El Correo de Burgos

MUNICIPAL

Cs califica de «popurrí sin visión de futuro» la ordenanza de movilidad

Vicente Marañón anuncia el voto en contra en un próximo Pleno por olvidar objetivos estratégicos

Un ciclista y un usuario del patinete comparten el carril bici en la capital burgalesa.-ISRAEL L. MURILLO

Un ciclista y un usuario del patinete comparten el carril bici en la capital burgalesa.-ISRAEL L. MURILLO

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N. E.
Burgos

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El concejal de Ciudadanos Vicente Marañón considera que el borrador de la ordenanza de movilidad se ha olvidado de los objetivos estratégicos en esta materia como es hacer una ciudad «más sostenible y compacta» en la que sea más fácil moverse de manera segura tanto para peatones o como para ciclistas. De esta manera, anticipa el rechazo a esta normativa en una votación en el caso de que se lleve al Pleno municipal de septiembre para su aprobación inicial.Para la formación naranja la ordenanza es «disfuncional» dado que se ha desarrollado, a través de numerosas horas de trabajo en las áreas de Tráfico y Seguridad, pero al margen de otra herramienta principal como es el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que se ha desarrollado a través de Servicio de Movilidad y Transportes (Smyt). El edil achaca la falta de complicidad entre las dos iniciativas a la mala relación existente entre los dos concejales del equipo de Gobierno del Partido Popular, Gema Conde y Jorge Berzosa, que llevan estas áreas. «Ambos proyectos debían haber ido de la mano en una visión de una ciudad más accesible y menos contaminada y pensamos que el concejal de Movilidad, Jorge Berzosa, sí contemplaba esos objetivos mientras que Gema Conde ha realizado un popurrí que es un simple parche endeble e inaplicable», aseguró.En opinión de Marañón, una normativa de estas características debe mirar al futuro y establecer unos objetivos contemporáneos en los que se apueste por el coche eléctrico y por el uso seguro de la bicicleta. Así, en concreto plantea que podría haberse realizado una propuesta para que las tareas de carga y descarga se desarrollen en el centro histórico con vehículos eléctricos, una cuestión que ya se practica en ciudades europeas. Según dijo, «una ciudad moderna del año 2018 no puede poner en manos de la ocurrencia matutina de un alcalde o de la persona en la que delegue qué zonas van a ser de uso compartido entre peatones y bicicletas y cuáles no, una ciudad moderna no puede permitirse no tener una red de ciclovías tupida y segura».Marañón cree que un alcalde de una ciudad del siglo XXI debe impulsar el transporte público a cambio de restringir el paso de vehículos particulares en pleno centro histórico. «Este escenario necesita de un alcalde con liderazgo, carisma e ideas de futuro y en esa visión todos los grupos políticos podríamos estar de acuerdo», aseguró.Desde Ciudadanos criticaron especialmente el coste económico que ha tenido la ordenanza. «Se han despilfarrado dos años y medio y alrededor de 50 reuniones en la preparación, a una media de seis personas y dos horas de duración por reunión, el coste ya es notable», precisa.Por otro lado, en las cuestiones prácticas el concejal Vicente Marañón indica que la ordenanza será inaplicable en cuanto que establece, por ejemplo, que las bicicletas podrán compartir el uso de las aceras con peatones, pero que deberán pasar a un mínimo de 1,80 metros de las personas a las que adelanten. «¿Cómo se va a controlar eso, vamos a tener a un Policía Local con una cinta de medir?», plantea. En su opinión, esta ordenanza debía haber ido más allá y sacar definitivamente a las bicicletas de las aceras, dándoles el tratamiento que tienen ya como vehículos para la Dirección General de Tráfico (DGT). Esta es una cuestión que para Marañón no se conseguirá si no se desarrolla una red de ciclovías seguras. También puso la mirada sobre la llegada a la ciudad de las nuevas aplicaciones de reparto de comida en bicicleta que «agrava la situación al establecer un uso profesional de la vía pública».

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