SOCIEDAD
En memoria del telégrafo óptico
Un grupo de investigación de la Universidad de Burgos expondrá la historia y los vestigios de este utensilio del siglo XIX que se empleaba para comunicarse a grandes distancias

Restos de la torrede Prádanos de Bureba-Briviesca.-ECB
Hubo un tiempo en el que las comunicaciones no volaban a lomos de las ondas electromagnéticas o radioelécticas pero sí lo hacían desde las lomas de multitud de poblaciones que se convirtieron en centros de transmisión de la información mediante una tecnología hoy rudimentaria y hace dos siglos extremadamente costosa.
Más rápidas y fiables que los correos a caballo, las noticias, los partes de guerra o cualquier comunicación empezaron a transmitirse a gran distancia gracias a los telégrafos ópticos, que perfeccionaron un sistema de trasladar la palabra desde las alturas montañosas que ya se había prácticado con las señales con fuego o humo.
En Burgos se construyó una red de estos telégrafos que constaban de una alta torre sobre la cima de una colina con el mecanismo en su interior y por fuera los elementos que se empleaban para transmitir los mensajes de pueblo a pueblo.
Hoy, una exposición divulgativa sobre la historia y los vestigios el telégrafo óptico del siglo XIX en la provincia recorrerá al menos doce de los municipios que acogieron este sistema de torres de comunicación, para divulgar su naturaleza y la importancia que tuvieron.
El proyecto incluye una exposición itinerante en los municipios de Revilla-Vallejera, Villazopeque, Cabia, Burgos, Rubena, la torre estaba entre esta localidad y el barrio de Cótar de Burgos capital; Monasterio de Rodilla, en el alto de La Brújula; Prádanos de Bureba o Briviesca, la torre estaba en el término municipal de Briviesca, pero se accede y se ve mejor desde Prádanos; Grisaleña; Pancorbo; Bugedo; Miranda de Ebro y La Puebla de Arganzón. Los contenidos de la exposición, fundamentalmente paneles explicativos y un vídeo, terminarían acogidos en el futuro centro de interpretación de Villazopeque.
Esta iniciativa se llevará a cabo gracias a un acuerdo con la Diputación Provincial con el grupo de investigación en Comunicación Audiovisual y Patrimonio Cultural (Caypat) de la Universidad de Burgos, encabezado por el profesor del Departamento de Historia, Geografía y Comunicación Miguel Moreno, dedicado desde hace una década a la divulgación de la historia y la cultura del territorio burgalés. Además de en estas localidades la muestra se expondrá en Burgos, en la sala de exposiciones del monasterio de San Agustín.
Miguel Moreno esgrime que el telégrafo óptico fue un singular sistema de comunicación que se desarrolló a mediados del siglo XIX (1846-1856) mediante la construcción de numerosas torres fortificadas que unían Madrid con diferentes ciudades españolas, lo que permitía mandar mensajes codificados a una velocidad inusitada para la época. Sin embargo, la llegada del telégrafo eléctrico hizo que el procedimiento óptico cayera en desuso apenas diez años después de haberse inaugurado.
«Pronto se perdió la memoria colectiva de aquellas torres que festonearon las carreteras y montes de la península. La línea de Madrid a Irún a través de Valladolid supuso la construcción de 11 edificaciones en la provincia de Burgos, si bien hubo al menos otra en el monte Motrico, de Miranda de Ebro. De las doce torres señaladas, apenas dos permanecen en pie, pero también hay restos arqueológicos y documentales de todas ellas, incluida la de Villazopeque, que se edificó encima del campanario de la iglesia, y que aún permanece en pie».
El estudio de estas torres ha sido dado a conocer en el reciente Congreso de Historia de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones al Servicio de la Defensa celebrado en Burgos en septiembre de 2016, cuyas actas se publicaron en 2017. Como resultado del congreso se ha editado también un libro titulado ‘La telegrafía óptica en Burgos’.
El trabajo de campo llevado a cabo para la documentación del libro de Miguel Moreno ha permitido comprobar el desconocimiento que hay de esta parte de la historia incluso en los pueblos de Burgos que albergaron las torres. En paralelo, ha constatado un inusitado interés por conocer más detalles acerca de la telegrafía óptica.
El profesor Moreno subraya que existe abundante documentación que procede del trabajo de campo: cartografía, documentos de archivo, fotografías, planos, muchos de los cuales pueden consultarse en el libro recientemente publicado, con muchos datos singulares, tal vez lo más llamativo es que se conserva una antigua torre de señales sobre el campanario de la iglesia de Villazopeque. «Aún se pueden apreciar las ventanas de mediados del siglo XIX, la tronera para el catalejo y los orificios en los postigos. Probablemente se trata de un caso único en España, no en cuanto al uso de torres de iglesia, pero sí la conservación de elementos constructivos».
En las conversaciones que ha mantenido el equipo de la UBU con el párroco y el alcalde de Villazopeque se ha detectado un gran interés en restaurar el campanario y arreglar las grietas que presenta el edificio como consecuencia del sobrepeso de la torre. Villazopeque tiene el propósito de consolidar una exposición permanente y dispone de un local para exponer y divulgar los vestigios y la historia del telégrafo óptico en Burgos. En este proyecto colabora el Museo Postal y Telegráfico de Madrid, que ha remitido planos y recursos bibliográficos y la Asociación de Amigos del Telégrafo, interesados en preservar la historia de este medio de transmisión.
El equipo de investigación destaca algunas de las imágenes que utilizará en la exposición, entre otras, la portada del libro ‘El telégrafo óptico en Burgos’, en el que se recoge la documentación necesaria para la exposición y la imagen de José María Mathé, inventor del telégrafo óptico en España. Contiene además una ilustración proporcionada por el Museo Postal y Telegráfico, imágenes y gráficos sobre el mecanismo del telégrafo óptico del Museo Postal y Telegráfico, planos de las torres del telégrafo, y mobiliario de las torres, así como abundantes fotografías de la ubicación de las torres.
Además Caypat, en el que participan además los profesores de la Universidad de Burgos José María Chomón, Emilio de Domingo y Clara Sanz, dispone de numerosas fotografías antiguas de Burgos capital en las que se aprecia la torre del castillo, de abundante cartografía con indicaciones de la posición de las torres y de material hemerográfico.