El Correo de Burgos

COMUNICADO DE ETA

Un perdón falso y un «engaño» que «humilla a las víctimas»

Recelan de los motivos de la banda y su intención política

Atentado a la casa cuartel de Burgos, el último intento de masacre de ETA.-I. L. M

Atentado a la casa cuartel de Burgos, el último intento de masacre de ETA.-I. L. M

Burgos

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El comunicado de la banda terrorista ETA en el que pedía perdón a las víctimas, emitido ayer como prólogo a su anuncio de disolución para el primer fin de semana de mayo, se ha dejado sentir en Burgos, especialmente entre aquellos que sufrieron atentados o que padecieron la muerte de un familiar por culpa del terrorismo etarra. Los cincuenta años de actividad de la banda terrorista han dejado huella en la provincia donde se produjo el último intento de atentado a la casa cuartel de la Guardia Civil que provocó 46 heridos. De Burgos fue una de las víctimas de su último atentado mortal en España que sesgó la vida del guardia civil Carlos Sáez de Tejada, destinado en Palmanova (Baleares), y del también agente Diego Salva Lezaun. Estos hechos han marcado la historia moderna de atrocidades cometidas por la banda. Pero también los hechos históricos. El burgalés José Antonio Ortega Larga sufrió el secuestro más largo en un minúsculo zulo de un taller de Mondragón. Y el diputado del PP por Burgos, Jaime Mateu, es, junto con el resto de su familia, los únicos que han sufrido el doble golpe mortal con el asesinato de su padre el magistrado José Francisco Mateu en 1978 y su hermano Ignacio Mateu asesinado en 1986.

Entre las víctimas de ETA en Burgos hay quien zanja toda valoración al comunicado. «No, no quiero valorar ni decir nada», resuelve escuetamente José Antonio Ortega Lara. Para Mateu y Sáenz de Tejada duelen las heridas, especialmente aquellas que no se han podido juzgar. «El titular habla de perdón, pero no deja ver el bosque es es una nueva humillación a las víctimas del terrorismo», afirma Jaime Mateu. Coincide con José Antonio Sáez de Tejada en que distinguir en las víctimas a quien está implicados y los que no es «una autentica humillación».

Un perdón que sirve de poco porque «desde 2010 ha habido un sinfín de comunicados y falsos actos de entrega de armas, zulos, desarmes... Es todo una falacia», expresa rotundo el padre de Carlos Sáez de Tejada quien sospecha que «todo parece una cortina de humo por el juicio que se está haciendo a los agresores de Alsasua».

Ambos ponen el foco en los más de 320 asesinatos de ETA sin resolver. Entre ellos el de Ignacio Mateu y Carlos. «Lo normal es que esta gente que está por ahí suelta se entreguen a la Justicia y esclarezcan o intenten esclarecer los más de 320 asesinatos sin resolver. Esa sería la manera en la que pueda terminar la banda terrorista pero cuando estos señores paguen desde el primer minuto hasta el último de condena que se les imponga», explica José Antonio Sáez de Tejada. «Todo lo demás es un engaño tras otro». Para Mateu la intención de ETA es clara «alcanzar beneficios penitenciarios, acercar a los condenados a cárceles debajo de su casa y salir al poco a la calle en el tercer grado y celebrar su liberación en su pueblo con un homenaje … No el Gobierno no va a caer en esto», explica. Según la ley pedir perdón por el delito cometido es un requisito para poder disfrutar de beneficios penitenciarios. Aunque sí cree que este tipo de anuncios obedece a que «ETA ha sido derrotada y solo busca dar solución al problema que tiene con los presos que están pagando en la cárcel su condena frente a otros que están gozando la vida». Por ello consideran que nada se puede cerrar «mientras no caiga sobre los asesinos de nuestros familiares todo el peso de la ley, ni más ni menos», explica Mateu. «Esto no se puede acabar solo porque ellos quieran, igual que cualquier asesinato hay un culpable que debe ser juzgado y que cumpla su pena», expone José Antonio Sáez de Tejada. Por eso el comunicado es, para el diputado del PP por Burgos, “como si no existiera».

EL RASTRO DE ETA

La provincia de Burgos ha sido lugar de paso de muchas de los grupos armados de ETA en su paso silencioso desde el País Vasco a Madrid o al sur de España. Pero además de ser lugar de paso también se han protagonizado diferentes actos relacionados con vías férreas, edificios militares o de la Guardia Civil y dos secuestros. En 1979 fue retenido durante poco más de un mes el diputado de la UCD Javier Rupérez que fue liberado cerca de Burgos hace casi 40 años tras haber sido retenido en Hoyo de Pinares (Ávila). Tras 31 días de secuestro es liberado en el alto de La Varga a las 6 de la mañana del 12 de diciembre de 1979. Pasa unas horas en la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos desde donde llama sus familiares y al presidente Suárez. Horas después será trasladado a Madrid.

En 1983 dos artefactos explosionan en Burgos en el mes de octubre. El ía 18 un guardia civil resulta herido tras estallar una bomba de 12 kilos de goma 2 en la Comandancia de Burgos. El 30 del mismo mes explota otro artefacto fabricado con tres kilos de la misma sustancia en la parte trasera del Gobierno Militar de la ciudad.

El 17 de agosto de 1990 estalla un coche bomba en la comisaria de Burgos que hiere a dos personas y provoca daños materiales por la onda expansiva. Un año después una bomba explota en la línea férrea Madrid-Irún entre las estaciones de Bujedo y Pancorbo. Dañan al maquinista.

En abril de 1992 se remite desde Miranda de Ebro un paquete bomba destinado al jefe de servicio de la prisión de Salto del Negro en las Palmas. Fue detonado por artificieros de la Guardia Civil sin provocar daños. En noviembre ETA deja un artefacto explosivo de tres kilos de amonal junto a las vías del ferrocarril entre Valverde y Bujedo, en la línea Madrid-Irún. Otro artefacto fue desactivado en las cercanías de la granja La Bugeda, Miranda de Ebro en marzo del 93.

Habrá que esperar hasta el 17 de enero para vivir de forma muy directa el golpe de ETA en la figura del funcionario de la prisión de Logroño José Antonio Ortega Lara. Fue liberado el 1 de julio de 1997 tras 532 días en un zulo de Mondragón (Guipúzcoa).

En el año 2003 la Policía localiza dos bombas preparadas para estallar en la estación de tren de Charmartín. Los agentes habían detenido en San Sebastián a uno de los portadores de la mochila de 25 kilos de explosivo y cordón detonante. Llevaba también temporizadores, una pistola y una peluca. La Policía detuvo el tren en la estación de Burgos donde desalojó a los viajeros para hacer explotar el artefacto.

El estallido metálico de la noche del 29 de julio aún se pudo sentir en toda la ciudad. Fue un ataque con coche bomba cargada con 700 kilos de amonal que pretendían una auténtica masacre pero provocó abundantes daños materiales en las viviendas de los agentes y en inmuebles de alrededor, un socavón enorme en el aparcamiento colindante y 65 heridos. Días después ETA se cobró dos vidas, tras el atentado frustrado en Burgos. Fue lejos, en Palmanova, pero se dejó sentir en Burgos, de donde procedía Carlos Sáez de Tejada uno de los dos guardias civiles asesinados.Más información en la edición impresa

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