El Correo de Burgos

‘bbMiradas’ permite prestar atención precoz a 22 niños en un año

La iniciativa piloto para la detección temprana de autismo ha valorado ya a cien bebés / El equipo multidisciplinar responsable estima que duplicará la cifra en 2018

Representantes de Autismo Burgos y del HUBU implicados en el proyecto pionero.-RAÚL G. OCHOA

Representantes de Autismo Burgos y del HUBU implicados en el proyecto pionero.-RAÚL G. OCHOA

Publicado por
V. MARTÍN
Burgos

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Uno de cada cinco niños valorados por el equipo multidisciplinar responsable del proyecto ‘bbMiradas’ para la detección temprana de señales que alerten de la presencia de Trastorno del Espectro Autista (TEA) recibe ya atención precoz por presentar síntomas en su desarrollo que así lo recomiendan.En concreto, 22 casos del centenar (71 varones y 29 mujeres) atendido desde que se iniciara este trabajo de investigación en marzo de 2017 fueron derivados al programa de intervención específico contemplado por la iniciativa «y totalmente gratuito para las familias», recordaban sus promotores.La satisfacción por lo logrado hasta la fecha, pese a que aún es pronto para extraer conclusiones definitivas, podía incluso respirarse en el aula del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) que ayer albergó la presentación de los resultados iniciales del proyecto. Liderada por los responsables del complejo asistencial, el gerente, Miguel Ángel Ortiz, y la directora médica, Carmen Rodríguez, la rueda de prensa en cuestión sirvió para recordar la relevancia de un diagnóstico temprano del autismo, extremo en el que incidieron Simona Palacios, presidenta de Autismo Burgos, y los neuropediatras del HUBU, Montesclaros Hortigüela y David Conejo, encargados del seguimiento de los bebés mediante el uso de tecnología eye tracking junto con otros datos clínicos.«Además de mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias, a las que se presta soporte desde el primer momento y recursos para que los estimulen en su contexto natural de manera continuada, la detección pronta de señales nos permite trabajar de manera efectiva en la etapa de mayor plasticidad del cerebro, minimizando el impacto del trastorno en el futuro desarrollo del bebé», destacaban.La previsión para este segundo año de actividad es duplicar el número de bebés en valoración y llegar en febrero de 2019 a los 200. La media mensual actual de consultas vinculadas con esta labor -que se lleva a cabo en las dependencias de la Unidad de Investigación- es de 20, número que posiblemente se elevará a corto plazo.El objetivo fundamental de ‘bbMiradas’ es validar la metodología empleada para la detección de señales de alerta. Las «percepciones subjetivas» de los especialistas es que los resultados preliminares apuntan en la dirección adecuada, incluso más claramente de lo esperado. Con todo el periodo mínimo para dar por cerrado el estudio -que no el trabajo de diagnóstico- es de tres años, pues el seguimiento visual de los bebés debe realizarse con la frecuencia establecida a lo largo de los 36 primeros meses de vida, en un total de 11 consultas. «Existe evidencia de que las personas con TEA, incluso de bebés, presentan un patrón de mirada diferente, por lo que identificarlo puede ofrecer un pronóstico certero», indicaban los expertos.Los cien niños que se han ‘sometido’ a la técnica no invasiva que brinda el dispositivo Tobii (que a través de 37 vídeos analiza la fijación visual del bebé) recalaban en el programa por distintas vías: 17 por presentar antecedentes familiares de TEA, 25 por riesgo perinatal, 38 integraban el grupo de control y 20 llegaban derivados desde el propio HUBU o de centros de salud por presentar factores de sospecha.De los 25 en los que se han detectado alertas, 22 pasaban a los programas de intervención citados y dos casos, al cumplir los 36 meses en este periodo, recibían diagnóstico de TEA. «Obviamente estos niños comenzaban el programa a edad más avanzada de lo ideal, que son los dos meses, pero de igual forma el proyecto ha servido para constatar su situación y aplicar medidas tempranas», explicaban los neuropediatras, para ‘celebrar’ que, con todo, 46 pacientes de los recibidos en esta fase inicial estaban en el primer semestre de vida.

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