Los que no corren pero siempre están
Aficionados, voluntarios, organización o personal de seguridad forman una parte indispensable de la Vuelta a Burgos

Un grupo de aficionados, durante la presentación de los equipos.-ISRAEL L. MURILLO
La cuarenta edición de la Vuelta a Burgos ya ha comenzado y más de un centenar de ciclistas provenientes de todos los puntos del planeta recorren las carreteras de la provincia con el objetivo de enfundarse el maillot morado de líder. Pero en torno a este selecto grupo de deportistas se encuentran cada día cientos y miles de mecánicos, voluntarios, motoristas, policías y, sobre todo, aficionados. Todo burgalés amante del ciclismo tiene marcada en rojo en el calendario esta semana.Desde primera hora, sobre las diez u once de la mañana, el público comienza a llenar los alrededores del lugar en que se da la salida a la etapa. Ya sea la Catedral, el Museo de la Evolución o el Monasterio de San Pedro Cardeña. Los ciclistas comienzan a desfilar por el lugar. El primer día con más orden, equipo por equipo, los demás de forma algo más caótica y libre para ellos. Durante esa hora los deportistas van subiendo al punto en que deben estampar su firma para dar constancia de que inician esa etapa. Los aficionados miran con fascinación a sus ídolos. Los más pequeños llaman por su nombre a los que conocen e intentan la siempre complicada, pero no imposible, misión de conseguir un bidón como recuerdo.«Sube el campeón eritreo Merhawi Kudus y, tras él, Matteo Moschetti, vencedor de dos etapas en el Tour de Normandía», una voz familiar explica con pelos y señales a los asistentes todos los logros de cada corredor, por desconocido que sea para el gran público. Se trata de Juan Mari Guajardo, el locutor oficial de la Vuelta y otras carreras ciclistas en España. Es el momento de la presentación del equipo local, el Burgos BH, y aparece el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, para dirigir unas palabras de ánimo a los corredores.En el público se encuentran personas provenientes de diferentes países. Por un lado algunos turistas, cuya visita guiada ha coincidido con la prueba ciclista y se han llevado esta grata sorpresa. Otros viajan intencionadamente hasta la capital para presenciar la prueba. Dos mujeres francesas, madre e hija, comparten la pasión del ciclismo y recorren diferentes puntos de la geografía en busca de fotografías y autógrafos de sus ídolos. Sagan, Froome, Valverde o el reciente ganador del Tour de Francia, Geraint Thomas son algunos de sus mayores logros. En Burgos reconocen al primer instante a cada corredor e intentan conseguir este pequeño trofeo cuando pasan junto a ellas. Esa misma noche acudirán también a los hoteles en los que se hospedan los corredores con el mismo objetivo.Entre el público también se encuentra un grupo de aficionados con camisetas de color naranja del equipo Team Euskadi. Han acudido a la capital desde Llodio para animar a su amigo Gotzon Martín, que corre en las filas del equipo vasco. Quieren trasmitirle apoyo en su primer año en el profesionalismo y han preparado una pancarta para darle una sorpresa. Varios de ellos han corrido con él en juveniles y cadetes pero no han llegado a dar este importante paso. En total hasta 58 personas se repartirán en el camino hasta la última subida a Neila para darle un soplo de energía.Un papel muy importante y que tiende a pasar desapercibido es el de los voluntarios. Ocupan diferentes puestos en la salida, llegada y por todo el recorrido. Los más jóvenes montan las vallas y dirigen a los autobuses de los equipos. También se encargan de controlar la entrada al recinto, restringida en algunas zonas a personas con acreditación. Esta labor es totalmente desinteresada y se apuntan a ella para ver a sus ídolos de cerca. Coinciden con ellos en hoteles o en el propio inicio y final de las etapas.En el grupo de voluntarios también se encuentran los motoristas que hacen de enlace durante la prueba. Desde primera hora de la mañana se reúnen y determinan en que punto del recorrido se situará cada uno para efectuar la señalización. También se encargan de detectar y solventar problemas que surjan en el camino como posibles animales sueltos en el camino o cruces no encintados.Una vez efectuado el control de firmas los ciclistas se dirigen a la salida. Los más solicitados conceden alguna entrevista a la prensa, se fotografían con los aficionados o conversan entre ellos sobre la etapa que está a punto de comenzar. En cuanto el juez de carrera considera que todo está preparado, levanta la bandera y da inicio a la salida neutralizada. Los ciclistas se disponen entonces a afrontar la etapa y los aplausos y vítores que les acompañarán durante todo el día comienzan a resonar.EL DISPOSITIVO POLICIAL ASEGURA TODO EL RECORRIDOEl Cuerpo Nacional y Local de Policía, junto a la Guardia Civil garantizan durante el desarrollo del evento la seguridad de asistentes y participantes. Desde primera hora de la mañana, agentes de la Comisaría de Burgos y Unidades Especiales de la Policía Nacional han desplegado un operativo policial en el recinto. Cuando se celebran eventos como la Vuelta a Burgos en los que hay grandes concentraciones de personas, la policía se encarga de garantizar su seguridad.Las Unidades de Subsuelo inspeccionan las infraestructuras y galerías de servicios para evitar que sean utilizadas para cometer delitos. Las Unidades de Guías Caninos buscan por todo el perímetro explosivos o drogas, al igual que realizan labores de salvamento. Los equipos TEDAX también colaboran en la localización y detección de posibles artefactos explosivos.Por su parte, la Guardia Civil controla la seguridad de la prueba durante su transcurso. Los efectivos motorizados, presentes durante todo el recorrido, controlan el tráfico de vehículos y permiten la correcta circulación del pelotón. También se encargan de validar las acreditaciones de todos los automóviles que participan en la prueba y de gestionar que el movimiento de estos no interfiera con el de ciclistas o coches de equipo.