El Correo de Burgos

Burgos, líder en reducción de emisiones con biomasa

Es la cuarta con menos calderas pero el volumen de sus instalaciones la hacen líder en potencia instalada y reducción de emisiones

Una caldera industrial que usa la biomasa como combustible.-EL MUNDO

Una caldera industrial que usa la biomasa como combustible.-EL MUNDO

Burgos

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Burgos registró 741 instalaciones nuevas de calderas de biomasa, la mayoría (663) son pequeñas estufas de pellets. La alternativa energética en productos más económicos y menos contaminantes empieza a introducirse en el hogar pero lo que hace líder a la provincia de Burgos son las grandes infraestructuras para industrias, centros productivos y redes de calor.

Así las cosas, la provincia cuenta con un total de 3.990 estufas o calderas de biomasa, según el Observatorio de Biomasa gestionado por la Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa (Avebiom). Estos datos sitúan a la provincia como la quinta de la región en número de instalaciones totales que lidera León con 6.318. ¿Por qué logra Burgos con menos estufas y calderas ser líder de la región en reducción de emisiones contaminantes?

El número de calderas instaladas es más potente. De más de 50 W es la tercera con 215 (sólo le supera Valladolid con 222 y León con 216) pero es líder en potencia instalada con 201.182,5 Kw instalados. Con esta importante red logran producir 47 toneladas equivalentes al petróleo. De ellas 43,1 proceden de las instalaciones más grandes.

Uno de los grandes objetivos de este tipo de instalaciones es el de reducir las emisiones contaminantes. Burgos, con todas sus calderas operativas, es la provincia que más emisiones contaminantes reduce con 145.240 toneladas de CO2 menos que vierte a la atmósfera. La segunda provincia con más reducción es León, 118.430,5 Toneladas de CO2 menos aunque tiene desplegadas casi el doble de calderas de biomasa que Burgos.

Estufas

Son las instalaciones más pequeñas. Su estética en muchos casos asemeja a las chimeneas de diseño. Una estetica que, cada vez, convence más. Burgos cuenta con 3.456 instalaciones de este tipo. El número se va incrementando de forma considerable. En el año 2009 se habían instalado 163 en la provincia. El año pasado, último disponible en la estadística del Observatorio de Biomasa, se instalaron 663. Aún así este despliegue es menor que en otras provincias como León , Palencia o Salamanca. Estas estufas tienen una potencia total instalada en la provincia burgalesa de 40.424,3 kw. La energía anual que producen este tipo de instalaciones asciende a 2,6 ktep (toneladas equivalentes al petróleo) y alcanza una reducción total con su uso de 8.186,6 toneladas de CO2. En el inicio del despliegue de este tipo de instalaciones la potencia instalada apenas superaba los 1.702 kw, alcanzaban 0,2 Ktep y reducían las emisiones contaminantes en 764,2 TCO2.

De menos 50W

Este tipo de calderas empezaron siendo 12 en el año 2009. El desarrollo de nuevas instalaciones comunitarias y empresas de tamaño medio se ha disparado hasta las 43 nuevas en 2017. De esta manera en la provincia hay 319 calderas de este tipo en funcionamiento. Todas ellas alcanzan una potencia total de 10.014 kw cuando en 2008 apenas alcanzaban los 760 kw. En cuanto a producción de energía alcanzan 1,2 toneladas equivalentes al petróleo (empezaron con 0,1 ketp en 2009) y las emisiones de CO2 que se dejan de verter al cielo burgalés alcanzan las 3.706 toneladas. La capacidad de reducción de emisiones se ha multiplicado por nueve en casi una década ya que en 2009 se reducían 406,7 Tn de CO2.

Las más potentes

Las instalaciones de más de 50W son las que aúpan a Burgos a su liderazgo regional en eficiencia de las instalaciones de biomasa. En 2009 había 12 calderas de más de 50W instaladas en la provincia, en 2017 se sumaron 35 más y en total hay 215 en funcionamiento en tierras burgalesas. Esto supone que la potencia total instalada ha pasado de 44.963 kw en 2009 a 149.844 kw en 2017. De esta manera la potencia total de estas instalaciones ha pasado de 14,3 toneladas equivalentes al petróleo a 43,1 ktep el pasado ejercicio. En cuanto a reducción de emisiones copan casi todo el cupo burgalés. De esta manera han pasado de las 44.209 toneladas de CO2 que no se ha emitido a la atmósfera a las 133.348,4 TCO2 que se han dejado de expulsar en 2017 con este tipo de instalaciones.

Más barato

Una de las ventajas de este tipo de instalaciones es la estabilidad y menor precio de su combustible que, además, procede de restos forestales procesados o no. Esta reutilización de los desechos es una de las premisas de la nueva economía verde pero que se traduce también en euros. De esta manera la evolución del precio de la electricidad desde diciembre de 2011 hasta diciembre de 2017 muestran un incremento de casi cuatro euros. Hace siete años se situaba el precio de la electricidad en 20,8 euros/Kwh y cerró el año pasado en 24,94 euros/kwh. Las bombonas que aportan Gas Liquado del Petróleo (GLP) han reducido su precio pero es el segundo combustible más caro. Así ha pasado de 9,64 euros/kwh al cerrar 2011 a los 9,09 euros/kwh de finales de 2017. El pico del precio del GLP fue 2014 en el que se situó en 11,03 euros por Kwh.

Los pellets han bajado también su precio. Los sacos individuales cotizaban a 6,16 euros/kwh en 2011 y seis años después ses ituaron en 5,49 euros/kwh. Más baratos están los sacos de huesos de aceituna que hace siete años estaban en 4,4 euros/kwh y el año pasado cerraron a 4,02 euros/kwh. EN este último caso y dado que no es Burgos una región aceitunera pero sí con superficies forestales e industrias de pellets habría que sumar el coste del transporte de este material como clave para la elección en vez de los pellets.Más información en la edición impresa

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