Cae una banda de ‘veteranos’ por el atraco a una sucursal de Arija
La Guardia Civil detiene a una pareja de delincuentes «históricos» e investiga a un tercero, en prisión por otros hechos

Los atracadores disponían de armamento y diversos enseres para perpetrar sus acciones criminales.-RAÚL G. OCHOA
Sabían cómo proceder y estaban dispuestos a «causar la muerte» en caso de ser necesario. Es lo que tiene adquirir un alto «grado de profesionalización» tras una dilatada carrera delictiva. Afortunadamente, los integrantes de la banda criminal que el pasado mes de noviembre perpetró un atraco a mano armada en una sucursal bancaria de Arija no volverán a actuar, al menos por un tiempo. De poco les ha servido tomar todas las precauciones posibles. Finalmente, la Guardia Civil ha logrado acreditar su participación en el asalto y enviarles a prisión.Con la Operación Ciprinus, se da por desarticulado al grupo de atracadores «históricos» que se llevó un botín de 3.500 euros en la provincia tras amedrentar a una empleada del banco y a dos clientes que fueron retenidos, amordazados y amenazados de muerte a punta de pistola. En cualquier caso, el subdelegado del Gobierno en Burgos, Roberto Saiz, advirtió que la investigación «no se dará por cerrada hasta el total esclarecimiento de los hechos». Es decir, concretar el papel que jugaba cada uno en el atraco y en la huida.De momento, se sabe que el cabecilla de la banda era J.I.Q.M. (55 años), con antecedentes por tráfico de armas y con su ‘base de operaciones’ en una localidad de Cantabria dotada de fuertes medidas de seguridad. Hasta allí llegó la Benemérita tras seguir la pista del vehículo con el que tanto él como sus dos compinches emprendieron la huida. La segunda de abordo, M.L.C.G. (54), su mujer, también fue arrestada en un registro domiciliario. La sorpresa para los agentes fue mayúscula, pues aparte de localizar una pistola real de 9 milímetros, también le intervinieron 250 gramos de cocaína, 200 de hachís, 250 de sustancia de corte y diversos enseres para la manipulación y reparto de la droga junto a unas cuantas matrículas falsas.Las pesquisas de la Guardia Civil también llegaron hasta J.L.P.V. (56), detenido con la operación abierta en Vizcaya por otros actos delictivos. En cualquier caso, la Policía Judicial también investiga su autoría tras localizar pruebas que le involucran a raíz de cuatro registros domiciliarios, todos en Cantabria, que se saldaron con el decomiso de gran cantidad de teléfonos móviles, armamento real y de fogueo, una cámara endoscópica, lanzas térmicas, un detector de metales en pared, un maletín de ganzúas eléctricas o los pasamontañas con los que ocultaban su identidad.Según detalló el jefe de la Comandancia de Burgos, Alfonso Martín, los artículos intervenidos y el modus operandi denotan su «experiencia» en este tipo de actos. No obstante, la «colaboración ciudadana» y el visionado de las cámaras de seguridad permitió a los agentes estrechar el cerco hasta la detención de J.I.Q.M. y M.L.C.G. la semana pasada, precisó el brigada Antolín Redondo. Asimismo, añadió que los detenidos mantenían algún tipo de relación -posiblemente a través de estancias anteriores en prisión- con los autores de otro atraco, años atrás, en la misma sucursal de Arija.Aparte de la Operación Ciprinus, fruto del trabajo conjunto entre las comandancias de Burgos y Cantabria, la Guardia Civil sacó ayer pecho de su efectividad a la hora de esclarecer y detener a los autores de los otros dos asaltos a mano armada registrados el año pasado en Belorado y Estépar.