El Correo de Burgos

Un año de lluvias hace brotar las setas estivales

Sin embargo el calor de las últimas semanas favorece su degradación y no permite su degustación aunque sí su estudio

‘Boletus rhodopurpureus’ (tóxica).-G. G.

‘Boletus rhodopurpureus’ (tóxica).-G. G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ
Burgos

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Contar con un año de lluvias es uno de los principales factores para que las setas proliferen en los campos. Un requerimiento que este año no ha sido un problema por las abundantes precipitaciones caídas en la provincia durante meses. Así, las especies estivales han contado en principio con más facilidades para brotar que en campañas anteriores- marcadas por la sequía- aunque, tal y como señalan los micólogos, el exceso de humedad existente o más bien persistente, no ha favorecido a su aparición en la forma esperada y la mayor parte de las especies se encuentran llenas de larvas, algo que no anima al recolector. Por el contrario, para los estudiosos de las setas, ha sido una buena época para sacar fotografías y observar especies cíclicas difíciles de estudiar dada su rápida desaparición por los excesos de humedad y calor que las descomponen muy rápidamente. Según los micólogos destaca este verano la presencia de la especie Boletos de poros rojos, que se aconseja no consumir sin su plena identificación, ya que la mayoría no son comestibles y pueden producir graves intoxicaciones. Entre las más habituales de la campaña veraniega está la popularmente conocidas como ‘Entoloma lividum’ - pérfida o seta engañosa- responsable del mayor número de intoxicaciones que se producen en la zona norte de la península. Algo que ocurre por su agradable olor harinoso se confunde con los perretxico, la pardilla o la molinera, entre otras. Del amplio catálogo de especies singulares que las condiciones meteorológicas de este verano han favorecido y que han sido localizadas en los campos, destaca la ‘Boletus reticulatus’, muy poco habitual, por ser idéntica a la ‘Tylopilus felleus’. Pese a su similar aspecto, prácticamente indistinguible a la vista, los resultados de consumir una u otra cambian radicalmente y es que la primera tiene un agradable sabor mientras que la segunda resulta muy amarga al paladar. En este sentido y dado que la meteorología ha favorecido a la aparición de especies inusuales, los micólogos hacen hincapié en la necesidad de extremar las precauciones a la hora de recolectar setas para el consumo. Así, recomiendan «ser muy prudente a la hora de otorgar comestibilidad a una especie, sobre todo cuando se trata de especies fotografiadas», el recurso más habitual de los aficionados a la micología para determinar ante que seta se encuentran. Cabe recordar que una de las formas utilizadas por los expertos para identificar a las setas es un olfato desarrollado durante años, virtud que, lógicamente, los noveles aún no han desarrollado a un nivel óptimo. «Hay olores y aromas que, dependiendo de una zona u otra o el momento de la recolección, no tienen los mismo caracteres organolépticos», apuntan los expertos en la materia. Por eso, insisten en la importancia «de no consumir setas recolectadas en los montes sin estar absolutamente seguros de su comestibilidad» y ante la más mínima duda, «consultar a los expertos o descartarlas para evitar posibles intoxicaciones».

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