversación viendo los pájaros en primavera, las primeras flores. Salir a patinar, a jugar a la comba en la calle. Días al sol y al frío en las calles de San Pedro que forjaban amistades para siempre. Este es el recuerdo evocador que algunos padres con arrestos querían para sus hijos. Así surgió la Asociación Rayuela. Una decena de vecinos de San Pedro de la Fuente y Fuentecillas unidos para recuperar las calles y la comunicación entre vecinos y niños tomando de nuevo las plazas del barrio para jugar.
«Queríamos hacer un ocio participativo para pasarlo bien los niños y nosotros, pero también para transmitir valores recuperando las calles para el juego pero, sobretodo, para cubrir las necesidades afectivas de nuestros hijos en una época de sobreprotección que, en cierta manera los aísla», explica la portavoz de Rayuela, Ana Arroyo.
Así, elaboraron una serie de tablones de madera por las plazas del barrio para que «nadie se quedara sin enterarse de las actividades y no quedara nadie excluido por organizar los eventos solo a través de las redes sociales, de los móviles». De esta manera, comienzan a tomar las calles para jugar al compás, a campos quemados o el chorro morro, patinar o hacer excursiones en bicicleta para conocer el Monte Sano, cercano al barrio, o zonas urbanas de naturaleza. El contacto con la naturaleza es otra de las constantes de las actividades de Rayuela. «Queremos devolver los juegos de siempre, la creatividad, el valor de la amistad y la interacción altruista y espontánea alejándolos por un rato de la vida planificada de niños que, si nos descuidamos, pierden su niñez», señala.
Poco a poco fueron ganando adeptos. Las actividades son gratuitas. La asociación no persigue subvenciones, no tiene sede física ni profesionales o administrativos que la gestionen. Tiene espíritu libre y pedagógico. Cualquiera puede participar estando en el lugar y la hora indicadas. La organización también es participativa. Cualquiera puede proponer una actividad que se comunica a la asociación para su desarrollo. Con el tiempo han logrado implicar a asociaciones en su objetivo por tomar las calles mediante el juego y la convivencia. Contaron con el apoyo de Burgos con bici para organizar bicicletadas y conocer las mejores rutas urbanas y cómo organizarlas. Con Fundación Oxígeno y la colaboración desinteresada de Roberto Lozano realizaron un cursillo de ornitología en la biblioteca Cervantes para promover la afición a los pájaros de jóvenes a partir de 12 años. Era una sesión al mes desde octubre hasta mayo que incluyó excursiones para ver las especies que se veían en las charlas.
El uso de los espacios públicos es otra constante de los voluntarios de Rayuela. En la Biblioteca Miguel de Cervantes bien lo saben. Allí han organizado, además de las charlas ornitológicas, un ciclo de cine para público juvenil a principios del año pasado. Para asegurarse que los niños y no tan niños conocen su entorno con motivo de las fiestas han organizado Ginkanas en colaboración con los espacios comerciales del barrio donde se depositaban las pistas para llegar a la meta. También se ha realizado un concurso de dibujo sobre el barrio. O plantaciones de árboles. Primero en Monte Sano y hace dos años, con la colaboración de una técnico del Ayuntamiento, contaron con bellotas y el material para realizar la plantación. Es una de las actividades que más personas congregaron, tanto como el centenar de vecinos que se unen para celebrar las Sanjuanadas. «La gente tiene ganas de participar, de hacer encuentros de barrio, de encontrarse» reflexiona Arroyo.
La asociación ahora mismo está en un impasse. Tras cinco años de actividades, con niños que ya franquean la adolescencia, los promotores buscan un relevo. Al mismo tiempo que ven como «la adolescencia tienen muy poca actividad que no esté vinculado a la tecnología». Mientras se logra ese relevo mantendrán una excursión al mes. La última el pasado 6 de diciembre con un paseo interpretativo a través de los árboles singulares de Burgos en colaboración con Raíces, Huerteco y Alberta Medioambiente. Con el buen tiempo volverán las quedadas para patinar, para subir al monte y organizar bicicletadas. «Aunque estamos abiertos a cualquier actividad que nos propongan porque esto es algo voluntario y altruista».