El Correo de Burgos

SOCIEDAD

Swing, la danza del ‘buen rollo’

Una decena de burgaleses amenizan el vermú del domingo con sus bailes al compás de la música

Los hoppers burgaleses bailan ante la mirada de los viandantes.-RAÚL G. OCHOA

Los hoppers burgaleses bailan ante la mirada de los viandantes.-RAÚL G. OCHOA

Publicado por
J.A. LÓPEZ
Burgos

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Una música agradable, amable, que da «buen rollo» y que invita a bailar. Es el swing. Un ritmo ideal para disfrutar, máxime con la llegada del buen tiempo. Y que la asociación BurgoSwing sigue promocionando en cuanto tiene oportunidad. Con la llegada del verano, los hoppers burgaleses aumentan su actividad y salen a la calle para seguir creciendo. Y los viandantes bien que agradecen la desestresante imagen de un grupo de personas bailando de manera animosa en medio de la calle.

Impulsada por Ángela Lafuente, nació hace dos años BurgoSwing. Agrupación con una treintena de socios (y subiendo) que los miércoles se encuentran en el Kafka, los viernes en La Flor de Escocia y los domingos, especialmente a partir de junio, en plena calle. «Es un escaparate ideal» para mostrar al mundo su pasión y su forma de entender la vida, admite Lafuente, que ayer se lo pasó en grande danzando en la puerta de la Vermutería Victoria junto a una decena de socios que, una vez más, atrajeron las miradas y la atención de los presentes. «Nos hacen fotos, nos graban con el móvil... El swing es ideal para pasarlo bien, es una música muy amena y que gusta a todo el mundo. Los niños, por ejemplo, se quedan embelesados y se animan a bailar. Y entre los mayores, hay muchos a los que se les van los pies», explica la presidenta de BurgoSwing.

El por ellos denominado ‘vermú clandestino’ aprovecha las calles de más transito del centro de la ciudad para darse a conocer y expandir su pasión. Mientras toman un vino y una tapa en su terraza favorita, los burgaleses se contagian de la alegría de los hoppers (así se denomina a los bailarines de este estilo musical). Ayer fue en la plaza del Rey San Fernando, otros domingos es en la calle San Lorenzo frente a El Pez, y en ocasiones en a la altura del Bar de Blas en La Puebla. En cualquier caso, un momento para el disfrute y que permite a estos apasionados de esta música casi centenaria poner de actualidad el género.

«Intentamos estar los máximos posibles para que sea más vistoso, pero no siempre podemos», explica Lafuente. Su pasión es tan grande que les lleva por toda la geografía española y en muchas ocasiones apenas hay socios en la ciudad: la mayoría han acudido a un encuentro o una actividad en otras provincias. O incluso a alguno de los múltiples actos que BurgoSwing organiza con agrupaciones musicales. «Nos encanta compartir e interactuar con bandas. Por ejemplo, hace un mes estuvimos en un concierto de La Troupe del Swing, cuya cantante es buena amiga nuestra, en el Matarile. Lo pasamos en grande», recuerda. Y siempre encuentran alguien al que le atrae el baile y les pregunta «por nuestra asociación y se anima a probar», afirma Lafuente.

«Burgos es una ciudad en la que hay gente a la que le gusta el baile, aunque tiran más por el salseo, el tango... pero estoy convencida de que si probaran con el swing, les atraparía», concluye Ángela Lafuente.

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