FIESTAS
La Patrulla Águila ya ha reconocido el cielo burgalés
El equipo de la Academia del Aire llegó ayer al mediodía a la capital y sobrevoló el aeropuerto
Los integrantes de la Patrulla Águila, que mañana deleitarán a los burgaleses con su espectáculo aéreo (13.00 horas), llegaron ayer a mediodía a Burgos y sobrevolaron el entorno del aeropuerto para reconocer el terreno y poder ajustar las tablas. «Ilusionados» con la posibilidad de demostrar sus habilidades en una nueva ciudad, los pilotos, profesores de la Academia del Aire de San Javier (Murcia), supondrán un nuevo aliciente dentro del programa de las fiestas mayores.
El teniente coronel José Manuel García Mora explicó que los aviones con los que mañana ejecutarán las maniobras son «iguales» a los que usan los alumnos de la Academia del Aire, aunque con dos diferencias: el color y la inclusión del sistema de humos que permite dejar estelas. Será él quien, como jefe de la Patrulla Águila, dirija y controle la normal ejecución del espectáculo, en el que participan los siete pilotos titulares, entre los que se encuentra la capitana Rosa García-Malea, primera mujer que integra el grupo y que se incorporó en 2017. En breve se unirá a ella la capitana Rocío González Torres, quien en este momento se encuentra entre los reservas también desplazados a Burgos para continuar con su formación.
En cuanto a las figuras que desarrollarán a lo largo de la media hora de que constará el espectáculo, García Mora y González Torres destacaron el ‘sacacorchos’, en el que cinco de los aviones vuelan en formación de cuña mientras otros 2 realizan vueltas a su alrededor (incorporado en 2017); el corazón, que «siempre gusta» y la pasada posterior dejando sobre el cielo los colores de la bandera, acto que pondrá el colofón al acto y que coincidirá con el canto en la plaza del Rey San Fernando del Himno a Burgos a las 14.00 horas.
La ‘tabla’ es la misma que desarrollarán en todas sus exhibiciones del año, entre las que destacan la pasada visita a Berlín y las próximas a Inglaterra el 10 de julio y a Polonia en agosto. Para ello, los C-101 no superarán los 300 nudos de velocidad (unos 600 kilómetros/hora) pese a que su velocidad máxima se cifra en 450 y se moverán en todo momento por encima de los 300 pies (unos 100 metros).