El Correo de Burgos

TOROS / JUAN JOSÉ PADILLA

«En Aranda la gente tiene memoria, me ilusiona despedirme de ellos»

JuanJosé Padilla, durante la feria de Aranda del pasado año.-ECB

JuanJosé Padilla, durante la feria de Aranda del pasado año.-ECB

Publicado por
I. CRESPO
Burgos

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«Nunca me olvidaré de la afición de Burgos y mucho menos de la de Aranda, una plaza que estuvo muy ligada a mis inicios tanto de novillero como de matador de toros. En la antigua plaza coseché muchos de mis primeros triunfos». De esta manera se refiere Juan José Padilla a los recuerdos que le trae Aranda de Duero, una vez que se ha conocido esta semana que dirá adiós a las plazas burgalesas el próximo 9 de septiembre en el cartel inaugural de la feria de la Virgen de las Viñas.

Padilla se enfrentará ese día a una corrida de Salvador Domecq junto a José Garrido y Ginés Marín. «Es una satisfacción torear con los toreros jóvenes de esta generación. Eso implica muchas cosas para mí pero sobre todo que he sido capaz de resistir y de aguantar en la competición muchos años», expone. Años de alternativa, mucho camino recorrido. Ayer y hoy. «Pero nunca me dejé ganar la pelea delante del toro, ni por los de antes ni por los de ahora», expone con sinceridad el jerezano. «Siento un orgullo tremendo ahora cuando toreo con Roca Rey, con López Simón, con José Garrido. De ellos siento el cariño y la admiración que me profesan. Me gusta acercarme a ellos, que exista complicidad y cercanía porque nos tenemos mucho respeto, algo que nunca se va a perder entre toreros», describe.

«Aranda es una plaza con memoria», reconoce. «La gente no olvida mi entrega con ellos y los muchos triunfos que he conseguido. Desde novillero cuando corté cuatro orejas y un rabo hasta los últimos años. Al principio, con Carlos Zúñiga de apoderado, en Aranda conseguí muchas tardes importantes que sirvieron para abrirme hueco y hacerme un nombre en el toreo», subraya mientras recuerda sus triunfos en La Ribera.

Juan José Padilla es un torero querido por el pueblo. «Batirme el cobre, nunca dar nada por perdido. Salir a jugarme el tipo y la vida cada tarde, sin levantar nunca el pie del acelerador», afirma como claves de su éxito. «Cada día de mi carrera he salido a darlo todo y cada día he luchado por mis sueños como si existiese un futuro. He pagado muy caros mis triunfos pero no renunciaría a nada de mi carrera, al final soy un privilegiado», asegura el diestro jerezano. El gaditano es uno de esos toreros tan habituados al triunfo que resulta llamativo como cada tarde lo busca con ahínco, como algo adictivo. «El triunfo y las salidas a hombros tienen mucha adrenalina, mucha pasión, mucha pureza y mucha verdad. El toreo es triunfo y es gloria, ese es el gran reto para los toreros. No importa nada cuando sales a la plaza, sólo que tienes que volver esa sensación indescriptible que te proporciona el triunfo», reconoce antes de poner en solfa otra clave: «La ilusión es necesaria para conseguir la entrega, para ser constante, para ser disciplinado y para creer en uno mismo. La ambición es la unión de esos cuatro elementos pero necesitas ilusión para tener la capacidad de llevarlas a cabo para lograr los retos que te propongas».

Aranda verá la despedida de un valiente. Mucho más que un torero. Un diestro cosido a cornadas, con la vida al filo de la navaja en muchas ocasiones. «Hay mucha gente anónima que es mucho más ejemplo que yo, sólo que tengo la suerte de ser conocido. Mi caso es un caso de voluntad y fe en mí mismo, pero hay muchos casos anónimos mucho más ejemplares. Soy consciente que represento una manera de afrontar la vida, de luchar contra el destino y de esforzarme, pero eso únicamente es cuestión de voluntad», explica con serenidad cuando se le pregunta por su ejemplar forma de afrontar la profesión y la vida.

Llegará el 9 de septiembre. Despedida de complicidad entre Burgos y Padilla. El jerezano se reencontrará como tantas y tantas veces ocurre este año con sus inicios y con su pasado. Mente despierta cada tarde. «Es difícil hacerlo pero sin tener esa capacidad de abstraerte de todos los problemas que nos rodean en nuestra vida personal, es imposible dar el todo por el todo en la plaza. Un torero debe tener la mente libre cuando sale a la plaza, los problemas hay que dejarlos en el hotel. No sé si es voluntad o fortaleza psicológica, pero es la única manera de funcionar». 

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