Los posibles cambios de la PAC 2020 generan «incertidumbre» en el campo
La renacionalización y cofinanciación de las ayudas conllevaría «diferencias» entre países

El gerente comercial de Ibercaja Agro, Julián León, abrió la jornada sobre el presente y futuro de la PAC.-RAÚL G. OCHOA
Se avecinaba un periodo «tranquilo» para la Política Agraria Comunitaria (PAC), sin apenas modificaciones y con la vista puesta en 2020. Sin embargo, las reformas intermedias para el año que viene, con cambios reglamentarios que afectan a los pagos directos o la asignación de derechos, han trastocado en buena medida los planes de los agricultores de cara a la próxima campaña. Por si fuera poco, las «reflexiones» y propuestas que giran en torno a la PAC que abrirá la siguiente década aumentan más si cabe la «incertidumbre».Lo reconocía ayer Ángel Gómez, coordinador de Servicios de la Dirección General de la PAC -dependiente de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León- durante la jornada ‘Presente y Futuro de la Política Agraria Comunitaria’, organizada por Ibercaja y a la que también asistieron Eduardo Hernánde, director territorial de entidad en laComunidad, y Julián León, gerente Comercial de Ibercaja Agro. Gracias a esta charla, los ponentes resolvieron las principales dudas del los agricultores, que no ocultan su preocupación por los cambios a corto y largo plazo contemplados desde Bruselas para designar el reparto de las ayudas.En este escenario, Gómez evitó lanzar predicciones sobre la dirección que tomará la próxima PAC porque «no lo tenemos claro nadie», máxime cuando aún se desconoce con exactitud cómo se llevará a cabo la tramitación de las subvenciones comunitarias a lo largo de 2018. No obstante, detalló cuáles podrían ser las consecuencias de determinadas propuestas, que ya se han trasladado al Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea, como la fusión de los dos pilares de la PAC -ayudas directas (70%) y programas de Desarrollo rural (30%)-, que se traduciría en la renacionalización de las ayudas a través de planes estatales para que cada país destine sus recursos como crea conveniente y una cofinanciación paralela.A pesar de que muchos países miembros, entre ellos España, han manifestado su rechazo a esta modificación, Gómez subrayó que la UE «no ha inventado nada nuevo» porque el plan estratégico del PDR se negociaba de la misma manera con la Comisión. En cuanto a la negativa, al menos a priori, de los ministros de Agricultura europeos, remarcó que «no sé hasta qué punto nos podremos negar». ¿El motivo? Si las negociaciones prosperan y la normativa comunitaria aprueba dicho cambio, «a los estados miembros no les quedará más remedio que asumirla».De ser así, Gómez concluyó que esa «subsidiariedad», gestionada a través de programas nacionales o regionales, traería consigo «diferencias» entre países en función de las prioridades que se marque cada uno. En este sentido, recordó que las primas para el mantenimiento de razas autóctonas son distintas en Andalucía, pues al carecer de «carga ganadera» los beneficiarios perciben 200 euros frente a los 130 en Castilla yLeón.